viernes, 20 de enero de 2017

Una novia robot



Me encanta mirarla.
Ella escribe panfletos contra el ser humano.

Damos paseos, se sobrecoge, queda conmovida por lo sublime.

Me gusta,
quiere llorar pero no puede.
Dicen que todavía no tiene corazón.








Caída por el barranco de los límites del humor

Hay un cementerio de humoristas.
Resbalaron por la peligrosa pendiente del chiste, los pobres.

Se esconden en buhardillas, en los bosques,
ocultos a toda mirada.

Llevan una estrella con una ache en la solapa.




jueves, 19 de enero de 2017

La lotería futura

Duermen en tu interior.
En estado latente.

Al ser fertilizadas con tiempo libre
a veces despiertan
gracias a la diosa fortuna, reconstituida,
bajo la amable forma de una lotería futura cualitativa
que todavía no existe.

La llaman la del bien común,la  del no-derroche.
Comprometida con todos.

El premio es un escritorio, un abono transporte,  un alquiler garantizado,
una pequeña renta,
el carnet para todo teatro,
la matricula gratuita
y un menú del día a la hora de comer que te está esperando.

Y entonces, cuando menos te lo esperas, sucede:

aparecen las potencialidades.









miércoles, 18 de enero de 2017

A veces recuerdo al hombre menguante



Sobrepasado por una realidad fuera de control,
se dio culto a sí mismo hasta perder la identidad.

Cayó al Tártaro, 
y en su desliz, atisbó a lo lejos, la verdadera naturaleza de las cosas.

Escapó de lo oscuro por una minúscula rendija,
y se encontró a los otros, habitantes de los abismos y conmigo.

Nos miramos de arriba a abajo,
sin desconfianza.

Y descubrió que lo ínfimo
estaba habitado por colosos.










martes, 17 de enero de 2017

Breve mitin invernal contra Moloch

Ahora que ya no tenemos la fiebre, mandrileños,
es nuestra hora,
aunque más tarde tengamos que convertirnos en sombras.

Moloch se encuentra a cuatro meses de distancia.
Apenas tenemos tiempo,

pero hoy hace sol.

¿Vamos a permitirle que destroce las maravillas del invierno ?











lunes, 16 de enero de 2017

Paseantes del gran Mandril

A salvo de los zombies,  porque ellos, se quedan en sus casas.

En la calle la gente da vueltas,
paseos, al mismo centro de la mente,
observando las tiendas,
las caras.

Salen con penas y regresan con fábulas.















El hombre con la cara de goma

Tu rostro de es goma.

Y nos reimos de ti a todas horas.
Y las risotadas más afiladas, no se te clavan,
sino que rebotan en tu cara como si nada.


El hombre que no poseía las palabras

Lo que te hace diferente no es el rostro,
sino el verbo.

Sé que tienes palabra aunque parezcas el mudo.

Será que tus sinapsas van velocidades prodigiosas,
mucho más rápido que tu lengua,
y cuando tratas de decirme te quiero,

te quedas con la boca abierta, en silencio.

 

domingo, 15 de enero de 2017

Notas para El Libro de la Licantropía.

Si te salen pelos por el cuerpo, ya lo sabes,
te estás convirtiendo en otra cosa,
en nadie,

en un ser solitario.

Pasarás cuarenta días transformándote en lo exótico,
grotesco,
invisible al ojo,

en una bestia.

Y darás vueltas en la noche
entre millones sin encontrarse.







Nuevos apuntes sobre Nuestra Señora



Durante mucho tiempo tuvimos barro en la sangre, 
diques y trombos en el cerebro,
y así, era imposible pensar con claridad.

Llamó a las puertas de la ciudad desde el futuro,
y fue desfigurada y convertida en monstruo por sus enemigos
en cuanto llegó.

Pero ella nunca tuvo enemigos.

Y siguió siendo hermosa. 















viernes, 13 de enero de 2017

La extraña manifestación de los robots

Llegan de todas las partes del país.

