miércoles, 21 de junio de 2017

Muerte de un poeta en llamas (de Pablo)

Se ha quemado tu cuarto y tu cuerpo,
rodeado de papeles, notas y verbos,

por esa manía nocturna de las velas,
de andar dormido, fumando y bebido,
por tu cuerpo ardiente de poeta en llamas
y la puerta cerrada,  por fuera.

que triste, verdad,
ya no existes.



Por el toque personal de queda.







Que soy, si no, una bomba de relojería.

Un condenado a muerte
que todavía no ha pedido su última cena, 
que escribe chistes en el tren, de camino a Moloch.

Para remendar el desastre busco un amante,
un ser fantástico
que calme ese instante donde todo acaba mal,

o baje el volumen del reloj, que golpea mis sienes, 
y que marcha a toda velocidad.


viernes, 16 de junio de 2017

Notas (En el Paraíso)

Me adentré en el bosque por decisión propia,
-conocía los riesgos-

y ahora,  que ya no me satisface,


me resulta imposible salir.


miércoles, 14 de junio de 2017

Toqué lo imposible con mis labios (En el paraiso)



Debo llevar trescientos años en este bosque infernal del Paraíso,
dando vueltas, sin duda,
comiendo bayas alucinógenas,
perdiendo el tiempo,

buscando a un ser, que probablemente no exista,
quizá haya muerto.

Y sin embargo,

no me he extraviado, a pesar de todo, aunque lo parezca,
no he derrochado mi vida, aunque así lo creas.

En cualquier caso, la existencia no tiene sentido,

pero yo la he dotado de un objetivo, uno sólo:
ir en busca del imposible.

Imposible, quizá,
aunque os aseguro, que yo lo toqué con mis labios.





Pequeño incidente


Olía a pis,
hablaba sólo,
decía cosas ininteligibles,
rompiendo la armonía loca de las luces nocturnas y los neones
con su presencia.

Le han pedido más de doscientas veces el carnet
y no ha llegado a ninguna parte.

Y la plaza, que era pública, lo ha dejado de ser.


Algún día volveré a tener pies.

Abandonaré el coche
de camino hacia la boca de Moloch.
 
-Es un deseo, desde luego-

De repente, lo vi.
No sé como estuve tantos siglos,
suplicando que me destrozaras.

Abandonaré el coche ardiendo en la cuneta

y caminaré hacia la realidad,
decidido a salir a toda prisa de la pesadilla.


viernes, 9 de junio de 2017

Otro día más en la penumbra del bosque ( En el paraíso)

En la penumbra tengo lo necesario para la vida,
visiones, monstruos,
la propia belleza que ha de visitarme de vez en cuando,

y sin embargo, falta algo.

Siempre falta algo.
Hagas lo que hagas falta algo.

Ya lo sabe usted,
falta un beso en la boca, el Otro, la propia juventud,
y sobran, exactamente las mismas cosas.

Quizá nunca salga del bosque.
Quizá lleve años sin hablar con nadie.
A falta de espejos, hablo solo, alto.
Temo que las palabras, las mías, hayan dejado de significar. 
Palabras huecas, las pobres,
mera compañía.

No se asuste si algún día me encuentro con usted
saliendo de entre las malezas,
barbudo,
sucio,
hablando una lengua inexistente.

No retroceda.












Mi esplendor crepuscular

Caigo tan despacio, que todavía estoy asombrado.


Lo que he descubierto
durante este tiempo de descenso, es que nunca he dejado de ser niño,
que no existen los adultos,

que el temor al abandono y a la soledad es exactamente el mismo,
que mis proyectos,
la ansiedad por el juego, la libre creación, o las palabras,
no han variado ni un ápice, aunque no lo parezca,

que soy un mamífero,
que tengo la misma necesidad de mimos,

como todo el mundo,

por muy arisco que me muestre al tacto,
por muy ensimismado que me encuentre.

Caigo,
pero todavía quedan potencias intactas,

El humor debe salir de la chistera, durante un tiempo más, todavía.

