martes, 26 de julio de 2016

Si Nuestra Señora nos salvara de aquel

Un simple boli bic azul, puede pesar más que una tonelada,
¿cómo escribir entonces maravillas en el metro,
en este mismo cuaderno,
camino del trabajo?

Y es que las propias ideas, evanescentes,
se hacen densas.
Demasiado pesadas para nuestras mentes.
Apenas pueden moverse un solo milímetro.

Si despierto con mis labios cosidos.
No esperes de mí que puedan brotar frases ingeniosas,
aunque lo esté deseando.
No puedo hablar.
Si acaso responderte con monosílabos.
Siento ser tan aburrido.

Qué difícil es leer una sola palabra.
Qué difícil que mi cuerpo, el muerto, pueda mover un solo dedo,
freír un huevo,
comérselo.

Cualquier chiste es agotador.

Una muralla china se interpone entre las delicias y mi cuerpo.
Aquella simple tecla para alcanzarlas,
se hace una cima inexpugnable.

Ni siquiera siendo el gigantesco Iñaki Perurena,
podría levantar yo un simple metauniverso:
la mota de polvo.
No hay más remedio;  la entropía me irá cercando.

Y yo me pregunto quién es él.
Quién es el diablo que nos roba el tiempo,
que absorbe nuestra la energía mientras dormimos,
que arranca lo mágico a la vida
y destroza nuestros cuerpos para dejarlos por ahí tirados.
¿Quién es?
Debe tener rostro, voz.

Tenemos el deber de señalarle con el dedo,
de revolvernos.
Si lo hacemos, seguro que guardará sus violencias en el bolsillo.

Quizá tengamos que perseguirle,
a pesar de que él corra más rápido,
a pesar de nuestro cansancio.
Dejarle caer al Tártaro.
Cerrar sus puertas para siempre, para que no escape,

y que un coloso enorme, insomne, podría ser cualquiera,
vigile sus puertas.









Descansad

Llegará el tiempo del descanso, esto es, del no parar jamás,
donde el día por fin será de cuarenta y ocho horas.

Imagino que llegado ese día tocaré el violín y lo haré bien.
Podré cantar más allá de lo solitario.
Jugar con los gatos,
dedicar a los otros todo el tiempo que me plazca.

Decir que para entonces habré dejado de someterme a la miseria del trabajo.
Será el trabajo, si es que se le pueda llamar así en adelante, el juegue conmigo,
como un igual.
Ya te digo que para entonces tendremos que cambiarle de nombre.

Espero que cuando llegue ese tiempo,
la vida haya dejado de ser una retahila de sufrimientos,
de necesidad, siempre humillándonos.
La rutina, si es que existe, no será más la obligación,
aquella en la que nos arrastramos.

Podremos vivir sin que nos cerque la entropía.




lunes, 18 de julio de 2016

Semillas de la Renta Incondicional

En una pequeña tienda del barrio, llamada El Futuro, una mujer me espera.

Regala semillas.
Pero las gentes se enfadan y las llama imposibles.

Yo la quiero.
Y guardo sus porvenires en el bolsillo.
Y los dejo caer sin que nadie me vea.

El mañana.

Me apetece verlo algún día, antes de que yo muera.











Las aventuras del coloso en llamas

Vivo como si no estuviera.
Y sin embargo, existe.

A la sombra del coloso,
esperando a que se aparte algún día,
esperando a ese rayo de Sol
atravesando la penumbra continua.

Es tan alto, que apenas puedo ver su rostro.
Por doquier se me revelan signos de su presencia.

Barrios destruidos.
Algunos que otros miles de futuros perdidos.
Algunos pequeños terremotos a su paso,

y su cuerpo en llamas,

esperando a que caiga, sobre los restos del bosque.




miércoles, 13 de julio de 2016

Ser de horchata

Y sin embargo sé que algún día
esos diminutos riachuelos que circunvalan mi cerebro
lo encharcarán todo.

Ese día llegará el Otro,
instalándose definitivamente en mi cuerpo.
Perdido para siempre, sin la palabra.
Un verdadero aburrimiento.

Aplaco mi ira, es verdad, a riesgo de convertirme en horchata,
pero la sombra del iracundo durmiente, siempre amenaza.

Dejadme en el sueño profundo,
no vaya a despertar volcando las mesas,
asustando a las viejas.
Dejadme en mis cosas,
entretenido,
como de horchata,
amable,
haciendo el bien, 
pequeños dulces.

Dejadme que duerma, 
no sea que despierte convertido en Hyde,
ese moralista exigente, afectado por cualquier cosa,

con la cabeza en llamas,
al borde de la hemorragia.





domingo, 10 de julio de 2016

Dices que soy un delfín

Dices que soy un delfín.
Me sorprendo, jamás lo había pensado.

