viernes, 27 de mayo de 2016

Empezar bien el día

Despertar descansado,
buscar una nube artificial que me inunde
y algunas frutas que me calmen la sed.

Después un café.

Escribir a lo etéreo,
que empieza a consolidarse
y a tomar forma de cuerpo.







Pido deseos a los dioses a pesar de ser ateo

Pido deseos a los dioses, y siempre me los conceden.

Pero la realidad no es como el sueño, como esa ladera de césped,
donde siempre es cuesta abajo, y que yo anhelo.

La realidad tiene trozos de césped y de barro.
A veces llueve, otras, parece una permanente puesta de sol otoñal.
A veces es cuesta arriba, y otras una cuesta abajo.

Y los dioses a veces te conceden deseos cubiertos de piel, no de hierba.
La piel es frágil.

 Y qué hace uno.
Un ser no es cómo paseo, es más difícil y delicado.

Y qué hace uno,
¿acepta los regalos?















jueves, 26 de mayo de 2016

Ampliación del ángulo de visión

Ampliar la mirada,  abandonar el estrecho margen
donde solo existe este trocito de realidad.

Probar los sabores, adentrarse por calles inexploradas,
conversar con los otros, con aquellos que te ofrecen llaves de puertas abiertas.

Subirte al cohete, atravesar el espacio, llegar a planetas florecientes.
Descubrir existencias.

Tranquilo.
Puedes abandonarte, holgazanear en la hierba el tiempo que plazca, si te place.
Leer un libro cualquiera.

Pero no dudes en ser más inteligente,
más sensible,
y adentrarte.

Atreverse, siempre atreverse.

Alejarse si es preciso,  si es que el mundo se empeña en cerrarse.

Hacia un grado universitario de besos

 Aunque forman parte esencial de nuestra existencia,
no hay grado universitario que los estudie.

Todo el mundo habla de ellos.
Salen en películas,
novelas,
y ensueños,

y apenas sabemos de sus propiedades,

aunque forman parte de la realidad,
a veces parecen ficciones.

Quizá sean alimento.
Quizá nos trasformen.
Quizá abran puertas, quizá las cierren.

Quizá no sean de estos tiempos, donde apenas se valoran,
quizá sean del futuro.

Y nada sabemos de ellos.

Desconocemos su peso.




miércoles, 25 de mayo de 2016

Construir un mundo cuesta abajo

Entre las realidades posibles, las que más me gustan son las cuesta abajo.

Donde la inercia nos acompaña, y donde nuestros cuerpos han de ser leves.
Que la cumbre ya no se encuentra allí arriba. Que para llegar tan solo tenemos que descender por un manto de césped,
ladera abajo.

Donde todo es fácil. Agradable.
Como un misterioso engranaje donde todo encaja.



martes, 24 de mayo de 2016

El café imaginario






El café imaginario es posible.
Puede realizar prodigios si un día se convirtiera en real.

Yo podría tener forma, en vez de ser etéreo.
Y tú, dejarías de tocar ese chelo mudo en mi cerebro, y ser algo más tangible,
sonora.

El café posible.
Imaginario.
Derramándose por el suelo.
Quizá primer síntoma, si sucede, de un mundo nuevo.

















Nuestra Señora de la Renta Básica ha entrado a la ciudad, y ni siquiera lo sabe

No puede ser de otra manera,

esto es,
de que te aparezcas en el cuerpo de una chica cibernética,
llegada del futuro para entregarme un mensaje.
No sé si lo sabe, pero está a un solo paso de crear la realidad,
y no espera.

No hay otra manera que la de ese hombre barbudo de la parada del autobús.
No espera. Esta vez se irá paseando.
Ahora puede atravesar sin miedo la cuerda floja.

Que la del el anciano, que ya no teme la vejez, que aproxima a la muerte. No espera.
Ha dejado de temer.

Nunca has tenido tantas manos, tantos cuerpos, tantos rostros.
Estás cubierta de potencialidades, de cualquiera,
y no has de esperar.

Y es que ya no estás a la puerta de la ciudad, esperando.
Estás dentro, pero no lo sabes.
Y sin saber que eres tú, ya lo estás trastocando todo.



















