domingo, 26 de junio de 2016

La vida tiene que dejar de ser un campo de batalla

La vida tiene que dejar de ser un campo de batalla.

Aunque lo sea.

Aunque estén abiertos muchos frentes.
aunque seamos bombardeados por grandes expectativas,
continuamente.

Es mejor pensar en otros términos.
¿O es que no sabéis que en cualquier caso perderemos la guerra?,

como antes la perdieron vuestros padres y los padres de los padres,

si es que esta existe realmente.

 Es mejor pensar en otros términos, me digo,
en uno más amable o en forma de olvido,
si es que en cualquier caso vendrá el cosmos a devorarnos.
Una palabra nueva,
que designe, en realidad, en qué consiste la vida.

 Quizá sea cuestión de hacer una lista,
de elegir un nombre,

el apropiado.

Y que a partir de ahora todo cambie.
Por una simple cuestión de cambio de perspectiva.

No se trata de retirarse hacia lo falso.

Sino de contemplar la realidad con ojos nuevos,


antes de que universo me absorba como un fideo chino.











Tiene algo que decirme

Todavía estoy asombrado con este toro que habla,

y sin embargo en ningún lugar puedo escuchar sus palabras.
¿Cómo es que a nadie interesan?

Habla en español.
"El idioma en el que me mataban"- Dice.

En ningún periódico aparece su rostro.
Ninguna declaración.
El silencio más absoluto.

Y yo voy en su busca
a encontrarnos en un lugar apartado,
lejos de las miradas y los insultos.

Tiene algo que decirme,
algo que anunciar al mundo.




sábado, 25 de junio de 2016

Caminar por el gran Mandril

El pueblo se merece unos pies.

Porque con los pies, mera apariencia del ir despacio,
se viaja mucho más deprisa que en avión supersónico.

Y mientras llegamos,
podremos entretenernos con cualquier cosa por el camino.
Beber agua de la fuente, por ejemplo.
Porque cuando vuelvan los pies, volverán las fuentes.

Holgazanearemos en la sombra, si nos apetece.

Porque desde que el pueblo no tiene pies,
cada día hay menos árboles y soportales por donde pasear.

Tendremos pies de nuevo cuando vuelvan los árboles.

Entonces podremos ir juntos.
Nos os dais cuenta que desde que el pueblo no tiene pies, 
estamos todos más solos y separados.








A pesar de que votar no garantice nada, tengo que hacerlo



Sin brazos, no puedo hacer nada.
¿Cómo tocarte?
¿Cómo construir un territorio de delicias con retales de sueños,
si no puedo coserlos?

Sin ojos no puedo verte.

Vivir siempre con esa mirada monocromo sobre las cosas
me aleja de la realidad.
Y lo que quiero es conocerla, por muy fangosa y pringosa que sea,
para convertirla en algún momento, en ese lugar suave donde merezca la pena el vivir,
en vez de escapar.

Porque apenas queda tiempo.
Porque han aparecido mil desastres en el horizonte.
Que se acercan.
Por si hay que tomar alguna medida urgente,
ahora que al aire le ha dado por escapar de la biosfera.






miércoles, 22 de junio de 2016

La vida podría ser esto

Lo que veo es un montón de gente confusa
yendo de un sitio a otro,
sin llegar jamás a ningún lado.

Estoy aquí, entre el gentío.
Trato de mirar con distancia los sucesos de la época,
pero la corriente me arrastra, como a todos,

rebotando aquí y allá,
como esas bolas de pinball.

Ahuyentando siempre la muerte con trucos:

que si te amo,
que si duermo en tu cama,
que si ha llegado el día de la siembra,
que si nos hacemos inmortales,  escribiendo canciones para los del futuro,
que todavía no existen.

Como una de esas bolas de pinball.

Comienza la partida, a sacudidas,.
Hasta caer, a velocidad supersónica, por el mismo centro del juego,
donde acaba.

La vida podría ser esto, quizá.
O por suerte ser otra cosa.





martes, 21 de junio de 2016

Moriré en el año 2086

 Si mis cálculos son correctos, moriré en el año 2086,
en plena actividad, física, síquica y sexual.

Imagino que para entonces, no será preciso escribir poesía a escondidas.
Ya habré perdido la vergüenza,
y mi manual de instrucciones, por fin estará concluido.
Quién quiera podrá leerlo.