Yo creía que era el mono, aquel que junto a los otros,
iniciaron el camino hacia la razón.
Que dijeron "No",  para empezar,
para tomar el lugar ocupado por el hombre. 

Yo pensaba que era uno de esos monos que quería vivir.
 Que lanzaba signos al aire, para que los del futuro, supieran que yo también existido.

Pero vas y dices que soy un delfín.
Quizá porque me sumerjo en lo profundo y llego a la superficie,
como si tal cosa, sin la sospecha de que jamás he cruzado lo abisal.
Por lo escurridizo.
Porque si me acerco a la tierra firme, acabo muriendo.

Porque las cosas que digo, nadie las entiende.

miércoles, 6 de julio de 2016

Yo tuve una micronovia que brotó de lo etéreo
y me pidió un beso.

Ahora es de átomos, como yo,
como Whitman.
Contiene sistema nervioso,
como Shilock,
¿acaso no sangra?, ¿no ríe?
¿Acaso no debe vengarse?

Ella cree en la justicia divina,
yo ni siquiera creo en la justicia de los hombres,
quizá en otra cosa:

en las formas,
donde no sea preciso matar ni encerrar al monstruo en lo oscuro,
donde las maravillas jamás se oculten en su sombra.



,





Carta de hombre menguante a El País

Cuánto se ha escrito sobre mí,
cuántos bosques cayeron para escribir toneladas en mi contra.

Y ahora, es como si no existiera,
aunque hubo un tiempo en el que fui un gigante.
Caminé algunos instantes a través de las nubes.
Desperté en una pesadilla con la promesa de que era futuro.

De verdad te digo que no sé de donde saqué las fuerzas.
Sin aire,
sin tiempo,
y sin embargo lo moví todo.

Vi como los ojos del desprecio, de repente, un día me tuvieron miedo.
Y ahora es como si no existiera.

Están borrando todos mis pasos,
mi voz,
mi signos, 

 ya apenas se me oye, 

y aunque todavía quedan algunas de mis huellas en estos tiempos,
a veces no sé quien soy.



Llegaron los robots, pero quizá ellos no son el problema.























lunes, 4 de julio de 2016

Ella es técnicamente posible

Dos mil quinientos años de historia te observan,
y sin embargo das vueltas en el círculo de la necesidad sin saber que existes.

Tan solo debías amar al hombre menguante,
aquel que en otro tiempo atravesó las nubes.
Todavía queda algo de su rastro:
retales de descanso, derechos políticos, cuidados,
y algunas perras para cuando el tiempo llegue partiendo los huesos.

Yo creía que del amor entre Mi Señora y el hombre menguante
nacería un ser nuevo,
más amable,
que penetraría por las sendas del futuro liviano,
sin las cargas y los horrores del pasado.

viernes, 1 de julio de 2016

Sueño con invertir las piramides

Por cada minuto que no tengo, los gramos pesan un poco más.

La existencia ahora es más pesada.
Se me cae el libro de entre las manos, pesa quintales,
y se hace el oscuro, los párpados vencen.
El aire ya no es liviano, es carga.

Y todo porque cada segundo se lo ha llevado otro;
El Gran Afanador, que se asoma gracioso entre las nubes.

Por eso soy un demócrata, 
por eso tiro piedras a dios, 
por eso escupo a nuestros representantes.

Sueño con invertir las pirámides,
con volver a atrapar el tiempo,
ser ligero,

con la llegada del gobierno de los pobres libres.










jueves, 30 de junio de 2016

Lo yermo podría ser un buen lugar para el futuro

 No hay descanso, eso toca, no hay descanso,
a pesar de que seríamos algo más amables y felices
cultivando nuestros cuerpos y nuestras mentes. 

Viviríamos hasta los 118 años de edad,

en plenas facultades.

Yo atendería a tus cosas.
De mis dedos brotarían pequeñas maravillas,
alguna delicia,
magias.

Lo yermo podría ser un buen lugar para pasar futuro,
con solo cubrirlo de yerbas.


Y sin embargo, no hay descanso.
No, no hay descanso,
como aquel hombre que plantaba árboles,

como Eleazar Bouffier.

Y el bosque va y  se quema, siempre se quema.
El bosque se quema otra vez.


No hay descanso,
no, no hay descanso.


miércoles, 29 de junio de 2016

Hay una puerta que se abre

Parece como Brigadoom,
como esa puerta que se abre cada dos cientos años,
tras la cual siempre suceden las cosas.

Y pasamos al otro lado,
y el otro lado pasó aquí.
Y en ese flujo nos hacemos más inteligentes.
La igualdad, deja de tener la forma abstracta del futuro,
y comienza a tener pelo.