Atravesar el campo minado de la mediocridad

He creado un mundo extraño,
he pasado media vida
enterrando pequeñas minas de mediocridad
que en cualquier momento podrían explotar.

Así que ahora tengo que pasar el resto de la existencia aterrado,
de soslayo, tratando de esquivar,
de desenterrar, con sumo cuidado,
no sea que pierda las manos.
Mis manos de demiurgo, tímidas,
con que imagino mundos en la intimidad.

Quiero pasear por el mundo sin riesgo alguno.
Sin hablar nervioso, alocado.
Gustando a todos.

Y paradójicamente,  sin que suceda el accidente inevitable. 











lunes, 23 de mayo de 2016

El trasplante de ojos

Quitarme las vendas y despertar con ojos nuevos.
Descubrir que el mundo ha cambiado.

Que lo horrible no puede verse a simple vista,
que tú, por fin, has dejado de envejecer, y que las miserias adoptan formas inéditas.
Ahora son solo pura apariencia.

Tú también.

Subo a lo alto y solo veo prados y bosques.
Ayer había un vertedero.
Sigue allí, lo que ocurre es que no lo veo.


Quiero dibujar los mapas

Quién dijo que las artes visuales no eran prácticas,
que debían contentarse tan sólo con el goce estético.

Yo quiero dibujar mapas verdaderos,
que salven a los niños del futuro de tan horrendo final,
de esa desgracia que les llegará sobrevenida desde el pasado.

Ese pasado que nunca muere, que se presenta a cada instante, con tantos rostros.

Que llegue sonriente y amable al porvenir; es nuestra tarea.









domingo, 22 de mayo de 2016

Ganas de retozar

A pesar de la mirada del maligno, robándome siempre el tiempo.

Observo con detalle mi rostro en una de las fotos, y se me está yendo el cuerpo.
En cualquier momento puede iniciarse el descenso, si es que ya no ha empezado.
Una bajada a velocidad supersónica, pero sin emoción alguna,
donde al final el vehículo siempre descarrila.

Y a pesar de mi escepticismo,
de la desaparición de los dioses,
del fin redentor de la poesía y la magia,  que no existen,

me conmuevo.

Y salgo a la calle con ganas de rotazar, de compartir lo que queda de tierno y suave
en mi cuerpo.




viernes, 20 de mayo de 2016

Escribir tu nombre en la gran enciclopedia galáctica

 Si funcionas, hay que entrometerse.

Con sólo pulsar el botón de "Sí" podríamos llegar a la historia
y dejar de ser vacío en los anaqueles de la gran biblioteca galáctica
donde la Democracia también está señalada con letras de oro.

Se te verá desde la Luna -me rio de la Gran Muralla China-
y serás la forma inédita, el prodigio que tantos rechazan.

Te has hermanado con la sanidad pública y jamás has de separarte,
en este nuevo tiempo donde por fin existe el suelo,
desde donde iniciaremos cualquier camino, si es que apetece.

Si funcionas, hay que entrometerse,
llevarte a tierras lejanas, para que conozcas a sus gentes.
Aunque te recibirán como te recibimos nosotros, entre risas y mofas,
escándalo, disgusto y enfado. No importa.

Seremos pesados.

 Exportarte más allá.
Qué tu sombra luminosa cubra el mundo para siempre.

 




jueves, 19 de mayo de 2016

Primitivo.

Me llamas para tu fiesta, pero se me apodera la pereza.
Dices que te gusto, y me parece raro. Yo retrocedo.

Así que me llevas a la fuerza y me cierras las puertas.

Pones música, 
y me clavas el pasado en el cuerpo. 


El futuro tendrá la forma del pie

El futuro tendrá la forma del pie,

 de una normativa  por la cual, brotarán bancos y fuentes en las calles,
cada tantos tiempos y metros.

Los burócratas y los vecinos, vigilarán las sombras,
se encargarán de que haya árboles a tu paso,
soportales,  para la nieve y el frío,

y el paseante,  no tendrá necesariamente que ser arrojado al margen.
Podrá ocupar el centro, si le apetece.
Y tumbarse en islas de césped, pensadas por él, a mitad de su infinito camino.