Envejecer es una opción política, 
pero después de tanto tiempo respirando,
me pregunto cuanto habré vivido.

¿Veinte años?
¿Diez?
¿Cinco?

Es seguro que me hará corta la existencia.
Como un helado de pistacho.

Envejecer es una opción política-. Me digo de nuevo, por si acaso me atreviera
a hacer algo, algún día, con estas palabras








Estar tranquilo.

Estoy tranquilo a pesar de todo.

A pesar de ese ovillo enmarañado,
gigantesco,
que gira sobre sí mismo,
y se mueve, voluptuosamente.

A veces se aleja,
otras se acerca.

Y yo puedo caer allí, en cualquier momento,
si es que no estoy atrapado, ya,
como en una nube de algodón dulce.










lunes, 20 de junio de 2016

Para cuando tenga que volver hacia atrás

Cabe la posibilidad de que los muertos resuciten,
que rejuvenezcan,
que el tiempo algún día, vuelva.

La posibilidad de que los objetos rotos se recompongan.
Que el pasado se convierta en el tiempo futuro, que me espera.

Se trata de no quemar la tierra a mi paso.

Por si acaso.
Por si acaso tengo que volver recorriendo mi existencia de nuevo,
pero en sentido contrario.

Me apetece encontrar jardines,
alguna delicia,
yerba, para tumbarme un rato a la sombra,
durante mi camino de vuelta.

No lo quemé todo.
Dejé algunos senderos,
fuentes.
Apenas existe odio a mi paso.
Pocos enemigos.

Así que ahora puedo volver.




 








domingo, 19 de junio de 2016

Viajar a la velocidad de la luz

Me entristece viajar a la velocidad de la luz.
En tan solo un minuto,
puedo llegar a esa estrella lejana
donde abundan las piedras preciosas
que harán realidad tu deseo.

Me entristece, porque cuando yo regrese, te habrás ido.

Habrán pasado ochenta años.

Te habrás largado al más allá, sin esperarme,
como en unas vacaciones sin retorno.

Sé que no volverás. Nadie vuelve.

O quizá estés aquí, hecha una pasa,
con algunas cirugías plásticas.
Incapaz de reconocerme.

Pero yo tengo el secreto.

La piedra, que podría salvarte.




sábado, 18 de junio de 2016

Los sueños de los robots

 Los robots del futuro, a veces deciden no hacer nada.

Se quedan sentados, inertes, mirando la pared, 
en blanco.
Y sin embargo solo piensan en fantasmas,
en mujeres, por ejemplo, 
como si ellos, hubieran sido personas antes,
de un tiempo pasado donde los seres y las máquinas compartían las camas,
chirriantes.

Sienten en realidad, que ellos han sido otros.

Desean llegar al cielo de los hombres,
que está prohibido para ellos.
 Deberán pasar aquí largo tiempo.

 Quién fuera robot, sueñan los fantasmas.









Mi manual de instrucciones

Tengo que escribir mi manual de instrucciones,
por si acaso algún día te atrevieras a adoptarme.

Un manual sencillo,
para que me desenvuelvas sin complicaciones.
 A veces, el celofán, me aprieta demasiado.
No me deja respirar.
Quítamelo.

No sé quién existe tras mis plásticos,
pero con unos ojos podré verte.
Ponme unos labios también.

Dame migas de leche,
como a esos gorriones caídos,
y que mueren, en cuanto uno se los lleva a casa.
Despiértame del letargo.
Ponme una pila, o dos si es necesario.

Mira en la letra pequeña, en el apartado de hacer feliz.

La novia futura

En algún lugar del país, quizá en Mandril, vive la novia futura.

Existe, pero es como si no existiera.
Intangible,
debe estar lavándose los dientes, en este preciso momento.
Constituida de neutrinos inestables,
podría desaparecer en cualquier instante.

Desde aquí es imposible verla, pero creo que tiene cara de nebulosa.
Se apellida incertidumbre.
Por lo demás, desconozco su nombre.









viernes, 17 de junio de 2016

En el planeta platónico

 Despegan cohetes a diario hacia el planeta platónico.

Cosmonautas que arriesgan sus vidas por llegar al cielo,
suben los últimos escalones antes de escapar del mundo.

Saludan a los espectadores,

y prometen que volverán con un ramo de flores que nunca muere.

Dicen que allí vive un hombre como yo.