Me asombra que un día en concreto, quizá por algún algoritmo o  patrón desconocido,
los robots salgan a las calles.

Se manifiestan en silencio.
Recorren la avenida principal del gran Mandril.

Nadie sabe lo que quieren.
Ni siquiera ellos.
Y a una hora en punto de la tarde se disuelven.

Después regresan a realizar sus faenas,
a limpiar los suelos,
a arrastrar enormes piedras en la cantera,
a escribir poemas,
a componer mecánicas canciones de amor.

Y a llevar al hombre envejecido en su silla de ruedas.

Yo les miro, pero desde entonces, les veo con otros ojos.






jueves, 12 de enero de 2017

Doy por finalizada mi convalecencia



Abro las ventanas para que se alejen las miasmas.
Cambio las sábanas.
Pongo unas limpias para el futuro, porque ya he llegado;
aunque no era lo que yo esperaba.

Abro el cuaderno en blanco del 2017

 Y lo celebro con un enorme paseo.

miércoles, 11 de enero de 2017

Mi robot se ha roto

Mi robot se ha roto.

Arrastró piedras durante años.
Me hizo la comida mientras dormía la siesta del carnero.

Fregaba, barría, cantaba, atendía el teléfono,

y ahora está quieto. 

Quisiera arreglarlo, pero no sé.
Abro la carcasa, aparto algunos cables,

y descubro que su interior,
se pudre el cuerpo de un niño vietnamita muerto.


 








martes, 10 de enero de 2017

Episodio 3: Hay un muerto en la cubierta



Mi chica ha subido unos botellines Mahou de la bodega.

La observo, pero no me suena.
Sonríe.
Ha cambiado otra vez de rostro.
De nombre.

Nos quedamos mirando al muerto mientras se desintegra.

Y el muerto habla palabras que ya no entiendo.



Me rio de Moloch

Me rio, Moloch,  de ti, a escondidas, ahora que no me escuchas.
Me rio, aunque temo tu aliento, que me destroza.

Jamás me prestaste atención.
Te doy igual.
Cogiste de mi cuerpo lo que precisabas.
Me usas.

Me inclino porque soy el cobarde,
porque no tengo valor para un disparo en la rodilla.
Te rindo pleitesía.

Te sonrío.

Y a escondidas clavo alfileres a figurillas con tus monstruosas formas.





lunes, 9 de enero de 2017

Permiso de Moloch

No es que tenga rostro humano, todavía.

Si Moloch me permite marchar durante estos cuatro meses,
es porque los hombres del pasado pretendieron cabalgar sobre su lomo,
domesticarlo.
Aun así, perdieron sus cabezas, los pobres,
perdieron sus cuerpos, 
y ahora tan sólo son la nada.
Nada,

aunque algo quedó de todo ello.

Tengo permiso de Moloch para no atender al reloj,
gracias a mi madre,
que a sus 93 años me ha rescatado del Tártaro otra vez,

pero aun así, tendré que volver.







 





La gran epidemia de gripe A en Mandril

Los robots ya no saben qué hacer,

si continuar con sus tareas, como si nada hubiera pasado, 
o arrojarse al gran fuego, donde arde el cuerpo de los hombres. 

Su luz pude verse desde el espacio,
durante días, años, 
aunque en algún momento, la llama se irá apagando.










domingo, 8 de enero de 2017

Gripe A en Mandril

Domingo.

Debería recoger algo de hojarasca
y envolverme con ella,
moribundo,
caer en el sofá,
como un pobre hombre,

preso de las reglas que dicta su cuerpo.

Las ideas pesan demasiado.
Debe ser la gravedad que está cambiando.
Los propios pensamientos y ya no se mueven con gracia.
Quizá se atasquen en alguna vena.

Y sin embargo,
sé que está prohibido morirse en estas mañanas de sol invernal.









sábado, 7 de enero de 2017

Prisas por dejar algo de mí.

Una compañera me preguntaba ayer si habría algo después,
o si tan sólo quedarían los gusanos.