Y de repente, la ciudad se convertirá en otros mundos, en silencio, por ejemplo,
para descansar la mente,
e invitar al pensamiento.

Lugares donde el paseante no sea el solitario, sino que esté llamado al encuentro,
a conversaciones sentimentales y de ingenio, donde haga aparición el deseo.










miércoles, 18 de mayo de 2016

Me pregunto por el bien

He inventado un sistema para descubrirte,
para aproximarme a ti, sin miedo a caer en el mal,

Porque tú has llegado para darnos el tiempo, a todos, sin excepción.

No eres aquel que me dispara
ni el me ofrece un contrato que me fuerza a perderme, por pura necesidad.
No eres aquel que me despoja del sentido ni del rostro.
No quieres agotarme. Me dejas descansar. Me invitas al juego.

He descubierto las palabras del mal y del bien,
y me acerco a ti,

a la que me entrega el tiempo.


¡Abrid las puertas de la ciudad!

Dejadme abrir las puertas, a ella, que ha llegado de muy lejos,
del futuro,
con un regalo.

Apártate prejuicio, ¿no ves que impides su paso?

Si no dejas entrar al devenir llegarán aquellos con peores intenciones,
licuando lo sólido,
inflamando tu yo, de tal manera, que serás incapaz de ver a los Otros,

y el desastre, entonces, habrá llegado.

martes, 17 de mayo de 2016

¿Qué sientes cuando está a tu lado?

Sé que sientes desprecio, que la percibes como el horror,
o lo imposible, 

Sé que no quieres ser tocado por ella, que te dan asco sus manos, ni quieres unos ojos nuevos
con los que el mundo te penetre.
Así que la ves como un monstruo peludo.

¿Ella un monstruo? Ella, la que ha llegado del futuro con un mandamiento enorme,
con la promesa de ser libres.

¿O es que el problema no es tanto dejarse acariciar por el asco de sus manos, que a mí particularmente me parecen las más suaves,
sino que toque a otros, a los que miras, si es que los ves, como trozos de carne
 y que tiene los mismos derechos que tú?





Algunas formas del maligno

 Se presenta ante mí como aquello que absorbe el tiempo,
como si mi vida hubiera pasado en un santiémen.
Es, no lo dudes, aquello que me arranca la existencia y me convierte solo en carne, 
despojado de la razón y el sentimiento.

Al maligno no le gusta la reflexión ni los largos paseos.
Lo sé porque al caminar  a veces veo su mirada disgustada,
porque al pasear a veces me da por pensar,

por la conquista del tiempo.

Y el tiempo, dice, es suyo, no nuestro.




















Escribiré a diario una nota, para quién se la quiera llevar.


domingo, 15 de mayo de 2016

Ya han pasado cinco años

Ya han pasado cinco años desde entonces,
y todavía se me caen las cosas de las manos.

Mira, nos han arrancado las uñas,
las palabras,
y sin embargo seguimos deseando la fraternidad.

Hemos conseguido rasgar el velo que nos oculta y hemos entrado en la realidad.
La estamos escribiendo para que los niños del futuro sepan que hicimos algo,
que dejamos de ser aquellos que caminaban dormidos, aunque la verdad, siempre estuvimos despiertos, aunque quizá algo solos,
y nos hemos puesto a construir herramientas para todos,

las distribuimos desde abajo,

incluso hemos entrado en las instituciones, a pesar de los partidarios de lo indefendible, que nos odian.

No dudo que estamos salvando al mundo. Y no es broma.
Y sin embargo, de aquí en adelante, nos llamarán los monstruos.

Ya ha pasado otras veces.

Qué no nos abandonen las fuerzas.

La mirada de los muertos del pasado y los hombres y mujeres del porvenir, nos contemplan.











sábado, 14 de mayo de 2016

Romper los contratos

Se trata de que podremos romper el contrato,
de que podremos dejar de comer pollas a vejestorios en  polígonos a las afueras,
de que podremos vivir un poco más de tiempo, sin necesidad de vender nuestros riñones,
de que podremos dejar a nuestro marido, que nos golpea, sin miedo a la incertidumbre,

podremos, sí, dejar ese empleo por setecientos,
que ya estamos cansados de limpiarnos el culo con el folleto de ofertas del supermercado.