En ese lugar donde las cosas no se quiebran,
donde nadie sangra,

donde el tiempo se ha detenido,
y ya no envejece. 

Si alguien llegó allí alguna vez, nunca volvió.
Quizá porque se encontraban demasiados cómodos, comiendo pistachos,
amando.
¿Por qué iban a volver?

Quizá porque nunca existió.






De repente sucedió

De repente ha sucedido.

Puedo caer de espaldas, a cámara lenta.
Sin peligro alguno.

Me puedo entregar sin reservas, si quiero, a salvo de la amenaza constante
del gran afanador, siempre dispuesto a robarme el tiempo.

Ser más leve.

Quitarme las gafas monocromo, con las que nací,
y ver alguna de esas cosas de la realidad, que existen,
pero que nadie ha visto,
y que siempre pasan desapercibidas.

Saber que por más que empujen a Nuestra Señora al rio,
nunca podrá ahogarse. 

Uno, porque sabe nadar.
Dos, porque tiene branquias.
Tres, porque aunque nadie lo sepa, es producto de este tiempo.












jueves, 16 de junio de 2016

Yo tuve una micronovia

Yo tuve una micronovia que me duró cuatro días.
Llegó de la nada y se materializó en persona.
Yo fui testigo de mi propio asombramiento.

Pedí a los dioses, lo juro, un regalo.
Es muy peligroso hacerlo, los dioses siempre cumplen. 

Y cuando estaba en el pico más alto de la estadística,
en pleno romance, 
de repente, se me convirtió en espuma.

Creo que fueron las palabras, las mías,
las que acabaron burbujeando su cuerpo de jabón.

Se hizo pompa.

Y se elevó a lo cuántico, a lo etéreo de nuevo, de donde vino.
Como si se hubiera largado al más allá.

Yo me quedé aquí.
En el más acá.
En plena efervescencia. 

Mirando a las burbujas de jabón centelleando en el firmamento.







miércoles, 15 de junio de 2016

Hubo un día que tuve una lectora, pero se fue.
Me dijo adiós plácidamente.

Y ahora escribo a nadie, aunque no sé si eso es posible.

Quizá a los hombres del futuro, cuando les llegue esta carta,
para que sepan que un día existí. Que pasé la vida dando vueltas en la noche,
alrededor del fuego. 
Quizá escriba a una mujer, que todavía no existe, que todavía no tiene ojos, ni piel, ni labios.

Hay días que miro bajo mi cama, por si acaso se estuviera allí formando,
en una masa informe de espuma,
como en esas películas de seres de otros mundos que llegan como semillas desde el espacio.

Vale, no está, fue una fantasía,

pero ahora que sé como se comporta el azar, me quiero enamorar de él,  el signo de lo más democrático,
inclusivo,
con su dedo mágico, al que yo quiero tanto. 










 



La casa que quiero

 La entrada es como una espiral que me arrastra, e inmediatamente ceso de envejecer.
Abro el cuaderno fantástico, y encuentro a las mujeres que he amado
siempre dispuestas a emborracharse conmigo.
Mantenemos interminables discusiones sobre lo personal y lo político,
y al fina,l siempre acabamos en mi cama, la del muelle,
que me recuerda mi breve existencia.

Allí no existe el tal dios, pero hacemos magia.
Las delicias me esperan, me acechan, y yo me dejo atrapar. 

Dejo de sentirme herido por la dopamina.
Siempre hay cosas que hacer.
Los recuerdos sobreviven al flujo imparable de lo borroso.

Se me dispara la inteligencia. El conocimiento brota de mis poros.
Mi boca deja de tartamudear. Ya no existe la indecisión.

Todo es más fácil. Se agota el cansancio.
Soy leve.
Frágil.
Indestructible.
Si me rompiera en miles de trozos, me recompondría al instante. 

Puedo quedarme mirando horas a una compañera salida de un cajón,
sin sentir el aliento del gran afanador que me roba el tiempo.
Me gusta ver como hace sus cosas, mientras mis dedos se mueven solos.

Hermética, a prueba de bombas nucleares, llegará al futuro.
Abriré la puerta.
Donde me están por fin esperando.






lunes, 13 de junio de 2016

Recuerdos desde el más acá

Quisiera volver a pensar.
Escribir panfletos ilustrados con monigotes dibujados por mí mismo.
Cambiar el destino del mundo, ahora que todavía estamos a tiempo.
Que el porvenir aparezca, esta vez de verdad, y los niños futuros dejen de ser sombras,
y comiencen a tener cuerpo.