Vamos y venimos.
Lo que era imposible se parece bastante a ti.
Nuestra Señora, la de la Renta Básica, se aproxima,
sin que nadie la insulte esta vez.

¿Pero por qué todo esto nunca jamás ocurrió?

Quizá algo de temor a atravesar el umbral.
El saber que nunca volveríamos atrás.
Quizá nos aterre ser mucho más guapos, desde luego.
Mover objetos con la mente colectiva.

Pudimos dar un salto cualitativo y evitar el abismo.

Y sin embargo se cerró la puerta.
La cerramos, diría yo.
Aunque bien es cierto que fuerzas poderosas
nos llevaron de la mano.


Y el futuro que pudo llegar a ser,
comenzó a tener un aspecto tenebroso.






domingo, 26 de junio de 2016

La vida tiene que dejar de ser un campo de batalla

La vida tiene que dejar de ser un campo de batalla.

Aunque lo sea.

Aunque estén abiertos muchos frentes.
aunque seamos bombardeados por grandes expectativas,
continuamente.

Es mejor pensar en otros términos.
¿O es que no sabéis que en cualquier caso perderemos la guerra?,

como antes la perdieron vuestros padres y los padres de los padres,

si es que esta existe realmente.

 Es mejor pensar en otros términos, me digo,
en uno más amable o en forma de olvido,
si es que en cualquier caso vendrá el cosmos a devorarnos.
Una palabra nueva,
que designe, en realidad, en qué consiste la vida.

 Quizá sea cuestión de hacer una lista,
de elegir un nombre,

el apropiado.

Y que a partir de ahora todo cambie.
Por una simple cuestión de cambio de perspectiva.

No se trata de retirarse hacia lo falso.

Sino de contemplar la realidad con ojos nuevos,


antes de que universo me absorba como un fideo chino.











Tiene algo que decirme

Todavía estoy asombrado con este toro que habla,

y sin embargo en ningún lugar puedo escuchar sus palabras.
¿Cómo es que a nadie interesan?

Habla en español.
"El idioma en el que me mataban"- Dice.

En ningún periódico aparece su rostro.
Ninguna declaración.
El silencio más absoluto.

Y yo voy en su busca
a encontrarnos en un lugar apartado,
lejos de las miradas y los insultos.

Tiene algo que decirme,
algo que anunciar al mundo.




sábado, 25 de junio de 2016

Caminar por el gran Mandril

El pueblo se merece unos pies.

Porque con los pies, mera apariencia del ir despacio,
se viaja mucho más deprisa que en avión supersónico.

Y mientras llegamos,
podremos entretenernos con cualquier cosa por el camino.
Beber agua de la fuente, por ejemplo.
Porque cuando vuelvan los pies, volverán las fuentes.

Holgazanearemos en la sombra, si nos apetece.

Porque desde que el pueblo no tiene pies,
cada día hay menos árboles y soportales por donde pasear.

Tendremos pies de nuevo cuando vuelvan los árboles.

Entonces podremos ir juntos.
Nos os dais cuenta que desde que el pueblo no tiene pies, 
estamos todos más solos y separados.








A pesar de que votar no garantice nada, tengo que hacerlo



Sin brazos, no puedo hacer nada.
¿Cómo tocarte?
¿Cómo construir un territorio de delicias con retales de sueños,
si no puedo coserlos?

Sin ojos no puedo verte.

Vivir siempre con esa mirada monocromo sobre las cosas
me aleja de la realidad.
Y lo que quiero es conocerla, por muy fangosa y pringosa que sea,
para convertirla en algún momento, en ese lugar suave donde merezca la pena el vivir,
en vez de escapar.

Porque apenas queda tiempo.
Porque han aparecido mil desastres en el horizonte.
Que se acercan.
Por si hay que tomar alguna medida urgente,
ahora que al aire le ha dado por escapar de la biosfera.






miércoles, 22 de junio de 2016

La vida podría ser esto

Lo que veo es un montón de gente confusa
yendo de un sitio a otro,
sin llegar jamás a ningún lado.

Estoy aquí, entre el gentío.
Trato de mirar con distancia los sucesos de la época,
pero la corriente me arrastra, como a todos,

rebotando aquí y allá,
como esas bolas de pinball.

Ahuyentando siempre la muerte con trucos:

que si te amo,
que si duermo en tu cama,
que si ha llegado el día de la siembra,
que si nos hacemos inmortales,  escribiendo canciones para los del futuro,
que todavía no existen.

Como una de esas bolas de pinball.

Comienza la partida, a sacudidas,.
Hasta caer, a velocidad supersónica, por el mismo centro del juego,
donde acaba.

