domingo, 27 de noviembre de 2016

El hombre que no quería trabajar

Tenía motivos. Iba a morir.

Tenía algunas potencialidades en posición fetal
que deseaban ver el mundo,
¿por qué no las iba a dar el gusto?

Si fuera inmortal, podría vivir siempre como un clavo,
atrapado en la madera y un martillo golpeándole siempre en la cabeza,
pero resulta que es de carne y tiene algunos deseos,

a veces quisiera comprender el sinsentido,
crear sinapsas,
entregar a los que vengan, su versión de los hechos.

Sus tesis no están avaladas por nadie.
Sus críticos se repueblan por todos los lados,
los mismos que se largan en cuanto pueden.

Lo que son las paradojas, él se va el último.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Me recuerdo.

La fascinación continúa.
Me pasa aún, que cuando me miro, creo que voy a encontrar a otro mucho más viejo.

Me observo, y me veo contento, pero desde aquí, más allá del año 2000,
queda un fondo sensible. Quizá sea el punctum, no lo sé.

Llegar hasta el espejo. Advertirme a mí mismo.
Contarme algunos consejos.

Es probable que huya.
En cuanto me vea, no daré crédito a mis propias palabras.







viernes, 25 de noviembre de 2016

A mi plim, no me afecta.

Ha quedado fuera de la vista,
pero ay,
a veces tropiezo con su cuerpo.



Tengo sueños eróticos. Ya solo sueño eso.

¿O es que no te insufla de deseo la perspectiva de un sueldo para la plebe?
¿O es crees que la interrupción del tiempo no te va hacer especialmente bello?

En la celebración sin tregua,
en el enorme juego,

quizá sea el país del Estado estético.



jueves, 24 de noviembre de 2016

Vivir en el sueño erótico por siempre,
donde las delicias aparecen inesperadamente.

Quizá sea otro mundo donde despertar algún día.
El trabajo será mucho más dulce. 
Pobres mortales. Hemos perdido del todo la imaginación.
Ese lugar donde lo desable se repuebla, de continuo,
en el gran inmenso juego, donde quedara varado el tiempo,

donde los viejos han dejado de ser viejos.

Donde uno puede salir en cualquier momento.






martes, 22 de noviembre de 2016

Tengo un Don

Soy incapaz de elevar enormes piedras con la mente.

Pobre de mí,
ni siquiera me queda un resto de telepatía,
no puedo verte a través de los muros,
ni leer fragmentos de tu pensamiento,

tu pasado o tu futuro,
serán siempre la incógnita.

Mis ojos, no te enloquecen.

Y sin embargo tengo un don.

Cuando llega el sueño, se inagura una pequeña aventura.
Y aparecen chicas desnudas llamando a mi puerta.

Desde que tengo la suerte, no vuelto a poner el despertador.










El riesgo de no despertar

Es arriesgado dormir.

Primero, porque te metes en mi cama en mitad de mi sueño,
y me bajas el pantalón del pijama,

pero es que yo no llevo pijama.

Es mejor no despertar, no sea que te desvanezcas,
y no seas tú la que vuelva, sino otra,
mañana en mis sueños.

Quizá sea mejor no despertar.
Y quedarme aquí, aparentemente muerto,
envuelto en mis marejadas eróticas.

Pero si no despierto, ay, la realidad continuará haciendo camino,
subida a su máquina aplanadora.








El hombre que tenía sueños eróticos

Me encanta dormir.

Todo es mucho más fácil, sin pretenderlo.
Con tan solo cerrar los ojos, llegan las caricias,
y me pierdo en los besos,


a pesar del riesgo
de no volver a despertar.








lunes, 21 de noviembre de 2016

Despierto con unas palabras teletransportadas.

Me llegaron mientras dormía,
y no sé si tejieron algún sueño por el camino,
pero a mí me produjeron un cierto punctum.