Lo intento.

Pero es que una violonchelista tocó unas notas
que yo solo oigo,
y como envuelto en el sueño, a pesar de todas mis resistencias y cautelas,
abrí los ojos en la otra orilla del rio Jordán,

a un solo paso de la tierra prometida.

Durante algunos días se me abrieron sus puertas.
Me paseé por sus calles inquieto e inseguro, la verdad.
Se me derramó el café de inmediato.
Fui invitado a dulces.
Me perdí en la espesura de sus bosques de frutales.

No sé como sucedió. Quizá fue mi risa.
Pero de repente me encontré de nuevo en el gran Mandril,
muy asombrado.

Todavía me falta el aire.
Parecía todo tan real.

Lo más sólido que guardo son unos pocos recuerdos, muy intensos,
pero temo que en cualquier momento puedan ser arrastrados a lo difuso.





domingo, 12 de junio de 2016

He visto muchas veces la tierra prometida.

Sé que existe,
pero Jahvé me castigó por contar chistes bastante malos, la verdad,

 y eso es imperdonable.

Tiraría de la barba de Jahvé si es que existiera
para saber quién se oculta detrás de él.
Yo creo que una broma.

En definitiva,

no puedo atravesar el rio Jordán.
Siempre crece a mi paso,

y yo, no sé nadar.


Yo quería llegar a la tierra prometida

Yo quería llegar a la tierra prometida.



Llamé a tu puerta por si acaso estuviera allí,
y me entretuve recogiendo las delicias de los frutales de El Origen del Mundo
que rondan por tu casa.

Descansé en tu país por unos días,

y me diste de comer y de beber,
y me dejaste dormir,

aunque yo siempre me levantaba con mucho sueño.

Me di cuenta de que no tenía mapas,
que no me quedaban más pastillas para el coraje,
que nos habíamos hecho mayores
y que a mitad del camino ya estábamos todos medio locos.

Yo quería cruzar el rio Jordán, pero no pude.








viernes, 10 de junio de 2016

Los robots en el mundo

Los robots se levantan temprano, solos,
y se van a la siega, con sus guadañas.

Imagino que el campesino estará leyendo a Kant en estos momentos,
pensando, por ejemplo, 
pero no es cierto.

El campesino ya no existe.


jueves, 9 de junio de 2016

Camino dando saltos
tratando de no pisar las miles de caras esparcidas por los suelos.

No es que esta tierra de las liquidaciones nos ofrezca rostros en vez de lechugas.
Probablemente se trate de caras caídas de tanto doblar la cerviz,
de tanto inclinar los cuerpos.

¿No sentís el enorme dedo que empuja fuertemente nuestras cabezas hacia abajo?
La naturaleza también hace lo suyo, y el cielo cada día pesa más.

aun así, hay que mirar siempre hacia arriba, para sujetar siempre nuestra cara,
para que no se caiga,
para ser siempre los jóvenes,
para evitar todo desprecio.

Y si algún día tienes que mirar al suelo,
que sea para recoger los rostros caídos con tus manos,
arrancadas y que nos miran.

Nunca debieron estar allí, entre el barro.
Ese no es su sitio.

Es hora de que vuelvan a su lugar,
aquel donde se encuentran todas las potencialidades.



Breve nota para un futuro libro sobre licantropía

Los licántropos dan vueltas en la noche.
Nadie les ve, pero todos saben que existen,

aunque ellos a veces se encuentran.


No olvidar

Recuerde usted que todo es frágil,
que el más acá, donde se existe, puede venirse abajo en cualquier momento,
que poderosas inercias arrastran lo real a su disolución,
que las miradas de los niños del futuro que nos observan, podrían quedarse ciegas,
si es que seguimos atrapados en la necesidad o en el puro nihilismo.

Y al mismo tiempo reconocer que somos seres humanos,
que nos cansamos,
que perdemos los sesos, 
que una simple palabra puede afectarnos,
que envejecemos.

Sabemos que la existencia es mero equilibrio ente lo personal y lo político,
si es que no son la misma cosa.



lunes, 6 de junio de 2016

Nuestra Señora no se aparecerá en Suiza

Digamos que el invento de nuestro tiempo,
no se implementará allí.

Ya pasó con otras innovaciones.