La vida podría ser esto, quizá.
O por suerte ser otra cosa.





martes, 21 de junio de 2016

Moriré en el año 2086

 Si mis cálculos son correctos, moriré en el año 2086,
en plena actividad, física, síquica y sexual.

Imagino que para entonces, no será preciso escribir poesía a escondidas.
Ya habré perdido la vergüenza,
y mi manual de instrucciones, por fin estará concluido.
Quién quiera podrá leerlo.

Envejecer es una opción política, 
pero después de tanto tiempo respirando,
me pregunto cuanto habré vivido.

¿Veinte años?
¿Diez?
¿Cinco?

Es seguro que me hará corta la existencia.
Como un helado de pistacho.

Envejecer es una opción política-. Me digo de nuevo, por si acaso me atreviera
a hacer algo, algún día, con estas palabras








Estar tranquilo.

Estoy tranquilo a pesar de todo.

A pesar de ese ovillo enmarañado,
gigantesco,
que gira sobre sí mismo,
y se mueve, voluptuosamente.

A veces se aleja,
otras se acerca.

Y yo puedo caer allí, en cualquier momento,
si es que no estoy atrapado, ya,
como en una nube de algodón dulce.










lunes, 20 de junio de 2016

Para cuando tenga que volver hacia atrás

Cabe la posibilidad de que los muertos resuciten,
que rejuvenezcan,
que el tiempo algún día, vuelva.

La posibilidad de que los objetos rotos se recompongan.
Que el pasado se convierta en el tiempo futuro, que me espera.

Se trata de no quemar la tierra a mi paso.

Por si acaso.
Por si acaso tengo que volver recorriendo mi existencia de nuevo,
pero en sentido contrario.

Me apetece encontrar jardines,
alguna delicia,
yerba, para tumbarme un rato a la sombra,
durante mi camino de vuelta.

No lo quemé todo.
Dejé algunos senderos,
fuentes.
Apenas existe odio a mi paso.
Pocos enemigos.

Así que ahora puedo volver.




 








domingo, 19 de junio de 2016

Viajar a la velocidad de la luz

Me entristece viajar a la velocidad de la luz.
En tan solo un minuto,
puedo llegar a esa estrella lejana
donde abundan las piedras preciosas
que harán realidad tu deseo.

Me entristece, porque cuando yo regrese, te habrás ido.

Habrán pasado ochenta años.

Te habrás largado al más allá, sin esperarme,
como en unas vacaciones sin retorno.

Sé que no volverás. Nadie vuelve.

O quizá estés aquí, hecha una pasa,
con algunas cirugías plásticas.
Incapaz de reconocerme.

Pero yo tengo el secreto.

La piedra, que podría salvarte.




sábado, 18 de junio de 2016

Los sueños de los robots

 Los robots del futuro, a veces deciden no hacer nada.

Se quedan sentados, inertes, mirando la pared, 
en blanco.
Y sin embargo solo piensan en fantasmas,
en mujeres, por ejemplo, 
como si ellos, hubieran sido personas antes,
de un tiempo pasado donde los seres y las máquinas compartían las camas,
chirriantes.

Sienten en realidad, que ellos han sido otros.

Desean llegar al cielo de los hombres,
que está prohibido para ellos.
 Deberán pasar aquí largo tiempo.

 Quién fuera robot, sueñan los fantasmas.









Mi manual de instrucciones

Tengo que escribir mi manual de instrucciones,
por si acaso algún día te atrevieras a adoptarme.

Un manual sencillo,
para que me desenvuelvas sin complicaciones.
 A veces, el celofán, me aprieta demasiado.
No me deja respirar.
Quítamelo.

No sé quién existe tras mis plásticos,
pero con unos ojos podré verte.
Ponme unos labios también.

Dame migas de leche,
como a esos gorriones caídos,
y que mueren, en cuanto uno se los lleva a casa.
Despiértame del letargo.
Ponme una pila, o dos si es necesario.

Mira en la letra pequeña, en el apartado de hacer feliz.

La novia futura

En algún lugar del país, quizá en Mandril, vive la novia futura.

Existe, pero es como si no existiera.
Intangible,
debe estar lavándose los dientes, en este preciso momento.
Constituida de neutrinos inestables,
podría desaparecer en cualquier instante.

Desde aquí es imposible verla, pero creo que tiene cara de nebulosa.
Se apellida incertidumbre.
Por lo demás, desconozco su nombre.









viernes, 17 de junio de 2016

En el planeta platónico

 Despegan cohetes a diario hacia el planeta platónico.

Cosmonautas que arriesgan sus vidas por llegar al cielo,
suben los últimos escalones antes de escapar del mundo.

