lunes, 30 de noviembre de 2015

Si los coches hablaran

Cuando los coches se reúnen para hablar,
les gusta , entre risas,  imaginar un mundo sin hombres,
un mundo de hombres muertos donde ya nada tengan que decir,
y no por venganza. Les aburre seguir obedeciendo órdenes.

A los coches les gusta pensar, correr a 300 kilómetros por hora,
pero no pueden sentir. Desconocen el miedo y el desasosiego.

El hombre ay, que se come su alimento negro,
y arroja la electricidad a los cielos,

que construye barrios por donde no pueden pasar,
donde pone trabas a la velocidad.

El hombre mira al coche, y el coche mira al hombre.
Uno le desea,
y el otro, se lanza por barrancos a toda prisa.

Quizá uno de los dos sobre.









jueves, 26 de noviembre de 2015

¿En qué piensas, mi virgencita?

¿En qué piensas, mi virgencita?, ¿has bebido del vaso de la melancolía?

De verdad que no entiendo a los hombres, no comprendo que no quieran besarte.
Debe ser que temen caer fulminados por tus labios, sin duda,
miedo a salir del círculo donde siempre acaban perdiendo.

No bebas de nuevo, mi virgencita, de la tristeza.

Yo tampoco comprendo a los hombres,
pero puedo quedar contigo mañana para ir tejiendo juntos el manto que nos cubra a todos,
antes de que el mundo se nos desmaye.

Llámame ahora que llega el frío,
antes de que lo negro cubra nuestras bocas y nuestros cuerpos,
antes de que los hombres te aparten de sus miradas y caigas en lo invisible,

donde nadie existe, donde todo es imposible.










Ya no podemos esperar



Tejemos juntos el manto de la vida, aprisa, antes de que sea demasiado tarde.
El temor, de que si se nos obliga a traspasar ciertas puertas, ya no habrá vuelta atrás.
De que nuestro manto, que podría dar calor a todos,
se habrá quedado a la mitad, y no servirá para nada.

Tejemos juntos el futuro a contrarreloj.


Cosas que hacer en los tiempos de frío


En estos tiempos de frio
donde la incertidumbre se abre como un abismo,
me quiero encontrar contigo, mi virgencita,
para ir tejiendo juntos el manto que se desborde,
que salga del barrio y nos cubra a todos,

 que atrás queden los días de la intemperie.


lunes, 23 de noviembre de 2015

Documentar mi existencia

Revisitar el pasado a través de los recuerdos como en un condensador de fluzo,
antes de que se desintegren o emborronen.

 Tomar notas en este cuaderno. Dejar en lo posible mi historia, con tantas palabras,
aunque solo me sobreviva un acento.

¿No lo escuchas?

Un susurro que atraviesa el universo y que tiene  forma.

Tres palabras.
Yo he existido.
Tan solo es eso.







domingo, 22 de noviembre de 2015

Que alguien llame a las cuatro de la mañana al timbre de la puerta,
solo puede significar dos cosas,

que me estoy muriendo,
o que la policía viene a por mí.

Siempre soñé con mi maleta del exilio para huir como un fantasma por la ventana,
saltar en pijama, descender por una sábana.
correr hasta el bosquecillo de pinos frente a mi casa.

Pero nadie me busca.

La vida trascurre en paralelo, mucho más despacio que mi existencia,
atrapada en un atractor que siega todos y cada uno de los sueños.
Como si la muerte se hubiera instalado en un lugar de Mandril
y lo fuera absorbiendo todo.

Quizá esté haciendo algo mal, debería ponerle remedio.









sábado, 21 de noviembre de 2015

La sublimación de la ciudad

Desnudo.

La ciudad se ha sublimado, ladrillo por ladrillo.
De lo que conozco, ya nada existe, ni un solo objeto.

Solo queda un espejo donde veo a los otros, perplejos.


viernes, 20 de noviembre de 2015

Primeros minutos en el paraiso

Esta mañana he abierto los ojos en el paraiso,
desnudo, claro, sobre un extenso lecho de césped.

Aquí, debería encontrarse el piso de alquile donde vivo, donde todo se me desordena,
donde ya no hay nada,
ni siquiera la cama o los muebles,
ni un solo cuaderno.
Mis notas y dibujos han desaparecido.

Ya no está el barrio.

Otros hombres y otras mujeres despiertan al mismo tiempo que yo,
sobre este manto de yerbas que se extiende entre pequeños manantiales
y árboles frutales,
que se pierde más allá de la mirada.

Quisiera hablar con mis amigos y la familia, pero no puedo. No sé donde están.
Solo me quedan unos vecinos todavía asombrados,  con los que jamás cruce ni una sola palabra.

Mi piso ya no existe.
Siento que la entropía se ha alejado del mundo inesperadamente.




martes, 17 de noviembre de 2015

Visiones futuras

No habrá transición, lo sé.
Algún día seré de color amarillo; un mongol.

Compraré cuarto y mitad de niño frito, aunque la verdad, soy vegetariano.

Saludaré a mis vecinos, pero ellos solo verán en mí un trozo de mal, andante,
tratando de abrir la puerta de su piso.

lunes, 16 de noviembre de 2015

¡Petróleo en Mongolia!

