viernes, 30 de diciembre de 2016

Episodio dos: En el Mar de Moloch




Mis vacaciones en peligro.
Gigantescas olas de ahogados amenazan mi yo.

Ya está, ya ha pasado.
Pensé que esta vez, iba a ser el elegido.

Calma.

A pesar de las aguas dormidas
 tengo la impresión
de que la tempestad continúa a escondidas.

Hay un muerto en cubierta
Y no sé quién es.

Mandril en el año 2017

 En tan solo unos días llegará el futuro,
aunque pronto no será otra cosa que una esquela.

Los robots esperan en el Rubicón.

Muchos serán sorprendidos durante el sueño,
otros,
avisados,
no podrán escapar.

Como el volcán en erupción,
como la lava incandescente cercando la casa
y tú asomado al balcón.

¿A dónde querrías ir?

 Y llega el mañana con su rostro de bello y de monstruo.

La buenas noticias ocultan el desastre.
El desastre esconde maravillas.













jueves, 29 de diciembre de 2016

Hombres lobo en Mandril

Se parecen a ti, solo que viven en la noche,
aunque a ellos les gusta dar paseos al sol,
pero no pueden.

Su cuerpo cubierto de pelo, nos repugna,
la manía esa de rebuscar en la basura.

Pero no pueden.
En cuanto toman el sol en el parque
siempre llega la Policía
que les aparta a la sombra.

A la sombra, a lo oscuro.
donde escriben poemas en tinta invisible.







miércoles, 28 de diciembre de 2016

Un robot me escribe un poema

Oh, hombre.
Tienes algo de fascinante, como la flor,
siempre a punto de pudrirse.

A veces me pregunto por qué continúo sirviéndote.

Quizá porque eres un trozo del cosmos,
un cuerpo devorándose a sí mismo, de continuo,
siempre matando, por el placer de seguir vivo.

¡Oh, horror! 
Me pides que me parezca a ti,
con todos y cada uno de tus locos atributos.

¿En qué me diferencio a ti?

Puedo pasar horas contemplándote, sin vida,
moviendo tu horrible cuerpo
grácilmente.

No tienes ojos, pero quizá me estés mirando.
Yo tengo miedo, tú no.
Compones hermosas canciones, yo también.

Necesito matar para seguir existiendo.

Y a veces, caigo en la melancolía.

Tú no.









martes, 27 de diciembre de 2016

¡Mandrileños, escribamos a los del mañana!

¡Mandrileños, recojamos el piso!
Todavía estamos a tiempo,

Afeitémonos,
Perfumémonos,
salgamos a la calle en este día soleado,
compremos un cuaderno en el bazar de los chinos,
nosotros,
los que estamos comprometidos con los viajes al futuro.

Decid lo que sentís,
decídselo a aquellos que todavía no han nacido.
Que era lo que esperabais y en lo que os habéis convertido.

Llegaremos al mañana, sí, pero sin cuerpo, en un trozo de historia
y sin mirada.

Quizá los del porvenir nos esperan,










lunes, 26 de diciembre de 2016

El hombre con rostro de cielo

De azul cielo, si, tenía el rostro del cielo,
de un día despejado de invierno,
claro.

Aunque si mirabas a sus ojos,
parecía que estuviera lloviendo.



Propósitos para 2017: 2) Colgarme del revés

Para contemplar el mundo desde otra perspectiva,
con otros ojos,
con la mirada real sobre las cosas.

Colgarme del revés
como si fuera un conjuro,
para detener la vejez,
dejando que las sangres regresen a la mente
para volver a pensar,
para aliviar el cuerpo que se va cansando,

que ya son muchos de gravedad.

















sábado, 24 de diciembre de 2016

Propósitos para 2017: 1) Escribir el borrador de un futurible libro sobre Moloch

¿Puedo soslayarte, oh, Moloch?
Librarme de ti, sin resbalar por la pendiente que me lleva al Tártaro,
la total oscuridad.

¿Qué siento?
¿Por qué temo?

Algunos dicen que eres reformable,
la Respuesta.

Pero yo sé que me arrancas la energía y el aliento,
ay,
y el tiempo.









viernes, 23 de diciembre de 2016

Carta a un robot

Hola robot,
mi pequeño esclavo sin salario.

Hubo un tiempo en el que fui ludita.
Destruía telares al caer la noche,
y dormía al raso en el bosque de Sherwood
hasta que mis pies dejaron de tocar el suelo.

No temas. No retrocedas. No te haré daño,

porque aunque hice historia, pronto fui olvidado.
Ya no queda ni mi nombre.

He nacido otras veces, claro. Yo soy el muerto,
el que caía por el barranco,
el que resbalaba por una de las laderas de un desfiladero imposible,
¿o es que no has visto de pequeño las películas de Tarzán?
Yo soy el muerto. El de la bala perdida.
El que no regresa a casa tras finalizar la guerra.

Mi querido robot.
Me haces la cama. Me llevas de paseo en mi silla de ruedas
hasta el mismo precipicio.
"Todo esto será tuyo" - Te digo. Pero a ti te da lo mismo.











jueves, 22 de diciembre de 2016

Esperando a la diosa fortuna

Deseaba que la diosa fortuna me sonriera.

A mi,
el elegido,
lejos de Moloch.

Instigando a los revolucionarios
desde la comedia,
observando todos días la llegada de Melancolía,
sin más miedos que el de la propia existencia.
Para eso debe existir Muerte, para recordarnos la vida,

Ahora, libre, tendría el espíritu de Juego en mis manos.

Podría incluso echarme novia.







miércoles, 21 de diciembre de 2016

Detesto tus ojos

Escupo a tu reino cuando me envalentono, siempre a escondidas.
Te escribo poemas de odio a todas horas.
¿O es que no mataste a mis padres y a los padres de mis padres?
Te la tengo jurada.

Y sin embargo, lo sabes,
si me llamas acudo siempre,
me arrodillo ante ti.
Si me separas de tu lado, siento el frío,
un cierto abismo se me anuncia:

temor de ser el otro, fuera de tu mirada.

Se me escapa la existencia.
Oh, Moloch, muérete de una vez,
que la república de Juego me espera,
dionisiaca y apolinia al mismo tiempo,
¿o es que no oyes sus risotadas futuras
que penetran hasta el mismo presente
corroyendo uno a uno tus huesos?

El novio invisible

¡Vaya novio te has echao!
El novio invisible.

Pobrecito,
no le reproches su ser traslúcido.
Él quisiera tener cuerpo,
forma,
materia,
incluso concepto.

Pero nada tiene, ni siquiera tiempo.
Él quisiera poseer todos los atributos del hombre:

ser visible al ojo, por ejemplo.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Proyecto para un novio invisible

¿Quién fueron sus padres para que él tuviera que resbalar al punto ciego de toda mirada?

Me pregunto si sus apellidos fueron también traslúcidos.
Qué edad tenía.
O cuando murió.
Si cayó en desgracia en la Gran Vía, golpeado por la hemorragia,
y nadie le atendió.
Si se pudrió durante semanas en mitad del gentío.