Saludan a los espectadores,

y prometen que volverán con un ramo de flores que nunca muere.

Dicen que allí vive un hombre como yo.

En ese lugar donde las cosas no se quiebran,
donde nadie sangra,

donde el tiempo se ha detenido,
y ya no envejece. 

Si alguien llegó allí alguna vez, nunca volvió.
Quizá porque se encontraban demasiados cómodos, comiendo pistachos,
amando.
¿Por qué iban a volver?

Quizá porque nunca existió.






De repente sucedió

De repente ha sucedido.

Puedo caer de espaldas, a cámara lenta.
Sin peligro alguno.

Me puedo entregar sin reservas, si quiero, a salvo de la amenaza constante
del gran afanador, siempre dispuesto a robarme el tiempo.

Ser más leve.

Quitarme las gafas monocromo, con las que nací,
y ver alguna de esas cosas de la realidad, que existen,
pero que nadie ha visto,
y que siempre pasan desapercibidas.

Saber que por más que empujen a Nuestra Señora al rio,
nunca podrá ahogarse. 

Uno, porque sabe nadar.
Dos, porque tiene branquias.
Tres, porque aunque nadie lo sepa, es producto de este tiempo.












jueves, 16 de junio de 2016

Yo tuve una micronovia

Yo tuve una micronovia que me duró cuatro días.
Llegó de la nada y se materializó en persona.
Yo fui testigo de mi propio asombramiento.

Pedí a los dioses, lo juro, un regalo.
Es muy peligroso hacerlo, los dioses siempre cumplen. 

Y cuando estaba en el pico más alto de la estadística,
en pleno romance, 
de repente, se me convirtió en espuma.

Creo que fueron las palabras, las mías,
las que acabaron burbujeando su cuerpo de jabón.

Se hizo pompa.

Y se elevó a lo cuántico, a lo etéreo de nuevo, de donde vino.
Como si se hubiera largado al más allá.

Yo me quedé aquí.
En el más acá.
En plena efervescencia. 

Mirando a las burbujas de jabón centelleando en el firmamento.







miércoles, 15 de junio de 2016

Hubo un día que tuve una lectora, pero se fue.
Me dijo adiós plácidamente.

Y ahora escribo a nadie, aunque no sé si eso es posible.

Quizá a los hombres del futuro, cuando les llegue esta carta,
para que sepan que un día existí. Que pasé la vida dando vueltas en la noche,
alrededor del fuego. 
Quizá escriba a una mujer, que todavía no existe, que todavía no tiene ojos, ni piel, ni labios.

Hay días que miro bajo mi cama, por si acaso se estuviera allí formando,
en una masa informe de espuma,
como en esas películas de seres de otros mundos que llegan como semillas desde el espacio.

Vale, no está, fue una fantasía,

pero ahora que sé como se comporta el azar, me quiero enamorar de él,  el signo de lo más democrático,
inclusivo,
con su dedo mágico, al que yo quiero tanto. 










 



La casa que quiero

 La entrada es como una espiral que me arrastra, e inmediatamente ceso de envejecer.
Abro el cuaderno fantástico, y encuentro a las mujeres que he amado
siempre dispuestas a emborracharse conmigo.
Mantenemos interminables discusiones sobre lo personal y lo político,
y al fina,l siempre acabamos en mi cama, la del muelle,
que me recuerda mi breve existencia.

Allí no existe el tal dios, pero hacemos magia.
Las delicias me esperan, me acechan, y yo me dejo atrapar. 

Dejo de sentirme herido por la dopamina.
Siempre hay cosas que hacer.
Los recuerdos sobreviven al flujo imparable de lo borroso.

Se me dispara la inteligencia. El conocimiento brota de mis poros.
Mi boca deja de tartamudear. Ya no existe la indecisión.

Todo es más fácil. Se agota el cansancio.
Soy leve.
Frágil.
Indestructible.
Si me rompiera en miles de trozos, me recompondría al instante. 

Puedo quedarme mirando horas a una compañera salida de un cajón,
sin sentir el aliento del gran afanador que me roba el tiempo.
Me gusta ver como hace sus cosas, mientras mis dedos se mueven solos.

Hermética, a prueba de bombas nucleares, llegará al futuro.
Abriré la puerta.
Donde me están por fin esperando.






lunes, 13 de junio de 2016

Recuerdos desde el más acá

Quisiera volver a pensar.
Escribir panfletos ilustrados con monigotes dibujados por mí mismo.
Cambiar el destino del mundo, ahora que todavía estamos a tiempo.
Que el porvenir aparezca, esta vez de verdad, y los niños futuros dejen de ser sombras,
y comiencen a tener cuerpo.

Lo intento.