Es lo que tienen los paletos.
Esos pobres hombres de estudios,
de vidas urbanas,
incapaces de leer.

Porque la realidad hay que saber leerla.

Digamos que en Suiza hay muchos paletos. 
Me gustaría saber,
cual sería el sentido de su voto si cayeran todos en la desgracia.
Porque quizá no sean tan paletos,
quizá tan solo sean unos capullos.

Pero digamos que el espíritu de Nuestra Señora, ya ha llegado.
que forma parte del 23%,
que son millones,
que el debate se ha abierto,
y se extiende.

Ay, Nuestra Señora, por mucho que te escupan,

 otros más inteligentes,
te registrarán en su oficina de patentes.





domingo, 5 de junio de 2016

Posible materialización de Nuestra Señora en Suiza

En estos mismos momentos debe estar sucediendo.

Allá por las montañas están decidiendo qué hacer.
Si poner en marcha un invento de la época,
o entaponarlo, para que no salga, para evitar que impregne otros lugares de la tierra.

Cada tiempo tiene sus propios inventos,
donde se construyen entes horribles y deliciosos.
Es el tiempo de los deliciosos,
a pesar de que todo se confabule en su contra.

A contrarreloj hay que materializarte, Mi Señora,
introducir reformas fiscales,
antes de que el oxígeno se nos reduzca
y nos quedemos sin sangre.
A contrarreloj, ante la mirada asombrada de los niños del futuro,
que posiblemente jamás nazcan,
si es que a ti, Nuestra Señora, te diera por no nacer.

La chica de acero inoxidable


Ella cree en el más allá.
Yo en el más acá.

Me invita a los dulces y a las delicias de este mundo,
donde la entropía impera, y los objetos y los seres, no cesan de romperse,

y yo las tomo, a pesar de que se me puedan caer de las manos.

Cómo no estar a sombrado.

Ella dice que es de cristal,
y yo digo que soy de flan.

Y yo la invito a las palabras,
con la esperanza de que en algún momento adquieran poderes mágicos.
Pero no son mis palabras, sino las de ella, las del encanto,
las que me calman,

y entre tanto, cómo no asombrarse de las cárceles del dolor
y de las pequeñas maravillas,
de la vida que se desenreda y se va enredando,
de Don Juan maullando, 

de contemplar la realidad desde sus ojos,
desde sus labios.








viernes, 3 de junio de 2016

¿Qué hace un robot cuando tu mirada no le condiciona?

Te has enamorado de un robot,
y no sabes siquiera si tiene sentimientos.

Si te quiere, o simplemente está programado para amarte.

En cuanto sales de casa, no sabes lo que él hace.
No lo quieres pensar.
Porque sabes que en el fondo
lo único que desea en derribar esa puerta blindada donde le encerraste.

Te lo imaginas de muchas maneras,

recargándose de energía en la toma de la luz,
limpiando el hogar,
estático, a tu espera.

Pero sabes que en este momento debe estar dibujando el plano de su fuga.






jueves, 2 de junio de 2016

El espíritu de este tiempo se pone a pensar

El espíritu de este tiempo se ha parado un instante.
Se ha sentado en un banco y no sabe quién es.

Se pregunta si cada día es más inteligente, o simplemente un imbécil.
Si es la soledad su signo.
Si le está brotando un mundo nuevo en el costado,
 o simplemente son los achaques de la edad.

Mira a su alrededor. Debería estar satisfecho de su obra, pero no lo está.
No sabe cuanto podrá durar todo esto.
Veinte años más, quizá un par de siglos.

Pero qué son dos siglos en la historia, se pregunta.

Y aunque está inapetente, se levanta de nuevo para devorarlo todo.

















miércoles, 1 de junio de 2016

El hombre que no tenía rostro

Lo dijo El Lute,
a la gente se le cae la cara.
A los pobres, de tanto mirar al suelo.

Se nos caen las caras  y las pisamos, sin querer, porque se amontonan.
Nuestros rostros, sin rostro, impiden que me reconozcas.

Solo tienes que cambiar el ángulo, mirar hacia arriba,
y comenzar a tener formas.

Mira hacia arriba, a pesar de todas las fuerzas confabuladas.























martes, 31 de mayo de 2016

Nuevos detalles sobre las chicas cibernéticas

Pensaba que no eran humanas. 
A lo sumo robots o electrones orbitando,
pero inasibles,
incorpóreas,
sin forma.
A lo sumo una imagen. 