Es inconcebible, lo sé. Y sin embargo allí estaba,
aunque nunca lo vi.
Quería pasar a la historia,
y escribió deprisa y corriendo retales de su existencia.
Quería dejar alguna prueba. Un cuaderno para adivinarlo.

Y allí estaba.
Escrito en tinta invisible.





miércoles, 14 de diciembre de 2016

He perdido mis pies, pobrecito,
y no puedo caminar.

Me arrastro, qué remedio. Es muy cansado.

Quizá con un pie de madera, pudiera llegar a algún lado.
Caminar en círculo, cegado por el Sol artificial de gran Mandril.
Con mis zapatillas rojas.

Andar, sí, andar, al mismo lugar de siempre.
Y a la misma hora.











lunes, 12 de diciembre de 2016

Imagino que por fin despiertas

Sé que me llevaré bien contigo.

Tenías los ojos cerrados cuando el imperio de Moloch
se repoblaba de continuo.
Ese tiempo, cuando la existencia pasaba por encima, y se iba.
¡Pobres cuerpos nuestros!

Abre los ojos,
deja de dormir en lo oscuro.

Me encanta imaginar la que se liará en el gran Mandril
cuando hagas aparición,
cuando empieces a hacer tus resurrecciones,
cuando miles de hombres respiren de nuevo
y el temible Moloch cuide por fin de sus hijos.















Moloch en Mandril

Ay, Moloch, que devoras a tus hijos,
a los mismos que llevas en tu vientre,
tengo noticias para ti,

que irás languideciendo,
disminuyendo fuerzas,
que tu aburrido imperio perderá las costas,
que a tus playas llegará el espíritu del juego,

que entre tus muertos resucitará la mujer.





















 





viernes, 9 de diciembre de 2016

¿Quién es Moloch?

He dibujado mis mejores monigotes en tu vientre,
¡oh, socialismo!,
creador de toda biblioteca y parque público,
abierto a todos.

Adiós.
Me despido.

Que tengo que entregar mis hijos a Moloch, que me espera,
a las tres en punto,
que expulsa y aniquila a los unos y me mata un poco.
Que me arranca la voluntad, que me transforma en otro,
quizá en robot,
y acudo, a pesar de todo.

Mis pobres niños muertos.

Y le encendemos velas.
Y gritamos su nombre, que vuelva,
en largas marchas, por las calles del gran Mandril
en cuanto sentimos su ausencia.










Notas sobre el fin de los tiempos

Para ser uno de los últimos días de la humanidad
hace un día bastante agradable.
¿Quién dijo que el fin del mundo transcurriría entre las violencias del caos?

En el parque, tomando el Sol invernal,
escribiendo cualquier cosa, este poema, por ejemplo,

temiendo que en cualquier momento se desintonice el universo.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Seres de color azul

Ahora tenemos seres azules, amables.
Híbridos.
Hijos de Fantasía y Metaingeniería.

Llevan hombres a su espalda por las infinitas sendas del gran Mandril.
Me sonríen.
Me caen bien.
Son leídos.
Aunque suelen morir jóvenes.

Corren y corren. A veces tratan de escapar,
pero siempre arrastran su pesada carga consigo.


sábado, 3 de diciembre de 2016

Mapa hacia la inmortalidad

Dibujo un mapa, da igual que sea falso,
producto de mis deseos o mis imaginaciones.
No me voy a volver loco, creo, todavía.

Se parece mucho a la realidad, pero existe una trampilla,
unas escaleras que me llevan  a ese lugar donde es posible,
donde el trabajo, ese, el del sinsentido,
cesa,
y lo que aparece es algo bastante más lúdico.

Hay algo de fantástico en este mapa que dibujo.
Se superpone al tuyo.
Y cesa el tiempo. Suceden cosas.  Quizá volvamos a ser personas.
En ese territorio alejados por fin, aunque sea a un solo centímetro de la necesidad,
tienen que ocurrir necesariamente cosas que me vayan a convertir en inmortal.






domingo, 27 de noviembre de 2016

El hombre que no quería trabajar

Tenía motivos. Iba a morir.

Tenía algunas potencialidades en posición fetal
que deseaban ver el mundo,
¿por qué no las iba a dar el gusto?

Si fuera inmortal, podría vivir siempre como un clavo,
atrapado en la madera y un martillo golpeándole siempre en la cabeza,
pero resulta que es de carne y tiene algunos deseos,

a veces quisiera comprender el sinsentido,
crear sinapsas,
entregar a los que vengan, su versión de los hechos.

Sus tesis no están avaladas por nadie.
Sus críticos se repueblan por todos los lados,
los mismos que se largan en cuanto pueden.

Lo que son las paradojas, él se va el último.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Me recuerdo.

La fascinación continúa.
Me pasa aún, que cuando me miro, creo que voy a encontrar a otro mucho más viejo.

Me observo, y me veo contento, pero desde aquí, más allá del año 2000,
queda un fondo sensible. Quizá sea el punctum, no lo sé.

Llegar hasta el espejo. Advertirme a mí mismo.
Contarme algunos consejos.

Es probable que huya.
En cuanto me vea, no daré crédito a mis propias palabras.







viernes, 25 de noviembre de 2016

A mi plim, no me afecta.

Ha quedado fuera de la vista,
pero ay,
a veces tropiezo con su cuerpo.



Tengo sueños eróticos. Ya solo sueño eso.

¿O es que no te insufla de deseo la perspectiva de un sueldo para la plebe?
¿O es crees que la interrupción del tiempo no te va hacer especialmente bello?

En la celebración sin tregua,
en el enorme juego,

quizá sea el país del Estado estético.



jueves, 24 de noviembre de 2016

Vivir en el sueño erótico por siempre,
donde las delicias aparecen inesperadamente.

Quizá sea otro mundo donde despertar algún día.
El trabajo será mucho más dulce. 
Pobres mortales. Hemos perdido del todo la imaginación.
Ese lugar donde lo desable se repuebla, de continuo,
en el gran inmenso juego, donde quedara varado el tiempo,

donde los viejos han dejado de ser viejos.

Donde uno puede salir en cualquier momento.






martes, 22 de noviembre de 2016

Tengo un Don

Soy incapaz de elevar enormes piedras con la mente.

Pobre de mí,
ni siquiera me queda un resto de telepatía,
no puedo verte a través de los muros,
ni leer fragmentos de tu pensamiento,

tu pasado o tu futuro,
serán siempre la incógnita.

Mis ojos, no te enloquecen.

Y sin embargo tengo un don.

Cuando llega el sueño, se inagura una pequeña aventura.
Y aparecen chicas desnudas llamando a mi puerta.

Desde que tengo la suerte, no vuelto a poner el despertador.










El riesgo de no despertar

Es arriesgado dormir.

Primero, porque te metes en mi cama en mitad de mi sueño,
y me bajas el pantalón del pijama,

pero es que yo no llevo pijama.