Confiamos en ti. Más que nada porque ya no nos creemos aquellas mentiras,
como esa de que el trabajo dignifica o da sentido a la existencia.

Creemos en ti.
Apenas estás abriendo los ojos y ya tratan de asfixiarte con una almohada.
Demasiadas molestias para ser tan solo una ficción.

Te queremos.
Y te queremos ya. Es puro deseo lo que sentimos.

Ya estás llegando. No te vayas, ahora mismo bajo para abrirte las puertas de la ciudad.



(A partir de un comentario escrito por FRVThrash como respuesta a economista ultraliberal en un debate sobre renta básica: https://www.youtube.com/watch?v=S6h6NoFQhn4)







viernes, 13 de mayo de 2016

Dices que vivo en el pasado

Dices que vivo en el pasado, yo, pero es que el pasado nunca muere.

Está en todos los lados, dejando su impronta,
y se puede convertir en monstruo, si es que tratamos de olvidar.
Está en tus labios sin que te des cuenta, y moldea tu existencia, aunque lo niegues.

No te refugies en el presente continuo para escapar del pasado,
nunca lo conseguirás,
para jamás regresar a ese tiempo que te atraviesa.

Haz como yo, que me gustan los paseos pretéritos, aunque me conmuevan,
y subir a las lomas del presente, donde nunca hay aire.
Otear los futuros aunque me sobrecoja la visión de la muerte,
a la que saludo.

Poesía para el fin del mundo

Avisan del fin del mundo.
De que somos nosotros los que vamos por ahí con bidones de gasolina,
esparciendo el fuego como si estuvieramos locos. Nosotros.

Y todo porque no queremos dejaros por más tiempo las instituciones en vuestras manos.
Que nos aburren ya vuestras palabras,
que ya no hay que se crea vuestros gestos,
que no queréis abandonar el escalón donde hacéis fortuna y nos miráis con cierta distancia,
emponzoñándolo todo,
desde el aire hasta las aguas.

Avisáis de que somos nostros el fin de los tiempos.
Nosotros, los que amamos la vida.
Los que pondremos el cuerpo, como siempre, con mucho miedo,
entre vuestro incendio que lo devasta todo y el mañana.



A veces me acuerdo de ella, de sus nombres falsos del mundo cuántico,
la que llegó inesperadamente y me agarró de una tripa, asustándome,
y después desapareció, de repente,
como si se la hubieran tragado los mares.

Quizá solo esté enredada en una nube de electrones.

Pero sucedió que se fue, que dejó sus palabras en el aire, y se desvaneció.
Y sin embargo, no era una mujer cibernética.
Era inventora. Cosía letras y las daba forma.


Estará en algún lugar, supongo,

quizá en la realidad, viva, espero,
o dormida para siempre, en la ficción.








Noticias de tu aparición

Pudo ser en un pálpito,
o en un sueño, donde las diosas avisan a los hombres,  pero no fue.

Sucedió de manera mundana, mediante un cartel en las calles, llamándome,
y yo fui a tu encuentro con deseo e imaginado sexo,

 esperando que dejaras de ser concepto y me entregaras tu cuerpo.



En Busca de Nuestra señora de la Renta Básica

En cuanto corrió el rumor de que te aparecerías en Vila-Real, fui a verte.

Ibas a llegar del futuro para revelar el misterio, entregarnos profecías,
una semilla a cada cada cual.
Pero yo te voy a decir la verdad: solo quería meterme en la cama contigo,
bajarme los calzoncillos.

Y cuando te materializaste, cuando tu cuerpo empezó a tener forma humana,
dejaste de ser esa mujer que imaginaba.

Te salio la barba, te salieron gafas, y yo retrocedí algunos pasos,
replegándome hacia el cuaderno,
y dignamente, como buen solitario,
 acabé muriendo un poco.




domingo, 1 de mayo de 2016

Hoy es uno de mayo

Hoy es un buen día para encontrarnos.  Todavía no hemos perdido la memoria,
y lo sabemos.