Me equivocaba. 

Sienten.
Existen.
Aparecen.
Me tocan.

Quizá sean de Solaris, en vez de la Tierra.
Quizá se constituyan de neutrinos inestables, en vez de átomos.
Quizá una corriente, un gesto, un miedo revoloteando,
las haga desaparecer. Qué más da.

Son de verdad.
De cuerpo.

Y yo simplemente una mera casualidad.






lunes, 30 de mayo de 2016

Prolegómenos para la construcción de Nuestra Señora de la Renta Básica

Dicho así, parecería Frankenstein,
hecha de retales de cada uno de nosotros.
Y sin embargo, es tan guapa.

Con dedos variopintos, de unos y de otros.
No tendría diez dedos, Mi señora, sino millones. 

Tenemos que cubrir su cuerpo de pieles, de las nuestras, donde cada cual se sienta acariciado.
De viejo, de niño, de adulto atlético, de hombre caído, de millonario apático al borde del suicidio.

Es preciso que tenga ojos. Ojos como prismáticos.
Que su mirada te alcance, que te encuentre donde te encuentres.
Que lance rayos nocturnos.
Que el ángulo de su visión se amplíe sin cesar. 

Construyámosla entre todos. Que sea la gran obra del pais,
que pueda verse claramente desde lo lejos, desde otros mundos, 
que no sea preciso arrodillarse para ser tocados por ella.

Financiémosla con nuestros impuestos, con tasas a las transacciones financieras.

Quiero verla pasear de la mano con sus hermanas.
La sanidad y la educación pública, que son siamesas, las tres,
y nadie jamás deberá separarlas,
ni convertirse en mero producto, vendible.

Se trata de sentir que su aliento nos cubre.
Que ha llegado el tiempo del suelo, de ese lugar donde partir,
donde iniciar cualquier camino, si uno quiere.

La suerte de nunca más volver a caer.






domingo, 29 de mayo de 2016

Como si fuera Yuri Gagarin

Como si fuera Yuri Gagarin 
adentrándome en el cosmódromo,

mi corazón late muy deprisa.

Como si el aire me fuera a faltar, en cualquier momento,
en el diminuto módulo del Vostok 1, donde me encuentro.

Si, temo que me falte el aire, que se desestabilice la nave,
que se cierre para siempre mi ángulo de visión,
desintegrarme,

y sin embargo, os juro,  que he visto algunas cosas que no creerías.
El mundo, por ejemplo, dando vueltas desde el espacio,
las nubes bajo mis pies,
He visto, de verdad, a la perrita Laika asomada a la escotilla,  desde mi ojo de buey.

Y nuestras miradas se han cruzado durante un instante.


viernes, 27 de mayo de 2016

Empezar bien el día

Despertar descansado,
buscar una nube artificial que me inunde
y algunas frutas que me calmen la sed.

Después un café.

Escribir a lo etéreo,
que empieza a consolidarse
y a tomar forma de cuerpo.







Pido deseos a los dioses a pesar de ser ateo

Pido deseos a los dioses, y siempre me los conceden.

Pero la realidad no es como el sueño, como esa ladera de césped,
donde siempre es cuesta abajo, y que yo anhelo.

La realidad tiene trozos de césped y de barro.
A veces llueve, otras, parece una permanente puesta de sol otoñal.
A veces es cuesta arriba, y otras una cuesta abajo.

Y los dioses a veces te conceden deseos cubiertos de piel, no de hierba.
La piel es frágil.

 Y qué hace uno.
Un ser no es cómo un paseo, es más difícil y delicado.

Y qué hace uno,
¿acepta los regalos?















jueves, 26 de mayo de 2016

Ampliación del ángulo de visión

Ampliar la mirada,  abandonar el estrecho margen
donde solo existe este trocito de realidad.

Probar los sabores, adentrarse por calles inexploradas,
conversar con los otros, con aquellos que te ofrecen llaves de puertas abiertas.

Subirte al cohete, atravesar el espacio, llegar a planetas florecientes.
Descubrir existencias.

Tranquilo.
Puedes abandonarte, holgazanear en la hierba el tiempo que plazca, si te place.
Leer un libro cualquiera.

Pero no dudes en ser más inteligente,
más sensible,
y adentrarte.

Atreverse, siempre atreverse.