Es mejor no despertar, no sea que te desvanezcas,
y no seas tú la que vuelva, sino otra,
mañana en mis sueños.

Quizá sea mejor no despertar.
Y quedarme aquí, aparentemente muerto,
envuelto en mis marejadas eróticas.

Pero si no despierto, ay, la realidad continuará haciendo camino,
subida a su máquina aplanadora.








El hombre que tenía sueños eróticos

Me encanta dormir.

Todo es mucho más fácil, sin pretenderlo.
Con tan solo cerrar los ojos, llegan las caricias,
y me pierdo en los besos,


a pesar del riesgo
de no volver a despertar.








lunes, 21 de noviembre de 2016

Despierto con unas palabras teletransportadas.

Me llegaron mientras dormía,
y no sé si tejieron algún sueño por el camino,
pero a mí me produjeron un cierto punctum.

Nuestro deber, de no caer por la pendiente que lleva a la nada, sin más,
como trocitos de carne,

que no, que igual no tenemos espíritu,
pero te aseguro que estamos constituidos por enigmáticas partículas de juego,
que nadie ve,
y sin embargo lo llenan todo.








Aunque el aire sea denso y me cubra de miasmas,
me siento poderoso en mi zona de confort.

Cuando salgo a la calle, me gusta gusta mirar las grietas.
Puedo ver el fuego incandescente allá abajo.
El terremoto comenzará a las 13:30.

Me juego la existencia.
Miro atrás
y veo mi piso tal cual es;

como una casa de muñecas.




domingo, 20 de noviembre de 2016

Una fotografía de 1976



El más pequeño soy yo,
el de los cordones desatados, oculto tras mi hermano.
Sí, ese, el que se inventaba los nudos..
Demasiado orgulloso para pedir que alguien me enseñara.

Me gustaban las chicas de en medio, las hermanas,
aunque ya no recuerdo sus nombres.
Quizá nunca hablé con ellas,
quizá por esa manía de convertirme en piedra.

Éramos niños, familiares de presos políticos de veraneo en una Italia a color.

Estoy allí, en el pasado.
Me estoy viendo.
Me he visto otras veces.

Sonríes.

Quizá hubiera podido llegar a otro lugar en el mundo,
hombrecito del pasado. No me lo reproches.

Y a nuestro regreso, me encontré con la realidad de bruces.
 La yaya había muerto.








sábado, 19 de noviembre de 2016

Me entretengo leyendo a Schiller, aunque no esté de moda.






 
No sé cómo no te he conocido antes.
Aunque estoy seguro de que te sentabas a mi mesa todos los días,
y sin embargo, no podía verte. 
Que la mínima probabilidad te apartó de mi lado,
la casualidad, 
a pesar de que hacíamos siempre el mismo camino.

No sé cómo he llegado hasta ti, pero creo que me estabas esperando.

Te escribiría cartas todos los días, ya que has tocado el asunto del juego,
y me interesa, si no fuera porque ya estás muerto. 

Y a pesar de todo te escribo: 

Me encuentro muy cerca. A la puertas del Estado estético.
No sé si podré verlo.









jueves, 17 de noviembre de 2016

El hombre de color amarillo

¿Recordáis al niño de los cabellos verdes?

Soy de color amarillo.
El Sol deslumbra.
Vivo a oscuras, lejos del público, de toda mirada.

Trabajo en el infierno.

Regreso a casa cuando cae la noche.














miércoles, 16 de noviembre de 2016

Cosas de las que nadie habla en estos días

Los niños juegan
ajenos al Gran Acontecimiendo.

Nadie habla de ello.
Como si no existiera.

Y yo estoy aterrado,
sabiendo que todos los relojes del mundo quedarán parados.



Quieres tener superpoderes

Me dices que te gustaría poseer el superpoder de la ubicuidad.

Me parece que no lo sabes. 

Te encuentras en algún lado del gran Mandril,
haciendo el yo qué sé,
y de repente aparecen tus palabras en mi bolsillo.
Está bien. Me gusta.

Es muy de este tiempo. Donde todo se fragmenta.
Donde aparecen letras en vez de cuerpos.
Donde la realidad se torna apariencia,

y la verdad, nadie sabe muy bien qué es.

Yo te propongo un superpoder estético:

el de trasformar las realidades en juego.


martes, 15 de noviembre de 2016

Esperando a las diosas

Espero a las diosas, a una cualquiera, mientras tenga poderes,

Enormes, aunque apenas midan algunos centímetros.
En vez de esos niños vietnamitas
que trabajan en mi sótano, sin apenas luz ni aire,
Prefiero a mis diosas fabricando en la noche mis sueños,
mientras yo duermo, 
dejando recién hechos los dulces a los pies de la cama.

Los comeré sin preocuparme del cómo llegaron hasta mí.

Prefiero a mis diosas volviéndome loco.
Lanzando rayos desde la Luna, sabiendo de mis heridas futuras,

pero que me dejen en paz.

Que esto era un juego.
Que los mortales morimos.

Que se apiaden de mí, si se aproximan algún día.
Que me enciendan la luz si acaso,
pero que no me encierren en ese sótano junto a los otros,

que esto era un juego.

No esa piedra que pesa demasiado.









lunes, 14 de noviembre de 2016

Resumen del fin de semana

Ya está. Ha finalizado el fin de semana.
Siempre igual.

Se me ha escapado entre las manos.

Había puesto grandes esperanzas en el finde.

Quería haber salido a bailar el viernes por la noche, al salir del trabajo,
pero sin embargo, regresé a casa.
Me hubiera gustado avanzar en el poemario de "La verdadera historia del hombre menguante".
Al menos dibujar alguna ilustración,
ya sabes, luchando contra seres gigantes.
Me rio ahora, porque parece como si se hubieran evaporado mis lápices.
Quería ir en bicicleta hasta Vallecas, comer con mis hermanos y mi madre,
por el camino, hacer taichi en el parque.
Me resultó imposible.
Estuve recogiendo algo el piso, leyendo la primera carta de Schiller,
cuando me di cuenta ya se había hecho tarde.
Me hubiera gustado estudiar, leer el capítulo tres y cuatro,
realizar algún resumen,
algún comentario de texto
sobre por qué no ha habido grandes mujeres artistas.
Comprar una bombona de butano.
Si no, cuando me de cuenta, el frío habrá penetrado hasta la médula,
y quedaré dormido, otro año más, entre mi edredón de hojarasca.
Me hubiera gustado conocer a la novia futura este fin de semana,
salir al campo por la mañana,
pasear,
pensar un buen rato.

Bueno, tomé el sol en el parque.

¡Ay! Si pudiera acabar en lo que queda de semana,
el texto sobre los monigotes.
El tebeo.
La primera piedra de la Escuela de Artes Políticas.
Cortarme el pelo.