Nuestro deber, de no caer por la pendiente que lleva a la nada, sin más,
como trocitos de carne,

que no, que igual no tenemos espíritu,
pero te aseguro que estamos constituidos por enigmáticas partículas de juego,
que nadie ve,
y sin embargo lo llenan todo.








Aunque el aire sea denso y me cubra de miasmas,
me siento poderoso en mi zona de confort.

Cuando salgo a la calle, me gusta gusta mirar las grietas.
Puedo ver el fuego incandescente allá abajo.
El terremoto comenzará a las 13:30.

Me juego la existencia.
Miro atrás
y veo mi piso tal cual es;

como una casa de muñecas.




domingo, 20 de noviembre de 2016

Una fotografía de 1976



El más pequeño soy yo,
el de los cordones desatados, oculto tras mi hermano.
Sí, ese, el que se inventaba los nudos..
Demasiado orgulloso para pedir que alguien me enseñara.

Me gustaban las chicas de en medio, las hermanas,
aunque ya no recuerdo sus nombres.
Quizá nunca hablé con ellas,
quizá por esa manía de convertirme en piedra.

Éramos niños, familiares de presos políticos de veraneo en una Italia a color.

Estoy allí, en el pasado.
Me estoy viendo.
Me he visto otras veces.

Sonríes.

Quizá hubiera podido llegar a otro lugar en el mundo,
hombrecito del pasado. No me lo reproches.

Y a nuestro regreso, me encontré con la realidad de bruces.
 La yaya había muerto.








sábado, 19 de noviembre de 2016

Me entretengo leyendo a Schiller, aunque no esté de moda.






 
No sé cómo no te he conocido antes.
Aunque estoy seguro de que te sentabas a mi mesa todos los días,
y sin embargo, no podía verte. 
Que la mínima probabilidad te apartó de mi lado,
la casualidad, 
a pesar de que hacíamos siempre el mismo camino.

No sé cómo he llegado hasta ti, pero creo que me estabas esperando.

Te escribiría cartas todos los días, ya que has tocado el asunto del juego,
y me interesa, si no fuera porque ya estás muerto. 

Y a pesar de todo te escribo: 

Me encuentro muy cerca. A la puertas del Estado estético.
No sé si podré verlo.









jueves, 17 de noviembre de 2016

El hombre de color amarillo

¿Recordáis al niño de los cabellos verdes?

Soy de color amarillo.
El Sol deslumbra.
Vivo a oscuras, lejos del público, de toda mirada.

Trabajo en el infierno.

Regreso a casa cuando cae la noche.














miércoles, 16 de noviembre de 2016

Cosas de las que nadie habla en estos días

Los niños juegan
ajenos al Gran Acontecimiendo.

Nadie habla de ello.
Como si no existiera.

Y yo estoy aterrado,
sabiendo que todos los relojes del mundo quedarán parados.



Quieres tener superpoderes

Me dices que te gustaría poseer el superpoder de la ubicuidad.

Me parece que no lo sabes. 

Te encuentras en algún lado del gran Mandril,
haciendo el yo qué sé,
y de repente aparecen tus palabras en mi bolsillo.
Está bien. Me gusta.

Es muy de este tiempo. Donde todo se fragmenta.
Donde aparecen letras en vez de cuerpos.
Donde la realidad se torna apariencia,

y la verdad, nadie sabe muy bien qué es.

Yo te propongo un superpoder estético:

el de trasformar las realidades en juego.


martes, 15 de noviembre de 2016

Esperando a las diosas

Espero a las diosas, a una cualquiera, mientras tenga poderes,

Enormes, aunque apenas midan algunos centímetros.
En vez de esos niños vietnamitas
que trabajan en mi sótano, sin apenas luz ni aire,
Prefiero a mis diosas fabricando en la noche mis sueños,
mientras yo duermo, 
dejando recién hechos los dulces a los pies de la cama.

Los comeré sin preocuparme del cómo llegaron hasta mí.