Primero empoderarse, que los otros se quiten el sombrero a nuestro paso,
y si hay que quemar los cielos se queman, pero no dejar de leer ni por un instante.

Después extinguirnos,
abandonar nuestra apariencia,
dejar de ser cosas,

que podemos ser diletantes,
delicias,

ahora que sabemos que el dios trabajo está muy enfermo,
lo celebramos juntos,

que llegará el tiempo de las pasiones,
de Nuestra Señora, la de la Renta Universal,
en cualquier momento.

Y aunque el dios trabajo esté muriendo,
está todo por hacer en esta ciudad.













viernes, 29 de abril de 2016

Sobrevivir hasta el miércoles

Negociar con los dioses para sobrevivir hasta el miércoles,

para que el aire no escape al espacio exterior,
para que los rayos del cielo no me fulminen, inesperadamente,
para que los microoganismos hagan su vida al margen de mi cuerpo, y no me asusten al caer la noche,
susurrando a mi oído chistes de mal gusto.

No despeinarme ni torcerme el tobillo siquiera, si es que tuviera que caerme por las escaleras,
que ningún meteoro errante se desvíe de su curso celestial durante estos días,
que la tercera guerra mundial no declarada, finalice, o se suspenda temporalmente,


No vaya a llegar tarde a la cita con la chica desconocida.



 

El dios Trabajo tiene una tos muy fea

Se está muriendo.

Se nos va, el pobre, desintegrándose delante de nuestros ojos.

En las calles, ante las fábricas, en las oficinas,
las gentes se arrodillan y claman al cielo, pidiendo que vuelva,

y encienden velas e incienso, solicitando lo imposible.

Y a las puertas de la ciudad, siempre cerrada, ella espera.
La que no existe.





domingo, 24 de abril de 2016

El hombre que creció un centímetro

Cuando ya nada había que hacer salvo dejarme caer por el tobogán mortal,
crecí un centímetro.

Un solo centímetro.
El suficiente para superar aquel umbral,
donde a un lado caen los visibles y al otro los invisibles,

los que viven y los que han muerto,

Ese centímetro donde se despliegan las perspectivas.
El mundo, por ejemplo.
Ese centímetro donde las cosas suceden,
donde se precipita el atrevimiento,
donde aparecen los dulces.

Un centímetro es muy importante.

Significa tocarte o no tocarte,
levitar o morir aplastado contra el suelo.
Descubrir lo que se oculta tras el horizonte.

¡He crecido un centímetro!
Qué se aparten los gigantes.







sábado, 23 de abril de 2016

Lo que no dijeron del teletransporte

Descomponer el cuerpo en millones de átomos
y desplazarse en un instante a otra parte del mundo,
es viajar muy despacio.

Se llega antes caminando, aunque pasen diez años.

Porque llega tu cuerpo, muy deprisa, pero atrás se queda tu rostro.
Has dado la vuelta al mundo en un segundo, y no sabes quién eres.

Cuando te vuelvas a encontrar, si es que te encuentras, habrán pasado mil años.





viernes, 22 de abril de 2016

Una cúpula de metraquilato para el gran Mandril

Si un robot escribe las noticias del telediario, entonces es que son ciertas, aunque él, solo haga su trabajo.

Por ejemplo, que un gobierno ético de vecinas, construye bombas bactereológicas en la cocina, siempre a punto de estallar.

Así que se nos invita a huir, antes de que llegue la epidemia.
"Hay que precintar la ciudad" -Dicen desde gobierno central.
Qué una cúpula enorme de metraquilato, encierre el espíritu democrático.
Qué una membrana semipermeable, deje pasar el liberalismo, pero impida salir el aire,

para evitar todo contagio.
















jueves, 21 de abril de 2016

Lo bueno de morir un poco

Morir un poco mola
si al mismo tiempo puedo resucitar un poco.
Esto es, si de de repente, para mi asombro,
el paisaje se me despliega sin límites.

Confieso que cuando creía que estaba vivo,
desconocía la existencia de un mundo a mi espalda.
Intuía, si, que ocurrían cosas, resonancias, por ejemplo,
ecos apenas perceptibles.

A veces, flujos tremendos, imposibles, atravesaban mi cuerpo,
invisibles.
Yo pensaba que era efecto del café.