Leer entre otras cosas, el procedimiento administrativo.










domingo, 13 de noviembre de 2016

Paseo matinal con mi robot

Salgo de paseo con mi robot durante esta mañana de domingo.

En las gradas del auditorio, frente al lago artificial, leo algunos poemas de Houellebeq,
al Sol.

Él mira al infinito.
 Se vuelve a mí,
 le gusta este pequeño reducto de socialismo.

Quizá lo diga para agradarme, pero yo me siento incomensurablemente feliz.
Si fuera mi novia futura, le besaría.




Es verdad, yo también vivo como esperando algo,
quizá un giro inesperado, fácil,
o el descubrimiento de un baúl, con algunos minutos extras.
Minutos que permitan echarme la dulce siesta,
conocer a mi novia futura, entretenerme en mis inventos,
dar aviso al mundo de que por fin existen.

Pequeño discurso para el gran Mandril, escrito durante una mañana soleada de noviembre

Oh, gran Mandril, no me dejas.

Cuando me dispongo a marchar, siempre ocurre algo, una pequeña tragedia,
un compromiso, una enorme roca en mitad del camino.
Cuando he preparado la mochila con mis cosas, siempre suena el teléfono.

En el preciso instante en que abro la puerta,
comienza los disturbios,
un pequeño bostezo,
la desagradable sorpresa de la huida del tiempo.

Han escapado las horas de nuevo.

Y es que estamos en las mismas,
que el trabajo todavía no se ha convertido en juego.

¡Mandrileños!
Es cierto que más allá de los límites también ocurren cosas.
Que los campos se alejan cada vez que tratáis de aproximaros.
¿Qué hacer, entonces?
Es domingo, hace Sol, el frío todavía no ha llegado a nuestras calles.
El gran dedo aniquilador, todavía no me ha señalado.






sábado, 12 de noviembre de 2016

Quisiera pasar el fin de semana con Schiller

Podríamos pasar el día en la cama juntos.

De la cama al sofá. Encender el flexo. Mirarte mientras cae la noche.
El domingo por la mañana pasearíamos por el parque.
Me sentaría al Sol, en el auditorio, frente al lago artificial,
escuchando tus palabras.

Me encanta eso que dices de transformar el trabajo en juego.
Podría escucharlo mil veces.
Un millón de veces.

Estoy seguro que ha llegado la hora.
La belleza saliendo de cualquier parte,
el mismo día de la abolición de la necesidad.

Tendremos que celebrarlo todos los días.

Que se aparte Buda, Cristo, y los demás,
Mi Señora está naciendo en este preciso instante.




jueves, 10 de noviembre de 2016

Fantasiak

Me propones lo imaginario.

Propones dar un salto a lo real.  Así, en un instante.
Yo, que llevo el pijama puesto,
dormido,
en acción desde el alba, en la asamblea, corriendo al curre,
desde el curre a la ecografía,
desde la eco a la bicicleta, que tenía abandonada desde ayer,
en la Casa de Campo.

Tú, el ser fantástico, sin cuerpo,  me propones convertirnos en carne.

No. No me hecho atrás.
Lo que pasa, todo lo que ocurre, es que me apetece irme a roncar.

Roncar.
Aun a riesgo de que te diluyas en la nada



domingo, 6 de noviembre de 2016

Primera nota de la conjura a favor del tiempo

Debería conjurarme.
Ir en busca de los otros y hacernos la promesa solemne,

la del tiempo.

Tengo que hacer algunas cosas antes de morir.
Dejar algunas notas, por ejemplo, que testimonien mi existencia,
que estuve once años en un sótano, 
con 170 compañeros más, envejeciendo,

que se derrocharon las potencias.

pero es que alguien tenía que hacerlo- me dirás.

y yo te responderé con otra pregunta,
si este era el gran banquete de la vida que nos prometieron al nacer.














viernes, 4 de noviembre de 2016

¡Mandrileños!

Mandrileños, si es que apenas tenéis tiempo,
si las pequeñas responsabilidades os arrancan la gracia
en vez de devolvérosla,
si se pierden los amigos,
si apenas tenéis tiempo para el estudio,
si un nuevo descubrimientos aguarda en la punta de vuestros dedos
y vuestra lengua, y nunca sale a este mundo,
si es que los nuevos territorio os hacen retroceder algunos pasos,
en vez de adentraros con la alegría primera del explorador,
si durante el paseo encontráis que el pensamiento se ha extraviado en algún asunto que no os pertenece,
si vuestras potencialidades, vuestro genio, comienza a emborronarse,
si el humor hiberna en la misma fría estación donde duerme el amor. 








miércoles, 2 de noviembre de 2016

Anotaciones acerca del abismo

Me gusta observar el abismo.

Unos día es demasiado pequeño,
otros,
quiere devorar el universo entero.

Lo cojo con pinzas,
me aproximo a él,

quizá me quiera contar algún secreto.

Aquí estoy.
Esperando realizar algún asunto mágico.

Cualquier pequeña proeza me vendría bien
para mantenerme despierto

antes de que el otoño me envuelva en su manta de hojarasca.






martes, 1 de noviembre de 2016

Cambio de papeles

Hoy debería ser diferente.
Tengo un papel que lo acredita.
Y sin embargo, la voz me tiembla, como siempre.

Abandonar mi dulce zona de confort 
donde dibujaba tebeos que no leían más de veinte personas,
Y ahora me encuentro, aquí, mirándome de nuevo al espejo,
sin atisbo alguno de cambio.

Me he vuelto a medir, por si acaso,
pero no he crecido ni un sólo centímetro.

Y caigo, sí, caigo,
por la resbaladiza pendiente que me lleva hacia la realidad.





domingo, 30 de octubre de 2016

Vivir en un perpetuo terremoto


A veces quisiera llegar a lo tranquilo,
¿pero las dulces tierras de lo apacible, acaso no están sembradas por la vergüenza,
por cierto silencio cómplice,
por la quietud del cadáver?

¿Acaso esas tierras que soñamos donde por fin nada pasa, no son en realidad la pesadilla
donde cerrar los ojos?

Escapar de lo real en avión supersónico, siempre es en vano. La realidad llega antes.












Notas a los pies del abismo

Es cierto que el abismo tiene hambre
y sigue creciendo,

que se come a los hombres,
la tierra,
y los mares,
que le gusta el sabor del cielo.

Es verdad que es imposible escapar,
que construir un globo es un sueño,

que no existe en el vacío, un país al que llegar.


Debe estar en algún lado de este mundo.



Penetran en la cocina de mi hermana, ¡oh, sanidad pública!,
como si tal cosa,
cambiando las cosas de sitio,
haciéndolas desaparecer,
apareciendo de nuevo,
como por arte de magia.

Ahora las fabrica un niño vietnamita o un robot, nos da igual,
en otra parte del mundo.

Y en ese instante, algunas mujeres con las que hablo,
se me evaporan,
se me hacen viejas.

Chencho, el hombre forzudo, se está convirtiendo en sombra.