Pero es que una violonchelista tocó unas notas
que yo solo oigo,
y como envuelto en el sueño, a pesar de todas mis resistencias y cautelas,
abrí los ojos en la otra orilla del rio Jordán,

a un solo paso de la tierra prometida.

Durante algunos días se me abrieron sus puertas.
Me paseé por sus calles inquieto e inseguro, la verdad.
Se me derramó el café de inmediato.
Fui invitado a dulces.
Me perdí en la espesura de sus bosques de frutales.

No sé como sucedió. Quizá fue mi risa.
Pero de repente me encontré de nuevo en el gran Mandril,
muy asombrado.

Todavía me falta el aire.
Parecía todo tan real.

Lo más sólido que guardo son unos pocos recuerdos, muy intensos,
pero temo que en cualquier momento puedan ser arrastrados a lo difuso.





domingo, 12 de junio de 2016

He visto muchas veces la tierra prometida.

Sé que existe,
pero Jahvé me castigó por contar chistes bastante malos, la verdad,

 y eso es imperdonable.

Tiraría de la barba de Jahvé si es que existiera
para saber quién se oculta detrás de él.
Yo creo que una broma.

En definitiva,

no puedo atravesar el rio Jordán.
Siempre crece a mi paso,

y yo, no sé nadar.


Yo quería llegar a la tierra prometida

Yo quería llegar a la tierra prometida.



Llamé a tu puerta por si acaso estuviera allí,
y me entretuve recogiendo las delicias de los frutales de El Origen del Mundo
que rondan por tu casa.

Descansé en tu país por unos días,

y me diste de comer y de beber,
y me dejaste dormir,

aunque yo siempre me levantaba con mucho sueño.

Me di cuenta de que no tenía mapas,
que no me quedaban más pastillas para el coraje,
que nos habíamos hecho mayores
y que a mitad del camino ya estábamos todos medio locos.

Yo quería cruzar el rio Jordán, pero no pude.








viernes, 10 de junio de 2016

Los robots en el mundo

Los robots se levantan temprano, solos,
y se van a la siega, con sus guadañas.

Imagino que el campesino estará leyendo a Kant en estos momentos,
pensando, por ejemplo, 
pero no es cierto.

El campesino ya no existe.


jueves, 9 de junio de 2016

Camino dando saltos
tratando de no pisar las miles de caras esparcidas por los suelos.

No es que esta tierra de las liquidaciones nos ofrezca rostros en vez de lechugas.
Probablemente se trate de caras caídas de tanto doblar la cerviz,
de tanto inclinar los cuerpos.

¿No sentís el enorme dedo que empuja fuertemente nuestras cabezas hacia abajo?
La naturaleza también hace lo suyo, y el cielo cada día pesa más.

aun así, hay que mirar siempre hacia arriba, para sujetar siempre nuestra cara,
para que no se caiga,
para ser siempre los jóvenes,
para evitar todo desprecio.

Y si algún día tienes que mirar al suelo,
que sea para recoger los rostros caídos con tus manos,
arrancadas y que nos miran.

Nunca debieron estar allí, entre el barro.
Ese no es su sitio.

Es hora de que vuelvan a su lugar,
aquel donde se encuentran todas las potencialidades.



Breve nota para un futuro libro sobre licantropía

Los licántropos dan vueltas en la noche.
Nadie les ve, pero todos saben que existen,

aunque ellos a veces se encuentran.


No olvidar

Recuerde usted que todo es frágil,
que el más acá, donde se existe, puede venirse abajo en cualquier momento,
que poderosas inercias arrastran lo real a su disolución,
que las miradas de los niños del futuro que nos observan, podrían quedarse ciegas,
si es que seguimos atrapados en la necesidad o en el puro nihilismo.

Y al mismo tiempo reconocer que somos seres humanos,
que nos cansamos,
que perdemos los sesos, 
que una simple palabra puede afectarnos,
que envejecemos.

Sabemos que la existencia es mero equilibrio ente lo personal y lo político,
si es que no son la misma cosa.



lunes, 6 de junio de 2016

Nuestra Señora no se aparecerá en Suiza

Digamos que el invento de nuestro tiempo,
no se implementará allí.

Ya pasó con otras innovaciones.

Es lo que tienen los paletos.
Esos pobres hombres de estudios,
de vidas urbanas,
incapaces de leer.

Porque la realidad hay que saber leerla.

Digamos que en Suiza hay muchos paletos. 
Me gustaría saber,
cual sería el sentido de su voto si cayeran todos en la desgracia.
Porque quizá no sean tan paletos,
quizá tan solo sean unos capullos.