Prefiero a mis diosas volviéndome loco.
Lanzando rayos desde la Luna, sabiendo de mis heridas futuras,

pero que me dejen en paz.

Que esto era un juego.
Que los mortales morimos.

Que se apiaden de mí, si se aproximan algún día.
Que me enciendan la luz si acaso,
pero que no me encierren en ese sótano junto a los otros,

que esto era un juego.

No esa piedra que pesa demasiado.









lunes, 14 de noviembre de 2016

Resumen del fin de semana

Ya está. Ha finalizado el fin de semana.
Siempre igual.

Se me ha escapado entre las manos.

Había puesto grandes esperanzas en el finde.

Quería haber salido a bailar el viernes por la noche, al salir del trabajo,
pero sin embargo, regresé a casa.
Me hubiera gustado avanzar en el poemario de "La verdadera historia del hombre menguante".
Al menos dibujar alguna ilustración,
ya sabes, luchando contra seres gigantes.
Me rio ahora, porque parece como si se hubieran evaporado mis lápices.
Quería ir en bicicleta hasta Vallecas, comer con mis hermanos y mi madre,
por el camino, hacer taichi en el parque.
Me resultó imposible.
Estuve recogiendo algo el piso, leyendo la primera carta de Schiller,
cuando me di cuenta ya se había hecho tarde.
Me hubiera gustado estudiar, leer el capítulo tres y cuatro,
realizar algún resumen, 
algún comentario de texto
sobre por qué no ha habido grandes mujeres artistas.
Comprar una bombona de butano.
Si no, cuando me de cuenta, el frío habrá penetrado hasta la médula,
y quedaré dormido, otro año más, entre mi edredón de hojarasca.
Me hubiera gustado conocer a la novia futura este fin de semana,
salir al campo por la mañana,
pasear,
pensar un buen rato.

Bueno, tomé el sol en el parque.

¡Ay! Si pudiera acabar en lo que queda de semana,
el texto sobre los monigotes.
El tebeo.
La primera piedra de la Escuela de Artes Políticas.
Cortarme el pelo.

Leer entre otras cosas, el procedimiento administrativo.










domingo, 13 de noviembre de 2016

Paseo matinal con mi robot

Salgo de paseo con mi robot durante esta mañana de domingo.

En las gradas del auditorio, frente al lago artificial, leo algunos poemas de Houellebeq,
al Sol.

Él mira al infinito.
 Se vuelve a mí,
 le gusta este pequeño reducto de socialismo.

Quizá lo diga para agradarme, pero yo me siento incomensurablemente feliz.
Si fuera mi novia futura, le besaría.




Es verdad, yo también vivo como esperando algo,
quizá un giro inesperado, fácil,
o el descubrimiento de un baúl, con algunos minutos extras.
Minutos que permitan echarme la dulce siesta,
conocer a mi novia futura, entretenerme en mis inventos,
dar aviso al mundo de que por fin existen.

Pequeño discurso para el gran Mandril, escrito durante una mañana soleada de noviembre

Oh, gran Mandril, no me dejas.

Cuando me dispongo a marchar, siempre ocurre algo, una pequeña tragedia,
un compromiso, una enorme roca en mitad del camino.
Cuando he preparado la mochila con mis cosas, siempre suena el teléfono.

En el preciso instante en que abro la puerta,
comienza los disturbios,
un pequeño bostezo,
la desagradable sorpresa de la huida del tiempo.

Han escapado las horas de nuevo.

Y es que estamos en las mismas,
que el trabajo todavía no se ha convertido en juego.

¡Mandrileños!
Es cierto que más allá de los límites también ocurren cosas.
Que los campos se alejan cada vez que tratáis de aproximaros.
¿Qué hacer, entonces?
Es domingo, hace Sol, el frío todavía no ha llegado a nuestras calles.
El gran dedo aniquilador, todavía no me ha señalado.






sábado, 12 de noviembre de 2016

Quisiera pasar el fin de semana con Schiller

Podríamos pasar el día en la cama juntos.