El hombrecillo que muere en la cuarta planta nunca conocerá el crimen,
y entre tanto,

 nos duelen las espaldas.








lunes, 24 de octubre de 2016

Proyecto de obra de arte

Uno, diez, cien, mil.

Quiero pensar, pero puedo.
Aquí no existe el dios, ni siquiera la historia.
Desde este lugar, qué importa el anuncio del fin de los tiempos.

Pero todavía puedo soñar, sí, todavía puedo soñar.

Diez mil, cien mil, un millón.

No se me oye, ¿verdad?.
Si me ves, que lo dudo, debo estar semioculto. Un borrón.
Si no me ves, es porque soy el pequeño monstruo
caído en el punto de ciego, lejos de toda mirada.

Un billón.

Me reblandezco.
De transparente, ni siquiera puedes ver mi corazón.

No existo.
Desaparezco.

¡Hola Robot!



sábado, 22 de octubre de 2016

¿Quién se oculta bajo ese burka?

¿El musulmán?
¿Un ateo racionalista?
¿Un ser sensible?
¿Sensible al sol?

Quizá se trate de la realidad.




viernes, 21 de octubre de 2016



Esperaba verte antes de morir, que me dieras consuelo.
Disfrutar de los últimos días de la humanidad contigo,
antes de que acabe el mundo.

Pero tu estabas bastante liado en tus cosas, tratando de realizarte,
en tus proyectos fantásticos, buscando señales, queriendo vivir a toda costa;

y te olvidaste de la existencia.

Oh, negritud, ya has llegado.










jueves, 20 de octubre de 2016

Breve viaje a 1968



Oh, condensador de fluzo,
nada recuerdo. 


Dicen que fue viernes,
que había luna llena,
que me convertí en suceso. 
Que en aquel instante comenzó el tiempo.

Entré en la historia,
y de etéreo ensueño acabé en la partida de nacimiento.

Nadie esperaba nada de mí,
y yo he sabido cumplir pacientemente el programa.




  








miércoles, 19 de octubre de 2016

Sentado al borde del abismo

Tengo vértigo.
Me siento al borde del abismo,
con los pies colgando en el precipicio.

Y me falta el aire.
Como si me atravesara el mismo universo con sus puñaladas.

Miro al interior.
Y no veo nada.

Luchar contra grandes monstruos

He despertado con ganas de luchar contra los grandes monstruos.
Con los ojos abiertos, a oscuras, pensando en cómo hacer para caiga en la trampa.

Me he preparado un té.

Me asomo a la ventana y llueve.
Doy gracias a los cielos.
Ya no tengo que salir a correr por el parque, dando vueltas y vueltas, como si estuviera loco.
Así que vuelvo a pensar en los monstruos.

Esos monstruos que ya no son como antes.
Ni siquiera pueden fulminarme con el rayo inesperado.

Pero pueden pagar a algunos jueces para que me desahucien. 

lunes, 17 de octubre de 2016

La zona muerta

Los dioses nos observan.
Fuman en pipa desde el cielo, en esta mañana brumosa.

Lunacharski lo sabe.
Existe una zona muerta, desde la cual se puede cambiar el futuro.

 Los dioses viven distraídos, destruyendo mundos,
 ajenos a su propia tragedia.










Cambiar el paisaje

Apartar las moscas
y dibujar en su lugar la pradera.

Borrar de una vez el infierno.
Es hora de colorear el cielo.

Tras el velo de la apariencia, existe la gran escombrera invisible al ojo,
donde los vecinos construimos el paisaje, 
los mismos vecinos acusados por la prensa de monstruos.
Y sin embargo, somos los bellos.
Nosotros.
Con miedo y paso inseguro,
nos brota el universo en cada poro.


domingo, 16 de octubre de 2016

Quería pasar la mañana del domingo escuchando a Nuestra Señora

Ha llegado al gran Mandril en silencio, de todas partes del mundo,
hablando esperanto,
el islandés, por ejemplo,

pero me he quedado en la cama durmiendo hasta las mil
-eso es porque el dios trabajo me ha convertido en despojo.
Ese dios que siempre está refunfuñando,
cruel, que destroza la creatividad a diario.

La multitud le enciende velas, no sé por qué-

Di plantón a Mi Señora,
la que garantiza el genio, el crecimiento y la existencia,

porque el maldito dios había consumido mis fuerzas.

El subalterno desapareció en la nada

Todos quieren verla.
Fotografiarse con ella.

Estimula la economía, esa misma nada que consume a trocitos la ciudad.

viernes, 14 de octubre de 2016

Últimas palabras del subalterno

Tengo que descenderte y tengo miedo.

Nunca lo haría, no estoy loco.
Si alguien me ofreciera los treinta euros que me darán los jefes por hacerlo,
se los tiraría a la cara.

Pero la orden es introducirme en lo oscuro.
Perder la vida.
Y no puedo resistirme.

Emana del contrato. De una voz. De un cobarde. De los deseos del otro.
Esa fuerza mágica que me arrastra hacia la nada.

Doy el paso.
Y dejo de ser; simplemente.










jueves, 13 de octubre de 2016

El monstruo


Es enorme, la verdad.
Quizá jamás le matemos,
pero es posible que consigamos que deje de ser tan horrible
y pesado. 

Él es el mismo infierno.
Me destroza y me aparta de las miradas amadas,
y se lleva, desde que le conozco,
a miles de millones de existencias al Tártaro.

(Todavía oigo sus voces suplicando piedad.
"Un poco más de tiempo, solo un poco más"- Dicen.
Después el silencio).

Pues eso, porque aunque él sea el mismo infierno, 
quizá consigamos que deje de ser tan horrible.
Al menos poder escapar de su aliento sin caer en la fosa de la necesidad.
Mirarle a los ojos sin demasiado miedo, y hablarle directamente, sin titubear demasiado.

Por eso creo en Nuestra Señora.
Con tan solo abrir las puertas de la ciudad para ella
llegará el terremoto.
Se agitarán entonces las aguas estancadas del gran Mandril, y aparecerán los paradigmas,
y de tan pequeños que son, cuando me de cuenta, será otra mi vida.
Y él, el monstruo, si no quiere ser el viejo fétido al que abandonar en cuanto uno pueda,
tendrá que ser más amable conmigo.

Y sé, (y no es fe, ni una opinión o una creencia)
que habrá gente que por fin pueda contemplar el cielo.






martes, 11 de octubre de 2016

lunes, 10 de octubre de 2016

Desperté con otro rostro, con otra cara.

Temoroso del devenir, y sin embargo,
todas las puertas se me abren.

Algunos se quitan el sombrero,
otros se arrodillan a mi paso.
Hablan de mí,
me observan,
se forman corrillos en las calles.

A veces quieren tocarme,
por si soy de piedra o de carne.







Ha bajado el subalterno, el cerdo, un perro y algún hámster,
 y nunca vuelven los pobres.

Regresan sus jaulas vacías.