Preferí el silencio,
aunque no pude evitar decir que la cosa pinta mal.

Imposible escribir nada con la fiebre,
leer,
aunque he visto algún documental,
ese, donde yo era el esclavo hace dos mil años,
en la ciudad del millón de habitantes.
Tendría que morir joven.

 He echado las cuentas y todo se complica.
Tengo cuarenta y ocho años.

Y algo de vergüenza al suspenso existencial.



lunes, 2 de enero de 2017

He llegado al futuro

He llegado.
He llegado al futuro,
aunque todavía conservo las sábanas del pasado.

Yo la esperaba. Aunque temía que me hubiera dado plantón.
Lo que no sabía es que La Esperanza tiene las piernas rotas
(quizá por un ajuste de cuentas)
y siempre llega tarde, la pobre.

Le adelantan los años.
Y ella sigue atrás. En algún lugar del pasado.

Las gentes brindan por ella, pero nunca llega.







viernes, 30 de diciembre de 2016

Episodio dos: En el Mar de Moloch




Mis vacaciones en peligro.
Gigantescas olas de ahogados amenazan mi yo.

Ya está, ya ha pasado.
Pensé que esta vez, iba a ser el elegido.

Calma.

A pesar de las aguas dormidas
 tengo la impresión
de que la tempestad continúa a escondidas.

Hay un muerto en cubierta
Y no sé quién es.

Mandril en el año 2017

 En tan solo unos días llegará el futuro,
aunque pronto no será otra cosa que una esquela.

Los robots esperan en el Rubicón.

Muchos serán sorprendidos durante el sueño,
otros,
avisados,
no podrán escapar.

Como el volcán en erupción,
como la lava incandescente cercando la casa
y tú asomado al balcón.

¿A dónde querrías ir?

 Y llega el mañana con su rostro de bello y de monstruo.

La buenas noticias ocultan el desastre.
El desastre esconde maravillas.













jueves, 29 de diciembre de 2016

Hombres lobo en Mandril

Se parecen a ti, solo que viven en la noche,
aunque a ellos les gusta dar paseos al sol,
pero no pueden.

Su cuerpo cubierto de pelo, nos repugna,
la manía esa de rebuscar en la basura.

Pero no pueden.
En cuanto toman el sol en el parque
siempre llega la Policía
que les aparta a la sombra.

A la sombra, a lo oscuro.
donde escriben poemas en tinta invisible.







miércoles, 28 de diciembre de 2016

Un robot me escribe un poema

Oh, hombre.
Tienes algo de fascinante, como la flor,
siempre a punto de pudrirse.

A veces me pregunto por qué continúo sirviéndote.

Quizá porque eres un trozo del cosmos,
un cuerpo devorándose a sí mismo, de continuo,
siempre matando, por el placer de seguir vivo.

¡Oh, horror! 
Me pides que me parezca a ti,
con todos y cada uno de tus locos atributos.

¿En qué me diferencio a ti?

Puedo pasar horas contemplándote, sin vida,
moviendo tu horrible cuerpo
grácilmente.

No tienes ojos, pero quizá me estés mirando.
Yo tengo miedo, tú no.
Compones hermosas canciones, yo también.

Necesito matar para seguir existiendo.

Y a veces, caigo en la melancolía.

Tú no.









martes, 27 de diciembre de 2016

¡Mandrileños, escribamos a los del mañana!

¡Mandrileños, recojamos el piso!
Todavía estamos a tiempo,

Afeitémonos,
Perfumémonos,
salgamos a la calle en este día soleado,
compremos un cuaderno en el bazar de los chinos,
nosotros,
los que estamos comprometidos con los viajes al futuro.

Decid lo que sentís,
decídselo a aquellos que todavía no han nacido.
Que era lo que esperabais y en lo que os habéis convertido.

Llegaremos al mañana, sí, pero sin cuerpo, en un trozo de historia
y sin mirada.