Alejarse si es preciso,  si es que el mundo se empeña en cerrarse.

Hacia un grado universitario de besos

 Aunque forman parte esencial de nuestra existencia,
no hay grado universitario que los estudie.

Todo el mundo habla de ellos.
Salen en películas,
novelas,
y ensueños,

y apenas sabemos de sus propiedades,

aunque forman parte de la realidad,
a veces parecen ficciones.

Quizá sean alimento.
Quizá nos trasformen.
Quizá abran puertas, quizá las cierren.

Quizá no sean de estos tiempos, donde apenas se valoran,
quizá sean del futuro.

Y nada sabemos de ellos.

Desconocemos su peso.




miércoles, 25 de mayo de 2016

Construir un mundo cuesta abajo

Entre las realidades posibles, las que más me gustan son las cuesta abajo.

Donde la inercia nos acompaña, y donde nuestros cuerpos han de ser leves.
Que la cumbre ya no se encuentra allí arriba. Que para llegar tan solo tenemos que descender por un manto de césped,
ladera abajo.

Donde todo es fácil. Agradable.
Como un misterioso engranaje donde todo encaja.



martes, 24 de mayo de 2016

El café imaginario






El café imaginario es posible.
Puede realizar prodigios si un día se convirtiera en real.

Yo podría tener forma, en vez de ser etéreo.
Y tú, dejarías de tocar ese chelo mudo en mi cerebro, y ser algo más tangible,
sonora.

El café posible.
Imaginario.
Derramándose por el suelo.
Quizá primer síntoma, si sucede, de un mundo nuevo.

















Nuestra Señora de la Renta Básica ha entrado a la ciudad, y ni siquiera lo sabe

No puede ser de otra manera,

esto es,
de que te aparezcas en el cuerpo de una chica cibernética,
llegada del futuro para entregarme un mensaje.
No sé si lo sabe, pero está a un solo paso de crear la realidad,
y no espera.

No hay otra manera que la de ese hombre barbudo de la parada del autobús.
No espera. Esta vez se irá paseando.
Ahora puede atravesar sin miedo la cuerda floja.

Que la del el anciano, que ya no teme la vejez, que aproxima a la muerte. No espera.
Ha dejado de temer.

Nunca has tenido tantas manos, tantos cuerpos, tantos rostros.
Estás cubierta de potencialidades, de cualquiera,
y no has de esperar.

Y es que ya no estás a la puerta de la ciudad, esperando.
Estás dentro, pero no lo sabes.
Y sin saber que eres tú, ya lo estás trastocando todo.



















Atravesar el campo minado de la mediocridad

He creado un mundo extraño,
he pasado media vida
enterrando pequeñas minas de mediocridad
que en cualquier momento podrían explotar.

Así que ahora tengo que pasar el resto de la existencia aterrado,
de soslayo, tratando de esquivar,
de desenterrar, con sumo cuidado,
no sea que pierda las manos.
Mis manos de demiurgo, tímidas,
con que imagino mundos en la intimidad.

Quiero pasear por el mundo sin riesgo alguno.
Sin hablar nervioso, alocado.
Gustando a todos.

Y paradójicamente,  sin que suceda el accidente inevitable. 











lunes, 23 de mayo de 2016

El trasplante de ojos

Quitarme las vendas y despertar con ojos nuevos.
Descubrir que el mundo ha cambiado.

Que lo horrible no puede verse a simple vista,
que tú, por fin, has dejado de envejecer, y que las miserias adoptan formas inéditas.
Ahora son solo pura apariencia.

Tú también.

Subo a lo alto y solo veo prados y bosques.
Ayer había un vertedero.
Sigue allí, lo que ocurre es que no lo veo.


Quiero dibujar los mapas

Quién dijo que las artes visuales no eran prácticas,
que debían contentarse tan sólo con el goce estético.

Yo quiero dibujar mapas verdaderos,
que salven a los niños del futuro de tan horrendo final,
de esa desgracia que les llegará sobrevenida desde el pasado.

Ese pasado que nunca muere, que se presenta a cada instante, con tantos rostros.

Que llegue sonriente y amable al porvenir; es nuestra tarea.









domingo, 22 de mayo de 2016

Ganas de retozar

A pesar de la mirada del maligno, robándome siempre el tiempo.