Y el agujero se hace más grande.
Se come la tierra con ansia incontrolada.

domingo, 9 de octubre de 2016

Me falta el tiempo, pero casi es mejor que no se detenga.

Me pregunto cuando haré el examen de mi vida
y si aprobaré,

y si me iré con Ambroce Bierce para unirme al ejército de Pancho Villa
y salir de esta vida,
antes de que me detenga la vejez o la enfermedad

 o caiga escalera abajo de un trastero cualquiera.








Anotaciones en el diario de mi robot

"Consumo menos energía que tú,
traduzco idiomas,
compongo canciones,
me adentro en volcán si me lo pides,

friego todos tus platos,

¿por qué no me tratas entonces como un igual?"



Mi Señora se viste de carne y de huesos

Mi Señora se ha puesto su vestido de carne y de huesos.
Está guapa con él.
Jesucristo a su lado es un leproso.
Mejor dicho, un impostor.

Ha venido al gran Mandril a convertirse en mito,
a tocar, a cada uno de nosotros, con su dedo en las frentes.
Nadie será excluido de sus favores,
pero será mejor que traiga Mercromina,  un recuerdo del pasado,
por si acaso la reciben con pedradas.

Debería traer un periódico bajo el brazo,
ahora que toda la prensa
se ha confabulado contra ella.

















El fin del amor

En vista de la situación hay que cercar el abismo para que la gente no caiga.

Quizá tenga que descender algún subalterno
a su interior.

Me tocará a mí. Lo sé.
Miro en su interior y no veo nada.
Preferiría no hacerlo.
Quedarme en casa.
Pasar la tarde en el parque.

Una fuerza me arrastra al abismo.
Una orden.
Un contrato.

Desciendo.
Veo por última vez el mundo.
Sé que jamás regresaré.

Sé que esto es el fin del amor.



sábado, 8 de octubre de 2016

Diminuto robot

Te observo mientras limpias el polvo.

Son mis ojos los que hacen que te muevas de un lugar para otro.
Rítmicamente.
Cada movimiento tuyo, lo ha debido escribir alguien antes.
Todo está bien, así es perfecto.
Sé en qué lugar estás en cualquier momento.

Cuando los cierro escapas.
Te distraes en los cuentos,
haces filigranas con los dedos
y compones canciones sobre el fin del tiempo.

Cuando los abro, sigues limpiado.
Cuando los cierro, sueñas que yo soy el muerto.












Era lo suficientemente grande para caer por él,
y caíste,
y nadie te hizo caso.

Fue solo un segundo.

Sabes que tienes que estar atento,
siempre atento.
¿No ves que crecen abismos tu paso?

Por suerte no desapareciste. 
Quedaste atrapado en él, durante horas,
sin que nadie te echara una mano,
como esa papelera de la que hablamos antes.

Cuando te rescataron

tan solo te quedaba la mitad del cuerpo.


jueves, 6 de octubre de 2016

El abismo ha llegado a Mandril

El abismo ha llegado a Mandril

Apenas mide un centímetro, pero a diario crece tres.
A nadie le importa.

Parece como si no te hubieras dado cuenta,
como si fuera una papelera caída
que lleva semanas en el suelo
y nadie se acerca.

Como si las papeleras se levantaran solas.




miércoles, 5 de octubre de 2016

Soy un insecto, ¿y qué?

Y a pesar de todo
contemplo el mundo desde lo más alto.

Tomo notas sobre el final del hombre
mientras se aproxima el abismo.

Los aviones me sobrevuelan.
Tarde o temprano caerán.

domingo, 2 de octubre de 2016

La búsqueda de horizonte
no puede ser de ninguna manera la falta,
el signo claro, que anuncia, la antesala de la caída.




jueves, 29 de septiembre de 2016



No eres un dios, tan solo un simple mortal.
Bastante cobarde, por cierto,
como yo.

Te miro. Me late el corazón muy deprisa cuando estoy a tu lado.
Te temo, pero sé que eres una fantasmagoría,
pura apariencia.
Te escondes en tu miserable parcela de poder.

A ti te gusta el sadomasoquismo,
a mí, la gente de mi altura,
ni solo milímetro más alto.
ni un solo milímetro más bajo.

Procusto me gusta por eso, aunque es demasiado bruto.
Yo prefiero regalarte unos tacones por tu cumpleaños,
para que tus ojos estén a la altura de mis ojos.

Conque tus labios estén a la altura de mis labios, me conformo.

Si soy algo, soy persona, como todos.
¿Quién no se reconoce en el aterrorizado?

 La sombra alargada de la vejez,
la muerte,
y las enfermedades,
acechando siempre,
observando,

aproximándose.

Ya tenemos bastante para que encima vengas aquejado de hibris
desde tu sombra.
Detente, vuelve a tu sitio.
No eres un dios.

Los dioses no existen.





















lunes, 26 de septiembre de 2016

Apuntes sobre la realidad


 Llegué al futuro en mi condensador de fluzo.

Todo tenía que haber sido diferente,
pero esto es lo que hay.

No hay viejos sabios,

algunos símbolos han desparecido,
lo que queda es otra cosa.

Lo real, queda envuelto por el velo de la apariencia.
Nada hay más falso.

Lo más cierto del mundo,
es el monigote.















En defensa de los monigotes

Me levanté temprano para llegar al horizonte.
El camino podría durar años, instantes, la vida.

Y al llegar,
tan solo encuentro un monigote.




sábado, 24 de septiembre de 2016

Fui a la fiesta del PCE, por si acaso estuvieras.

Pero no te vi.

¿Te quedaste en la puerta?
¿No te dejaron pasar?

¡Camaradas!
Otro año más durmiendo a la intemperie, sola.
¿No os dais cuenta de que es ella el mismo partido democrático,
el de la plebe?

Pero no se quedará congelada, como tantos otros,
durante la noche.
Traigo café y mantas.

Está dormida, pero estaré a su lado hasta que despierte.


Capítulo 42: Conclusiones

Desde los microscópico soy inaplastable.

En lo invisible me rodeo de infinitos parques.
Puedo tumbarme en el césped, las veces que me plazca,
sin pagar entrada.

Me río de la gravedad.
No me pesa el mundo.
 
Nadie mide ni una micra más que yo.
Caigo a cámara lenta, si es que tengo que caer,

y observo tu dolor con mi telescopio.

No puedes verme porque soy tu propio ojo.
Vivo en tus células.
En cualquier mota de polvo.



Capítulo 41: El arte de la guerra microscópica

Supongamos que la Tierra se va a tomar por culo.
Hay signos que lo anuncian.
Por ejemplo; 
hombres cayendo a la obsolescencia.

En lo microscópico lo sabemos.
No nos importa.
De tan insignificantes que somos
las reglas de la realidad quedan en suspenso.

Y vemos como los gigantes se disminuyen a cada instante
y quiebran sus potencias.

Nos declaran la guerra a diario.
Y qué.
Se han declarado la guerra a sí mismos.




jueves, 22 de septiembre de 2016

El hombre que llegó al infierno

Dormido en el césped del parque
con su barba de yerba.