Pero digamos que el espíritu de Nuestra Señora, ya ha llegado.
que forma parte del 23%,
que son millones,
que el debate se ha abierto,
y se extiende.

Ay, Nuestra Señora, por mucho que te escupan,

 otros más inteligentes,
te registrarán en su oficina de patentes.





domingo, 5 de junio de 2016

Posible materialización de Nuestra Señora en Suiza

En estos mismos momentos debe estar sucediendo.

Allá por las montañas están decidiendo qué hacer.
Si poner en marcha un invento de la época,
o entaponarlo, para que no salga, para evitar que impregne otros lugares de la tierra.

Cada tiempo tiene sus propios inventos,
donde se construyen entes horribles y deliciosos.
Es el tiempo de los deliciosos,
a pesar de que todo se confabule en su contra.

A contrarreloj hay que materializarte, Mi Señora,
introducir reformas fiscales,
antes de que el oxígeno se nos reduzca
y nos quedemos sin sangre.
A contrarreloj, ante la mirada asombrada de los niños del futuro,
que posiblemente jamás nazcan,
si es que a ti, Nuestra Señora, te diera por no nacer.

La chica de acero inoxidable


Ella cree en el más allá.
Yo en el más acá.

Me invita a los dulces y a las delicias de este mundo,
donde la entropía impera, y los objetos y los seres, no cesan de romperse,

y yo las tomo, a pesar de que se me puedan caer de las manos.

Cómo no estar a sombrado.

Ella dice que es de cristal,
y yo digo que soy de flan.

Y yo la invito a las palabras,
con la esperanza de que en algún momento adquieran poderes mágicos.
Pero no son mis palabras, sino las de ella, las del encanto,
las que me calman,

y entre tanto, cómo no asombrarse de las cárceles del dolor
y de las pequeñas maravillas,
de la vida que se desenreda y se va enredando,
de Don Juan maullando, 

de contemplar la realidad desde sus ojos,
desde sus labios.








viernes, 3 de junio de 2016

¿Qué hace un robot cuando tu mirada no le condiciona?

Te has enamorado de un robot,
y no sabes siquiera si tiene sentimientos.

Si te quiere, o simplemente está programado para amarte.

En cuanto sales de casa, no sabes lo que él hace.
No lo quieres pensar.
Porque sabes que en el fondo
lo único que desea en derribar esa puerta blindada donde le encerraste.

Te lo imaginas de muchas maneras,

recargándose de energía en la toma de la luz,
limpiando el hogar,
estático, a tu espera.

Pero sabes que en este momento debe estar dibujando el plano de su fuga.






jueves, 2 de junio de 2016

El espíritu de este tiempo se pone a pensar

El espíritu de este tiempo se ha parado un instante.
Se ha sentado en un banco y no sabe quién es.

Se pregunta si cada día es más inteligente, o simplemente un imbécil.
Si es la soledad su signo.
Si le está brotando un mundo nuevo en el costado,
 o simplemente son los achaques de la edad.

Mira a su alrededor. Debería estar satisfecho de su obra, pero no lo está.
No sabe cuanto podrá durar todo esto.
Veinte años más, quizá un par de siglos.

Pero qué son dos siglos en la historia, se pregunta.

Y aunque está inapetente, se levanta de nuevo para devorarlo todo.

















miércoles, 1 de junio de 2016

El hombre que no tenía rostro

Lo dijo El Lute,
a la gente se le cae la cara.
A los pobres, de tanto mirar al suelo.

Se nos caen las caras  y las pisamos, sin querer, porque se amontonan.
Nuestros rostros, sin rostro, impiden que me reconozcas.

Solo tienes que cambiar el ángulo, mirar hacia arriba,
y comenzar a tener formas.

Mira hacia arriba, a pesar de todas las fuerzas confabuladas.























martes, 31 de mayo de 2016

Nuevos detalles sobre las chicas cibernéticas

Pensaba que no eran humanas. 
A lo sumo robots o electrones orbitando,
pero inasibles,
incorpóreas,
sin forma.
A lo sumo una imagen. 

Me equivocaba. 

Sienten.
Existen.
Aparecen.
Me tocan.

Quizá sean de Solaris, en vez de la Tierra.
Quizá se constituyan de neutrinos inestables, en vez de átomos.
Quizá una corriente, un gesto, un miedo revoloteando,
las haga desaparecer. Qué más da.

Son de verdad.
De cuerpo.

Y yo simplemente una mera casualidad.






lunes, 30 de mayo de 2016

Prolegómenos para la construcción de Nuestra Señora de la Renta Básica

Dicho así, parecería Frankenstein,
hecha de retales de cada uno de nosotros.
Y sin embargo, es tan guapa.

Con dedos variopintos, de unos y de otros.
No tendría diez dedos, Mi señora, sino millones. 