Morir un poco y resucitar,
no significa necesariamente arrastrar los pies por el mundo, espectralmente,
ni caer afectado por el mal de la impasibilidad de los ladrones de cuerpos.

Resucitar un poco es como descubrir nuevos tactos,
reconocer cosas que antes no existían.


miércoles, 20 de abril de 2016

Quiero escribir un poemario sobre la soledad,
titulado "Chicas Cibernéticas".

Allí podrían salir mujeres, pero también podrían ser robots.
Chicas atravesadas por la vida, por todo pequeño instante,
pero también, simples imágenes, escindidas de la realidad.

Extraordinarios sucesos, como pompas de jabón. 
Brillantes.
Instantes, que no cesan de repoblarse ante la mirada atónita, la mía.

Pero cuando voy a tocarlas, desaparecen.



martes, 19 de abril de 2016

Quizá me lleven al hotel donde los hombres, finalmente,
se convierten en langostas.
Allí, los músicos tocan melancolías,
y los desconocidos bailan una última oportunidad,

donde la atracción y la repulsión, no nos deja en paz.

Trato de aproximarme, aun a riesgo de perder mi identidad.
De romper la órbita y superponerme,
de atravesarte sin entrar colisión.

Eso, o entrar en el bosque como licántropo.
Eso,  o despedirme del mundo como langosta.






















lunes, 18 de abril de 2016

Sobre su nacimiento

Salario, creo, nació del huevo de una serpiente,
pero ella, que todavía no ha nacido, brotará de los dedos de los sensatos y los buenos.
Realistas.
Inventores de la democracia.

Ella abrirá los ojos en cualquier momento.
Probablemente tras un referendum o una reforma constitucional,
o simplemente por consenso o mayoría en el legislativo.
Quizá nazca en la asamblea, en el barrio,
tras una experiencia piloto municipal,

pero no sé cuando.

Quizá cuando me alcance la vejez. A demasiada distancia de mí.







domingo, 17 de abril de 2016

Sabía que esta noche moriría

Aunque sabía que esta noche iba a morir,
me entretuve despidiéndome uno a uno de todos los ácaros que repueblan el piso,
me afeité,
y anduve con la entropía y el desasosiego, a ratos,
aunque veces se ausenta tras una pequeña siesta de diez minutos.
Más tarde fui a comprar algo rico para el desayuno, por si acaso te quedabas esta noche,
tras mi muerte, velando mi cuerpo.

Fue en vano.
Y te invité a celebrar juntos, porque aburren los reproches.

Mi muerte era conveniente e inaplazable,
y sin embargo, sólo morí un poco.










Se acabaron los dulces

Por eso he estado inquieto  hoy,
entre que me faltaba el aire y la certeza de la llegada de la tragedia,
porque se acercaba el final de mi ración mensual de delicias.

Qué ricos estaban tus dulces, pero el desenlace estaba narrado hace tiempo.

Y ha llegado el final, ¿esta es la catarsis? Sabe amarga.

Algo de purificación, quizá el empezar lo nuevo,

o el reencuentro con el desasosiego.





sábado, 16 de abril de 2016

El espíritu de este tiempo

Somos millones, no podemos estar solos.

Quizá resulte que todo ocurra por una avioneta nocturna
que espolvorea de soledades la ciudad,
como si fueran diminutas partículas, que atraviesan nuestra piel y nuestros pechos.

No podemos estar solos, eso es imposible, somos demasiados,
a no ser que una fábrica de melancolía irradie mantos de soledad
que nos envuelve en las camas,

al despertar,
al caer la noche.

O quizá tan solo sea el espíritu de este tiempo. 










Tobogán

Debo estar cayendo.
La prueba es esta sensación que me atraviesa el pecho.

Por suerte, es probable que llegue pronto,
que no sea demasiada la distancia
ni la altura.

Esta vez ni tan siquiera me torceré el tobillo.

Y me apetece, es verdad, cuando llegue al suelo,
volver a subir, quizá por última vez.




Una cosas que me dije yo mismo ayer por la noche

Qué espero. Sin duda nada.