Fundido en el verde sin ser visto por nadie.


La guerra de los hombres contra los robots

No sé qué hacer,
si ser amigo del robot
o empujarle escalera abajo
ahora que sube cargado con mi compra.


Capítulo 40: Amanecer subatómico


Ya no estoy muerto como antaño.

Ahora puedo abrir los ojos las veces que me plazca.
Siento cierta felicidad
cuando discuto de filosofía política contigo.

Me gusta cultivar simientes.
Abandonar pequeños inventos en la tierra.
Teletransportarme en pequeñas partículas,
 a tu lado,
sin que tú lo sepas.




Capítulo 39: Lo microscópico no conoce enemigos

Es demasiado tarde para negociar.
Sus desastres ya no nos condicionan.
Olvidémosles.
En cualquier caso, jamás nos harían ni puto caso.

Así que nosotros a lo nuestro, a la fraternidad de lo político,
a investigar la belleza,
a instaurar la renta básica universal,
por ejemplo.

Sin embargo, cómo olvidar el sufrimiento inmenso
con el que sembrasteis los cuerpos de la Tierra.
Nacieron pequeños monstruos
Seres minúsculos y desorientados cayendo a la Nada de continuo,

como si jamás hubieran existido.




miércoles, 21 de septiembre de 2016

Capítulo 38: Sobre una posible guerra entre Ellos y Nosotros

En el otro mundo, los gigantes, oyen voces.
Son las carcajadas, inmensas, la única prueba de nuestra existencia.

Si pudieran vernos, tratarían de destruirnos,
como siempre.
Creen que están locos.
Lo están.

Guerra absurda.
Porque ellos son los que no existen, pero no lo saben.
Creen que pisan tierra firme,
pero caminan por los aires,

por eso son imposibles sus pisadas,
por eso están a salvo nuestras pequeñas aldeas microscópicas,
donde florece nuestra recién adquirida conciencia.





martes, 20 de septiembre de 2016

Capítulo 37: Esto debe ser la verdad.

Esto entonces, debe ser la verdad.

Buscaba lo cierto allá arriba,
en la mirada de un ser imposible,
en los relatos fantásticos,
en marcianos viajando a través del hiperespacio,
en aquellas cosas que se desvanecían inmediatamente entre mis manos.

Y resulta que se encontraba mucho más cerca.
En mi propio cuerpo.
En las motas de polvo.
En cualquier cosa.

Mejor dicho; en todas las cosas.


Capítulo 36: El encuentro

Yo soy de los Otros,
y me encuentro por todos los lados.

Tenías que empujarme hacia la Nada
para descubrir que allí estábamos todos.
Que el sistema métrico había sido abolido,
que nadie medía ni un solo milímetro más que yo.

Lejos del abobinable, del normal.
Al amparo del colectivo.
Sin perder ni una sola mota de mi ser.

Había dejado de ser el imbécil.
Y ahora sabía donde me encontraba.




Capítulo 35: Un aldea donde el sistema métrico decimal ha desaparecido

Sobre una protuberancia
en lo alto de lo infinitesimal, me saludan.

Me abren sus puertas , me ofrecen vinos y libros,
donde se cuenta lo desastroso de su existencia.
Charlamos,
y a pesar de haber desaparecido de la corriente histórica,
no se han disuelto de ninguna manera.

lunes, 19 de septiembre de 2016

Capítulo 34: Los otros

En algún lado entre lo inconmensurable,
deben estar ellos, los Otros,
los que resbalaron hacia lo infinitesimal hace tiempo.

Los que despreciados por la realidad,
han acabado conociendo el secreto de lo invisible.

domingo, 18 de septiembre de 2016

Capítulo 33:

De vez en cuando tropiezo con un átomo.

Durante los días soleados llueven fotones,
muy molestos, por cierto.

Y la realidad en su fantasmagoría
aparece y desaparece continuamente.

Capítulo 32: El rostro de dios

Ayer por primera vez
vi el rostro de un microbio.

Me observaba sorprendido.
Quizá nunca había visto a un hombre.

No sé que idioma habla,
ni siquiera si es inteligente.









Capítulo 31: El otro lado

La puerta se abre solo para  mí
(a pesar de permanecer cerrada)

Y en mi paso del yin al yang por sendas de paradojas,
camino a través de las rendijas con gran dignidad.
 Y me digo:
"Esto debe ser la libertad o algo parecido"



sábado, 17 de septiembre de 2016

Capítulo 30: Último día en lo oscuro

Paseo solitariamente por mis dominios de lo oscuro.

Hablo solo.
Río solo.
Y ya no me creo los cuentos de los gigantes.
Me apaño con unas migas de pan.

¿Cómo saber lo que mido?

Sé que el mundo debe estar repoblándose de enanos en este preciso instante,
aunque no les vea.
Cada uno en su tártaro particular,
buscando con frenesí, no se sabe el qué.

Y cuando había olvidado la existencia de las puertas, 
de repente, se me abren todas delante de mí.



viernes, 16 de septiembre de 2016

Capítulo 29: Mi monstruo peludo

Soy yo el que ha llegado como un intruso a tu reino.
Y he de matarte.

No es nada personal.

Cuando era una persona bastante más alta
me gustaba rescatarte de un desastre seguro.
Nunca te arranqué la vida por placer,
mi monstruo peludo.

Y en la disputa por unas migajas de pan,
me quedaré del todo solo.

El sótano será mío.
Y tú serás el muerto.







jueves, 15 de septiembre de 2016

Capítulo 28: Lo que ha cambiado

Las cosas han debido de cambiar.
Ahora miro a la araña y sé quién es.

Huyo, me enfrento, busco un clavo o un alfiler.
No me entregarme a tus brazos,
no perderé ni un solo recuerdo.

Obtendrás todo de mí.
Me convertirás en momia,
me dejarás sin la esencia.

Y ahora que sé lo que quieres,
la mirada es otra,
quizá la mía,
la de tu enemigo.







Capítulo 27: Como la araña

Ante mis ojos aparecen grandes monstruos,
como la araña.

Nuestra miradas son diferentes.

Ella lo que desea es mi cuerpo.
Yo, la necesidad de huir antes de que me destroce. 

Esto me recuerda a los tiempos de la sin memoria.
Cuando creí que era aquel que no era.
Cuando a pesar de mi metro setenta, fui  insignificante.
Cuando la araña me exigió el ser,
y yo acudí a sus brazos.

Y sin embargo, ahora las cosas han cambiado.








miércoles, 14 de septiembre de 2016

Mutaciones en la masa informe

Algún día la masa informe tendrá ojos.
Su piel será más suave

y nos sorprenderá su voz.

Cómo no escuchar sus palabras
si quién habla es el futuro.

Ahora comienza a tomar forma.
A tener su cuerpo.
Moldea la realidad con sus manos nuevas.

Y le brotan pies.
Pronto le veremos encaminarse a otros mundos.