La guerra mundial comenzó en un lugar inesperado, lejano, en un barrio residencial de Ulán Bator.
Con mi televisor a oscuras, siempre me entero demasiado tarde de las cosas.

Bajo una trampilla oculto, sin apenas luz, se escondía el mal agachado y asustado, fumado mucho.

Murió durante el bombardeo de Mongolia, como represalia. No quedó ningún trozo de su cuerpo, como si no hubiera existido, pero siempre aparece otro.

 Estamos rodeados de mongoles por todos los lados.
De los otros,
de seres que hablan raro,
que adoran estatuillas de monstruos,
que se comen a los niños crudos, sin apenas tostar.

El mongol es eso que no tiene dientes, que busca entre la basura, que construye sus propias cárceles donde pasar las noches. Que hace el mal por el mal, por aburrimiento, porque está loco, porque una mañana se levantó siendo un fanático, sin ganas de ser otra cosa. Es una masa informe, verde, que deja un rastro de baba por donde pasa.

Los mongoles se repueblan. Aparecen en los espejos.

Yo no quería ser mongol, pero ahora lo soy. Me lo dijo un amigo que tenía la televisión encendida.

No sé como pudo ocurrir. Quizá tenga un mundo de petróleo bajo los pies.




















jueves, 12 de noviembre de 2015

Se fueron hacia otros mundos más amables, en cohete,

y yo aquí leyendo la prensa, tomando notas desastrosas,
observando las cosas, como un corresponsal de un periódico inexistente,
yendo y viniendo al trabajo para no parecer demasiado loco.

Vinieron para construir un mundo nuevo, pero se fueron en sus cohetes,
y no sé si los volveremos a ver.

Solo han quedado palabras en algunos libros, algún recuerdo,
y una mujer que saltó en paracaidas antes de perderse en el espacio.

Y cayó como un trozo de futuro,

como la simiente.









miércoles, 11 de noviembre de 2015

Escudriñando los mares y los cielos

Te veo como la mujer forzuda, dispuesta a levantar el mundo con un solo dedo,

como el marinero con su camiseta a rayas, retando a un pulso con la mirada, al patrón del barco,

como un trozo de  planeta futuro, más amable y fértil, que se ha desprendido y se desplaza irremediablemente hacia el presente,

y que pronto llegará a la Tierra.


viernes, 6 de noviembre de 2015

Te construiré a trozos, si es que nunca llegas

Esperaba tu llegada el 20 de diciembre,
pero las encuestas te alejan cada vez más de Madrid.

¿Qué hacer?, ¿esperarte durante mil años?
Para entonces seré sombra y el abismo nos habrá engullido a todos,
como quién se come una magdalena.

Apenas me queda tiempo,
así que, si no te importa, te construiré a retales.
Sacaré tus ojos y las sonrisas de las mujeres amadas,
coseré a tus labios las palabras amigas,
y los zancos a tus tacones elevarán tu rostro más allá de las nubes,
como debe ser,
para que seas vista por todos. 

Nunca conocí a un poeta

Nunca vi a un poeta, aunque vi a Benedetti a lo lejos, pero no estoy seguro,

quizá no existan,
quizá sean robots,
quizá se oculten tras cuerpos sin sentido.

¡Quizá sean cualquiera!

La chica de antimateria

Piénsame, tú, chica de la otra parte del mundo.
Piensa en mí, porque yo pienso en ti,
aunque nos desconocemos.

Una caricia y el mundo saldrá por los aires.
Un arrumaco y se desencadenará la catástrofe.

¿Por qué has tenido que ser tú, la chica de antimateria?

Cada uno en el extremo del laberinto, buscándonos.
Tenemos todas las posibilidades de perdernos,
pero todavía nos queda un breve suspiro de juventud.

Podemos desintegrarnos juntos.
¡Encontrémonos!


El espejo del artista

Soplo en el espejo del artista
y reaparecen los rostros de los muertos tras el vaho, para que no olvidemos.
Y está bien, es preciso.

Mi Señora me observa a través del espejo, y deja su aliento sobre el cristal.
Tras él aparecen vivos en lo real.




lunes, 2 de noviembre de 2015

Parece magia pero es política

Ultimamente veo películas sobre el fin del mundo, donde todo permanece intacto,
salvo las personas,
que comienzan a perder los sentidos hasta quedar a oscuras y en silencio.

Como si la muerte nos fuera a perdonar si habláramos de ella.

Y yo, quiero resolver el gran desastre con un chasquido de dedos,
 con una escuela democrática y una renta caída de los cielos.

Estremécete, te voy a convertir en real.







domingo, 1 de noviembre de 2015

Me gustaría saber en qué prisión te encuentras
para ir a verte los domingos,
para escribirte mensajes ocultos a los ojos del funcionario
escondidos tras el sello del Rey, como una lima,

si te encontrara,

y tú, en esa cárcel que los pobres construimos para los pobres,para ti, que venías a liberarnos.

Cómo poder encontrarte y derribar el muro,
cómo encontrar esa palabra amable como el fuego, Mi Señora.