Entremedias  algunas cosas inservibles, por ejemplo
para evitar que el cielo se me caiga encima antes de tiempo.

Quizá no mucho más.





viernes, 15 de abril de 2016

Volveré al pasado durante algunos días

Volveré al pasado durante unos días como si fuera un turista.

Si, seré un turista.
Me faltará el aire.
Y aunque lo esté deseando, aunque sea necesario, no quiero resolver nada, a lo sumo un beso.
No quiero asesinar a nadie para que el futuro cambie, aunque sea preciso.
Solo quiero ir al pasado como un turista.

Con mi cámara de fotos, quizá pueda llevarme un trozo de memoria antes de que se nos muera.
Como fantasmas, han de reaparecer aquellos que se desintegraron delante de mis ojos
y pasaré el domingo comiendo fraternalmente con los muertos,
brindando por un futuro aunque sea doloroso.




miércoles, 13 de abril de 2016

¿Conocéis a alguien que no le guste el olor a tierra mojada?

Llueve para todos.

Y tú, te encuentras a tan solo un milímetro de mi boca.
Pensaba que estando tan cerca, esta noche vendrías a mi cama,
pero al parecer, no deseas las delicias.

Quizá seas uno de esos fantasmas, o el robot, que arrastra la cadena de la obsolescencia,
 o quizá, te guste para los Otros, el sabor amargo e infinito de la necesidad y la preocupación.





martes, 12 de abril de 2016

El hombre que monetarizó sus orgasmos

Cuando se encontraron la masturbación y el dinero,
le salieron sus primeros cinco euros por las orejas.

Se encerró en su cuarto.

y lo que un día fueron las delicias,
se convirtió en trabajo alienado.



lunes, 11 de abril de 2016

El hombre que siempre huía

Tenía siempre preparada una maleta por si acaso llegaba la policía secreta,
una sábana colgada del balcón,
un bigote postizo,
algo de dinero de bolsillo.

Para escapar de este mundo guardaba diez centímetros más de altura en el bolsillo,
un verbo fluido,
y un cerebro en conserva, por si las moscas.

Salir corriendo. No detenerse. No mirar atrás.

Y con las prisas, olvidaría el mapa de su destino.







domingo, 10 de abril de 2016

Bárbara

A pesar agitar los brazos delante tuya, nunca me viste.

Quizá porque un turbulento rio se interponía entre nosotros,
           ese, el de la vida,
el que me convertirá en ahogado algún día,
en cuarentagenario, cubierto de algas y barros, y pelo desenfado en tu orilla,
esperando las intermitencias de Saramago,

donde la muerte se enamoraba de un violonchelista.


Vivimos en la cuerdad floja



Hemos construido nuestras casas oscilantes sobre ella,
donde todo está sujeto con pinzas,

y hacemos equilibrios a todas horas, sin darnos cuenta.

Abajo está lleno de muertos, pero no los vemos.

Tormenta

La Tormenta tiene los ojos azules.

Se presenta en mi casa con el mismo gesto,
con las mismas palabras,
congelada en el tiempo.

Me mira siempre con esos ojos, como diciendo: existo,

pero en realidad, es como si no existiera.


Cris

Decir cualquier cosa.

Esperar con impaciencia tus palabras

-esas que ya conozco, sin letra alguna-

Las del silencio.

sábado, 9 de abril de 2016

Silenealba

Tienes nombre de flor, rostro humano,
pero en realidad eres una aplicación informática
dedicada a la captura de  pequeños licántropos solitarios,
partículas elementales que se agitan por el espacio cibernético.

Existía la posibilidad, minúscula,  de una colisión,
pero te has convertido en la durmiente,
la que se desvanece en los anaqueles infinitos de universos posibles.

jueves, 7 de abril de 2016

Licantropía y Nuestra Señora de La Renta Básica

Queremos volver a ser hombres,
dejar de dar vueltas en la noche,

detener el desplazamiento continuo hacia el margen,
desactivar el espíritu de este tiempo.

Tú,
que prometiste aparecerte ante todos, sin excepción,

podrías teñir lo oscuro de color tenue,
de tal manera,
que nuestras apariencias monstruosas
adquieran una certeza amable.