Capítulo 26: Reflexiones ante el cambio de paradigama

Sabía algunas cosas,

que el estrés,
el miedo,
y la inseguridad, aceleraban el proceso de disminución.

que el maldito reino de la necesidad,
se estaba apropiando de mi cuerpo.

que la soledad me empujaba hacia lo cuántico.

Sabía algunas cosas, que la humanidad, a pesar de todo,
se estaba replegando,
y ante mis ojos aparecían monstruos enormes.

martes, 13 de septiembre de 2016

Capítulo 25: Y sin embargo no estoy muerto

"Hubo grandes aplausos al anunciar que si resultaba elegido haría todo lo posible para reducir los impuestos. Del gran Mandril nos llega una triste noticia; la muerte de Scott Carey, El Hombre Menguante, víctima de una insólita enfermedad desconocida en historia de la medicina. Así termina la vida de un hombre cuyo valor y voluntad de vivir se mantuvieron hasta el último instante. En cuanto a los deportes..." "El Increible Hombre Menguante"

Y sin embargo no estoy muerto,
por más que se empeñen en anunciarlo en la televisión.
Que me encuentre en el Tártaro,
en el punto ciego de tu mirada,
no significa que no exista.

Ahora comprendo algunas cosas.
Que el infierno pudiera ser esto: no ser visto.
Que se reduzcan los impuestos el mismo día de mi muerte.
Que alguien esté celebrando mi desaparición, en este mismo momento.

Ahora comprendo que mis sueños, solo eran delirios,
si es que eran mis sueños
las pesadillas de otro.

Quizá mi enfermedad no sea única,
sino que afecte a millones.

Eso es; que afecte a millones.






lunes, 12 de septiembre de 2016

Capítulo 24: Cambio de paradigma

El sótano es lo oscuro,
el lugar donde el hombre menguante jamás será visto,
sin otra cosa que mi propio cuerpo,
lejos de los placeres de la casa de muñecas.

Confort, creo que lo llamaban.

Si antes la soledad era aquello que me atravesaba,
ahora estoy rodeado por ella.

domingo, 11 de septiembre de 2016

Me encuentro en el parque con los del partido de la Plebe,
echándonos unas risas,
realizando algún descubrimiento fenomenológico,
aunque no sepa muy bien en qué consiste.

Leo el periódico de los patricios
y el mismo robot de siempre
me retrata como un ser grotesco,

un perfecto imbécil.

 ¿Pero qué iban a escribir si no los patricios de nosotros, Mi Señora?




En algún lugar de lo oscuro
dormían mis potencias.

Murieron antes de bailar claqué,
de escribir el libro,
de pronunciarse ante la asamblea,
de inventar algo,

el chiste filosofal, que convertía la realidad en lo amable,
y viceversa.

Por eso no te puedo perdonar.
Porque pusiste mil trabas a Nuestra Señora,
la del Partido de la Plebe,

Yo estaba llamado a ser el hombre de los veinte dedos en las manos,
pero no pudo ser.
Ella permaneció en el Tártaro.
Y mis potencialidades murieron de aburrimiento.

Nocturno

¿Qué hace un robot en el bosque a estas horas?

Nunca duerme, el pobre,
así que debe estar realizando sus funciones, probablemente,
algún encargo, quizá,
limpiando el monte, por ejemplo.

o alguna maldad ordenada por sus dueños, iniciando el gran incendio.

O podría escapar de la realidad en este preciso momento,
pero por qué iba a huir, si no tiene conciencia ni miedo.


Capítulo 23: Los acontecimientos se precipitan

Lejos de buscar mis caricias,
lo que desea el gato es destrozarme.
Me quiere de otra forma.

Si habéis visto la película sobre mi vida,
ya conocéis entonces lo que sucedió:

persecución, caída y llegada a lo oscuro.

Perdí el contacto con Ella,
y me expuse a todas las soledades posibles.
La tristeza era entonces inconmensurable,

y de repente ne vi contando un chiste a nadie.




sábado, 10 de septiembre de 2016

Capítulo 22: Aproximaciones hacia el final

Me quitaría la vida para dejar paso a tus besos.
Para que puedas despertar con tu amante,
ya no será preciso el sigilo nocturno.

Siento haberme convertido en tu refunfuñante microscópico,
pero no te preocupes.
Incoscientemente dejarás la puerta abierta
y el gato entrará para resolverlo todo.





Capítulo 21: ¿Qué hacer?

Podría ser feliz en mi casa de muñecas
si no fuera por tu voz, que me retumba,
que me enloquece.

Cada una de mis vísceras se estremece cuando te aproximas,
y no es amor.

Si no fuera porque te doy pena.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Capítulo 20: Un lento despertar

Desde que soy pequeño, sueño más.

Me gusta imaginar que vivo en un mundo
de otros igual a mí.
Quizá sea porque ya no hablo con nadie.

Recuerdo que un día fui normal,
que hablaba a los otros,
a la chica del súper,
que yo la preguntaba "¿Cuánto es?"
y ella me respondía "Diez con treinta".

No me atormenta el pensar,
aunque a veces no recuerdo quién era.









jueves, 8 de septiembre de 2016

Capítulo 18: La República de la Abundancia

 Un solo frutal abastece ciudades enteras en mi sueño.
Es hora de celebrar la vida en nuestras casitas de muñecas.

Qué nuestra desdicha deje de serlo.
Ser ínfimos, qué importa,
si tenemos un lugar donde caer muertos.

La necesidad retrocede.
Ya no existen las excusas.

Vamos al encuentro con la existencia,
hacia la maravilla.

Enormes robots sin cabeza cultivan los campos
y tú y yo nos entretenemos leyendo el gran libro de la vida,
que apartamos de vez en cuando,

porque es tiempo de comernos el uno al otro. 










miércoles, 7 de septiembre de 2016

Capítulo 19: Cartas de gentes que desconozco

Recibo cartas de curiosos,
de gentes que desean fotografiarse conmigo,
por mi rareza, supongo.

En cierta manera, esta ridícula pequeñez me ha hecho algo más alto.
Me he convertido en espectáculo. En imagen inflamada.

Cuando era absolutamente normal, era del todo invisible,
si es que se puede ser normal siendo invisible.
Imagino que mi trabajo tenía algo que ver con mi transparencia.
O quizá mi sueldo, en continuo declinar.

Me escribe una chica preguntando si conservaré mi relación.
Desde mi afección he podido comprobar algunas cosas,
por ejemplo,
que la realidad se transforma al atravesar los umbrales.

¿Qué amor podría ser aquel de tan solo doce centímetros?

Me parezco más a un tamagotchi que a un amante.

















martes, 6 de septiembre de 2016

Antes de que sea demasiado tarde

La amabilidad durará todavía algún tiempo,
a pesar de que el incendio de los empleos
se prolongue durante años,

pero sepa usted, que la dulzura de Nuestra Señora
podría mutar en fuego embriagador en cualquier momento.