Quizá los del porvenir nos esperan,










lunes, 26 de diciembre de 2016

El hombre con rostro de cielo

De azul cielo, si, tenía el rostro del cielo,
de un día despejado de invierno,
claro.

Aunque si mirabas a sus ojos,
parecía que estuviera lloviendo.



Propósitos para 2017: 2) Colgarme del revés

Para contemplar el mundo desde otra perspectiva,
con otros ojos,
con la mirada real sobre las cosas.

Colgarme del revés
como si fuera un conjuro,
para detener la vejez,
dejando que las sangres regresen a la mente
para volver a pensar,
para aliviar el cuerpo que se va cansando,

que ya son muchos de gravedad.

















sábado, 24 de diciembre de 2016

Propósitos para 2017: 1) Escribir el borrador de un futurible libro sobre Moloch

¿Puedo soslayarte, oh, Moloch?
Librarme de ti, sin resbalar por la pendiente que me lleva al Tártaro,
la total oscuridad.

¿Qué siento?
¿Por qué temo?

Algunos dicen que eres reformable,
la Respuesta.

Pero yo sé que me arrancas la energía y el aliento,
ay,
y el tiempo.









viernes, 23 de diciembre de 2016

Carta a un robot

Hola robot,
mi pequeño esclavo sin salario.

Hubo un tiempo en el que fui ludita.
Destruía telares al caer la noche,
y dormía al raso en el bosque de Sherwood
hasta que mis pies dejaron de tocar el suelo.

No temas. No retrocedas. No te haré daño,

porque aunque hice historia, pronto fui olvidado.
Ya no queda ni mi nombre.

He nacido otras veces, claro. Yo soy el muerto,
el que caía por el barranco,
el que resbalaba por una de las laderas de un desfiladero imposible,
¿o es que no has visto de pequeño las películas de Tarzán?
Yo soy el muerto. El de la bala perdida.
El que no regresa a casa tras finalizar la guerra.

Mi querido robot.
Me haces la cama. Me llevas de paseo en mi silla de ruedas
hasta el mismo precipicio.
"Todo esto será tuyo" - Te digo. Pero a ti te da lo mismo.











jueves, 22 de diciembre de 2016

Esperando a la diosa fortuna

Deseaba que la diosa fortuna me sonriera.

A mi,
el elegido,
lejos de Moloch.

Instigando a los revolucionarios
desde la comedia,
observando todos días la llegada de Melancolía,
sin más miedos que el de la propia existencia.
Para eso debe existir Muerte, para recordarnos la vida,

Ahora, libre, tendría el espíritu de Juego en mis manos.

Podría incluso echarme novia.







miércoles, 21 de diciembre de 2016

Detesto tus ojos

Escupo a tu reino cuando me envalentono, siempre a escondidas.
Te escribo poemas de odio a todas horas.
¿O es que no mataste a mis padres y a los padres de mis padres?
Te la tengo jurada.

Y sin embargo, lo sabes,
si me llamas acudo siempre,
me arrodillo ante ti.
Si me separas de tu lado, siento el frío,
un cierto abismo se me anuncia:

temor de ser el otro, fuera de tu mirada.

Se me escapa la existencia.
Oh, Moloch, muérete de una vez,
que la república de Juego me espera,
dionisiaca y apolinia al mismo tiempo,
¿o es que no oyes sus risotadas futuras
que penetran hasta el mismo presente
corroyendo uno a uno tus huesos?

El novio invisible

¡Vaya novio te has echao!
El novio invisible.

Pobrecito,
no le reproches su ser traslúcido.
Él quisiera tener cuerpo,
forma,
materia,
incluso concepto.

Pero nada tiene, ni siquiera tiempo.
Él quisiera poseer todos los atributos del hombre:

ser visible al ojo, por ejemplo.

domingo, 18 de diciembre de 2016

Proyecto para un novio invisible

¿Quién fueron sus padres para que él tuviera que resbalar al punto ciego de toda mirada?