Observo con detalle mi rostro en una de las fotos, y se me está yendo el cuerpo.
En cualquier momento puede iniciarse el descenso, si es que ya no ha empezado.
Una bajada a velocidad supersónica, pero sin emoción alguna,
donde al final el vehículo siempre descarrila.

Y a pesar de mi escepticismo,
de la desaparición de los dioses,
del fin redentor de la poesía y la magia,  que no existen,

me conmuevo.

Y salgo a la calle con ganas de rotazar, de compartir lo que queda de tierno y suave
en mi cuerpo.




viernes, 20 de mayo de 2016

Escribir tu nombre en la gran enciclopedia galáctica

 Si funcionas, hay que entrometerse.

Con sólo pulsar el botón de "Sí" podríamos llegar a la historia
y dejar de ser vacío en los anaqueles de la gran biblioteca galáctica
donde la Democracia también está señalada con letras de oro.

Se te verá desde la Luna -me rio de la Gran Muralla China-
y serás la forma inédita, el prodigio que tantos rechazan.

Te has hermanado con la sanidad pública y jamás has de separarte,
en este nuevo tiempo donde por fin existe el suelo,
desde donde iniciaremos cualquier camino, si es que apetece.

Si funcionas, hay que entrometerse,
llevarte a tierras lejanas, para que conozcas a sus gentes.
Aunque te recibirán como te recibimos nosotros, entre risas y mofas,
escándalo, disgusto y enfado. No importa.

Seremos pesados.

 Exportarte más allá.
Qué tu sombra luminosa cubra el mundo para siempre.

 




jueves, 19 de mayo de 2016

Primitivo.

Me llamas para tu fiesta, pero se me apodera la pereza.
Dices que te gusto, y me parece raro. Yo retrocedo.

Así que me llevas a la fuerza y me cierras las puertas.

Pones música, 
y me clavas el pasado en el cuerpo. 


El futuro tendrá la forma del pie

El futuro tendrá la forma del pie,

 de una normativa  por la cual, brotarán bancos y fuentes en las calles,
cada tantos tiempos y metros.

Los burócratas y los vecinos, vigilarán las sombras,
se encargarán de que haya árboles a tu paso,
soportales,  para la nieve y el frío,

y el paseante,  no tendrá necesariamente que ser arrojado al margen.
Podrá ocupar el centro, si le apetece.
Y tumbarse en islas de césped, pensadas por él, a mitad de su infinito camino.

Y de repente, la ciudad se convertirá en otros mundos, en silencio, por ejemplo,
para descansar la mente,
e invitar al pensamiento.

Lugares donde el paseante no sea el solitario, sino que esté llamado al encuentro,
a conversaciones sentimentales y de ingenio, donde haga aparición el deseo.










miércoles, 18 de mayo de 2016

Me pregunto por el bien

He inventado un sistema para descubrirte,
para aproximarme a ti, sin miedo a caer en el mal,

Porque tú has llegado para darnos el tiempo, a todos, sin excepción.

No eres aquel que me dispara
ni el me ofrece un contrato que me fuerza a perderme, por pura necesidad.
No eres aquel que me despoja del sentido ni del rostro.
No quieres agotarme. Me dejas descansar. Me invitas al juego.

He descubierto las palabras del mal y del bien,
y me acerco a ti,

a la que me entrega el tiempo.


¡Abrid las puertas de la ciudad!

Dejadme abrir las puertas, a ella, que ha llegado de muy lejos,
del futuro,
con un regalo.

Apártate prejuicio, ¿no ves que impides su paso?

Si no dejas entrar al devenir llegarán aquellos con peores intenciones,
licuando lo sólido,
inflamando tu yo, de tal manera, que serás incapaz de ver a los Otros,

y el desastre, entonces, habrá llegado.

martes, 17 de mayo de 2016

¿Qué sientes cuando está a tu lado?

Sé que sientes desprecio, que la percibes como el horror,
o lo imposible, 

Sé que no quieres ser tocado por ella, que te dan asco sus manos, ni quieres unos ojos nuevos
con los que el mundo te penetre.
Así que la ves como un monstruo peludo.

¿Ella un monstruo? Ella, la que ha llegado del futuro con un mandamiento enorme,
con la promesa de ser libres.

¿O es que el problema no es tanto dejarse acariciar por el asco de sus manos, que a mí particularmente me parecen las más suaves,
sino que toque a otros, a los que miras, si es que los ves, como trozos de carne
 y que tiene los mismos derechos que tú?