Tenemos que cubrir su cuerpo de pieles, de las nuestras, donde cada cual se sienta acariciado.
De viejo, de niño, de adulto atlético, de hombre caído, de millonario apático al borde del suicidio.

Es preciso que tenga ojos. Ojos como prismáticos.
Que su mirada te alcance, que te encuentre donde te encuentres.
Que lance rayos nocturnos.
Que el ángulo de su visión se amplíe sin cesar. 

Construyámosla entre todos. Que sea la gran obra del pais,
que pueda verse claramente desde lo lejos, desde otros mundos, 
que no sea preciso arrodillarse para ser tocados por ella.

Financiémosla con nuestros impuestos, con tasas a las transacciones financieras.

Quiero verla pasear de la mano con sus hermanas.
La sanidad y la educación pública, que son siamesas, las tres,
y nadie jamás deberá separarlas,
ni convertirse en mero producto, vendible.

Se trata de sentir que su aliento nos cubre.
Que ha llegado el tiempo del suelo, de ese lugar donde partir,
donde iniciar cualquier camino, si uno quiere.

La suerte de nunca más volver a caer.






domingo, 29 de mayo de 2016

Como si fuera Yuri Gagarin

Como si fuera Yuri Gagarin 
adentrándome en el cosmódromo,

mi corazón late muy deprisa.

Como si el aire me fuera a faltar, en cualquier momento,
en el diminuto módulo del Vostok 1, donde me encuentro.

Si, temo que me falte el aire, que se desestabilice la nave,
que se cierre para siempre mi ángulo de visión,
desintegrarme,

y sin embargo, os juro,  que he visto algunas cosas que no creerías.
El mundo, por ejemplo, dando vueltas desde el espacio,
las nubes bajo mis pies,
He visto, de verdad, a la perrita Laika asomada a la escotilla,  desde mi ojo de buey.

Y nuestras miradas se han cruzado durante un instante.


viernes, 27 de mayo de 2016

Empezar bien el día

Despertar descansado,
buscar una nube artificial que me inunde
y algunas frutas que me calmen la sed.

Después un café.

Escribir a lo etéreo,
que empieza a consolidarse
y a tomar forma de cuerpo.







Pido deseos a los dioses a pesar de ser ateo

Pido deseos a los dioses, y siempre me los conceden.

Pero la realidad no es como el sueño, como esa ladera de césped,
donde siempre es cuesta abajo, y que yo anhelo.

La realidad tiene trozos de césped y de barro.
A veces llueve, otras, parece una permanente puesta de sol otoñal.
A veces es cuesta arriba, y otras una cuesta abajo.

Y los dioses a veces te conceden deseos cubiertos de piel, no de hierba.
La piel es frágil.

 Y qué hace uno.
Un ser no es cómo un paseo, es más difícil y delicado.

Y qué hace uno,
¿acepta los regalos?















jueves, 26 de mayo de 2016

Ampliación del ángulo de visión

Ampliar la mirada,  abandonar el estrecho margen
donde solo existe este trocito de realidad.

Probar los sabores, adentrarse por calles inexploradas,
conversar con los otros, con aquellos que te ofrecen llaves de puertas abiertas.

Subirte al cohete, atravesar el espacio, llegar a planetas florecientes.
Descubrir existencias.

Tranquilo.
Puedes abandonarte, holgazanear en la hierba el tiempo que plazca, si te place.
Leer un libro cualquiera.

Pero no dudes en ser más inteligente,
más sensible,
y adentrarte.

Atreverse, siempre atreverse.

Alejarse si es preciso,  si es que el mundo se empeña en cerrarse.

Hacia un grado universitario de besos

 Aunque forman parte esencial de nuestra existencia,
no hay grado universitario que los estudie.

Todo el mundo habla de ellos.
Salen en películas,
novelas,
y ensueños,

y apenas sabemos de sus propiedades,

aunque forman parte de la realidad,
a veces parecen ficciones.

Quizá sean alimento.
Quizá nos trasformen.
Quizá abran puertas, quizá las cierren.

Quizá no sean de estos tiempos, donde apenas se valoran,
quizá sean del futuro.

Y nada sabemos de ellos.

Desconocemos su peso.




miércoles, 25 de mayo de 2016

Construir un mundo cuesta abajo

Entre las realidades posibles, las que más me gustan son las cuesta abajo.

Donde la inercia nos acompaña, y donde nuestros cuerpos han de ser leves.
Que la cumbre ya no se encuentra allí arriba. Que para llegar tan solo tenemos que descender por un manto de césped,
ladera abajo.

Donde todo es fácil. Agradable.
Como un misterioso engranaje donde todo encaja.