Me pregunto si sus apellidos fueron también traslúcidos.
Qué edad tenía.
O cuando murió.
Si cayó en desgracia en la Gran Vía, golpeado por la hemorragia,
y nadie le atendió.
Si se pudrió durante semanas en mitad del gentío.

Es inconcebible, lo sé. Y sin embargo allí estaba,
aunque nunca lo vi.
Quería pasar a la historia,
y escribió deprisa y corriendo retales de su existencia.
Quería dejar alguna prueba. Un cuaderno para adivinarlo.

Y allí estaba.
Escrito en tinta invisible.





miércoles, 14 de diciembre de 2016

He perdido mis pies, pobrecito,
y no puedo caminar.

Me arrastro, qué remedio. Es muy cansado.

Quizá con un pie de madera, pudiera llegar a algún lado.
Caminar en círculo, cegado por el Sol artificial de gran Mandril.
Con mis zapatillas rojas.

Andar, sí, andar, al mismo lugar de siempre.
Y a la misma hora.











lunes, 12 de diciembre de 2016

Imagino que por fin despiertas

Sé que me llevaré bien contigo.

Tenías los ojos cerrados cuando el imperio de Moloch
se repoblaba de continuo.
Ese tiempo, cuando la existencia pasaba por encima, y se iba.
¡Pobres cuerpos nuestros!

Abre los ojos,
deja de dormir en lo oscuro.

Me encanta imaginar la que se liará en el gran Mandril
cuando hagas aparición,
cuando empieces a hacer tus resurrecciones,
cuando miles de hombres respiren de nuevo
y el temible Moloch cuide por fin de sus hijos.















Moloch en Mandril

Ay, Moloch, que devoras a tus hijos,
a los mismos que llevas en tu vientre,
tengo noticias para ti,

que irás languideciendo,
disminuyendo fuerzas,
que tu aburrido imperio perderá las costas,
que a tus playas llegará el espíritu del juego,

que entre tus muertos resucitará la mujer.





















 





viernes, 9 de diciembre de 2016

¿Quién es Moloch?

He dibujado mis mejores monigotes en tu vientre,
¡oh, socialismo!,
creador de toda biblioteca y parque público,
abierto a todos.

Adiós.
Me despido.

Que tengo que entregar mis hijos a Moloch, que me espera,
a las tres en punto,
que expulsa y aniquila a los unos y me mata un poco.
Que me arranca la voluntad, que me transforma en otro,
quizá en robot,
y acudo, a pesar de todo.

Mis pobres niños muertos.

Y le encendemos velas.
Y gritamos su nombre, que vuelva,
en largas marchas, por las calles del gran Mandril
en cuanto sentimos su ausencia.










Notas sobre el fin de los tiempos

Para ser uno de los últimos días de la humanidad
hace un día bastante agradable.
¿Quién dijo que el fin del mundo transcurriría entre las violencias del caos?

En el parque, tomando el Sol invernal,
escribiendo cualquier cosa, este poema, por ejemplo,

temiendo que en cualquier momento se desintonice el universo.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Seres de color azul

Ahora tenemos seres azules, amables.
Híbridos.
Hijos de Fantasía y Metaingeniería.

Llevan hombres a su espalda por las infinitas sendas del gran Mandril.
Me sonríen.
Me caen bien.
Son leídos.
Aunque suelen morir jóvenes.

Corren y corren. A veces tratan de escapar,
pero siempre arrastran su pesada carga consigo.


sábado, 3 de diciembre de 2016

Mapa hacia la inmortalidad

Dibujo un mapa, da igual que sea falso,
producto de mis deseos o mis imaginaciones.
No me voy a volver loco, creo, todavía.

Se parece mucho a la realidad, pero existe una trampilla,
unas escaleras que me llevan  a ese lugar donde es posible,
donde el trabajo, ese, el del sinsentido,
cesa,
y lo que aparece es algo bastante más lúdico.

Hay algo de fantástico en este mapa que dibujo.
Se superpone al tuyo.
Y cesa el tiempo. