domingo, 29 de abril de 2018

Encuentro en Carabanchel

Un pequeño milagro,
una aparición imprevista. 

Me gustaría llamarlo El encuentro de los dulces.

Qué somos sino eres dulces, hambrientos de los azucares del mundo.

No ha pasado ni siquiera un minuto de la despedida,  y ya quiero descubrir lo ignoto.

Ni siquiera en mi imaginación se atisba la caída en el fracaso,
como si las palabras y lo amable fueran a construir la senda fácil,
el terreno fértil,
donde hemos de encontrarnos de nuevo, donde el pequeño milagro
se descubra con toda su crudeza, como el prodigio que esperábamos.

Maravilla por Construir, se llama.

Lo asombroso es que no siento el temor.
Como si la oscuridad del mañana hubiera languidecido y callado.

Como si ya estuviese tocado por los designios del cielo.

De pequeño nada, llamémosle por su verdadero nombre;

gigantesco.













No hay comentarios:

Publicar un comentario