Quizá queden , si es que no muero antes,
quince años de esplendor, en este crepúsculo mío.






jueves, 8 de junio de 2017

Anotaciónes en el bosque infinito (En el Paraíso)

Creo que moriré en el bosque, perdido.

Desperté en el Paraíso, hace tiempo.
Es mejor que el socialismo, desde luego.
Pude envejecer allí, entre sus frutales,
haciendo el amor con una y otra,
deseosas de engendrar hijos
criados por la colectividad,

pero me fui en busca de un recuerdo.

Del pasado sólo queda un trocito de memoria
corriendo en el vacío

nada hay que lo sostenga.

No lo encontré. No lo encontraré jamás.
He llegado más de mil veces al mismo lugar,
e insisto.

En la penumbra del bosque,
con seres fantásticos,

a los que hablo,

aunque ya no sé si hablo solo.


Yo iba a ser fabuloso

En El Tiempo del Sueño,

creía tener el valor de decir la verdad,
esto es,
levantar con mis manos uno de esos automóviles
aparcado en el vecindario

arrojarlo a varios metros de distancia,
en medio de la carretera, interrumpiendo el tráfico,
en llamas,
a pesar del disgusto de los vecinos
y sus poderosas miradas petrificantes.

Si, yo iba a realizar grandes proezas,
fabulosas realidades.
Iba a entrar en acción.

Todavía es posible, antes de que el fin del mundo me cerque.
Antes de convertirme, en Eichmann, mi peor enemigo,
renacido y muerto un millón de veces.

Y sin embargo, no llego a acostumbrarme ( En el paraíso)

El paraíso es un lugar de maravillas.

Me gusta su temperatura dulce,
caminar desnudo,
sus frutos, siempre a mi alcance,
las serpiente habladoras, muy razonables,
que ya han dejado de arrastrarse,
y ahora caminan erguidas.

Ahora caminan erguidas.

Paseo por el bosque eterno,
perdido,

y no llego a acostumbrarme,

a tu ausencia,
al olvido,
a la inexistencia de todo archivo,
al fin del los libros.





La vuelta al orden

No es tanto que me arrastres del pelo,
ni que un pobre hombre vaya empujando mi cuerpo
con un tridente a mi espalda

ni siquiera se trata de una poderosa fuerza extraña
llegada de improviso de un lugar ignoto,

sino que es el signo de los tiempos
que se me clava en el pecho,

es el tiempo del veneno que se inocula en el ser,
donde perder la voluntad.
Es esto, la cobardía.
El temor a decir no.

Porque Moloch es soslayable, amigos.
También se puede ir de frente.
Algunos lo consiguen,
la mayor parte muere.

Pero aun así, vuelvo,
y vuelvo solo.



Vuelvo al orden,




domingo, 4 de junio de 2017

Juicio a Pablo (de Pablo)

Debe ser el culpable,
si no, qué hacía en la madrugada ardiendo en la calle,
pidiendo monedas,
durmiendo en cajeros,
avanzando en la noche con un puñal sostenido,
arrastrando los pies.

Usted debe ser culpable.

¿Por qué recogía colillas del suelo?
¿por qué escondía una botella de Amaretto medio vacía?

¿qué buscaba en la basura?
¿qué significa la capucha?

"Que tengo frío"

¿A qué se dedica?

"Soy poeta"

Si, pero a qué más

"No lo recuerdo"



Nadie te creyó, 
y así es como comenzaron a llenarse las cárceles de ti.







Así, es como empezaron a llenarse las cárceles de ti.

jueves, 1 de junio de 2017

(Una familia de terroristas)

Eran de cuerpo hermoso, de risa fácil,
aunque fuera por dentro.

Hacían chistes sobre Moloch, y eso a Moloch no le gustaba.

Quería aplastarlos con sus dedos,
pero a veces, no podía,
en cuanto las risas se hacían públicas,
y las diminutas miradas de los humoristas
se encontraban con sus ojos,
entonces,
Moloch, el inmenso Moloch,
retrocedía.


porque Moloch, en realidad, era un cobarde.