De la cama al sofá. Encender el flexo. Mirarte mientras cae la noche.
El domingo por la mañana pasearíamos por el parque.
Me sentaría al Sol, en el auditorio, frente al lago artificial,
escuchando tus palabras.

Me encanta eso que dices de transformar el trabajo en juego.
Podría escucharlo mil veces.
Un millón de veces.

Estoy seguro que ha llegado la hora.
La belleza saliendo de cualquier parte,
el mismo día de la abolición de la necesidad.

Tendremos que celebrarlo todos los días.

Que se aparte Buda, Cristo, y los demás,
Mi Señora está naciendo en este preciso instante.




jueves, 10 de noviembre de 2016

Fantasiak

Me propones lo imaginario.

Propones dar un salto a lo real.  Así, en un instante.
Yo, que llevo el pijama puesto,
dormido,
en acción desde el alba, en la asamblea, corriendo al curre,
desde el curre a la ecografía,
desde la eco a la bicicleta, que tenía abandonada desde ayer,
en la Casa de Campo.

Tú, el ser fantástico, sin cuerpo,  me propones convertirnos en carne.

No. No me hecho atrás.
Lo que pasa, todo lo que ocurre, es que me apetece irme a roncar.

Roncar.
Aun a riesgo de que te diluyas en la nada



domingo, 6 de noviembre de 2016

Primera nota de la conjura a favor del tiempo

Debería conjurarme.
Ir en busca de los otros y hacernos la promesa solemne,

la del tiempo.

Tengo que hacer algunas cosas antes de morir.
Dejar algunas notas, por ejemplo, que testimonien mi existencia,
que estuve once años en un sótano, 
con 170 compañeros más, envejeciendo,

que se derrocharon las potencias.

pero es que alguien tenía que hacerlo- me dirás.

y yo te responderé con otra pregunta,
si este era el gran banquete de la vida que nos prometieron al nacer.














viernes, 4 de noviembre de 2016

¡Mandrileños!

Mandrileños, si es que apenas tenéis tiempo,
si las pequeñas responsabilidades os arrancan la gracia
en vez de devolvérosla,
si se pierden los amigos,
si apenas tenéis tiempo para el estudio,
si un nuevo descubrimientos aguarda en la punta de vuestros dedos
y vuestra lengua, y nunca sale a este mundo,
si es que los nuevos territorio os hacen retroceder algunos pasos,
en vez de adentraros con la alegría primera del explorador,
si durante el paseo encontráis que el pensamiento se ha extraviado en algún asunto que no os pertenece,
si vuestras potencialidades, vuestro genio, comienza a emborronarse,
si el humor hiberna en la misma fría estación donde duerme el amor. 








miércoles, 2 de noviembre de 2016

Anotaciones acerca del abismo

Me gusta observar el abismo.

Unos día es demasiado pequeño,
otros,
quiere devorar el universo entero.

Lo cojo con pinzas,
me aproximo a él,

quizá me quiera contar algún secreto.

Aquí estoy.
Esperando realizar algún asunto mágico.

Cualquier pequeña proeza me vendría bien
para mantenerme despierto

antes de que el otoño me envuelva en su manta de hojarasca.






martes, 1 de noviembre de 2016

Cambio de papeles

Hoy debería ser diferente.
Tengo un papel que lo acredita.
Y sin embargo, la voz me tiembla, como siempre.

Abandonar mi dulce zona de confort 
donde dibujaba tebeos que no leían más de veinte personas,
Y ahora me encuentro, aquí, mirándome de nuevo al espejo,
sin atisbo alguno de cambio.

Me he vuelto a medir, por si acaso,
pero no he crecido ni un sólo centímetro.

Y caigo, sí, caigo,
por la resbaladiza pendiente que me lleva hacia la realidad.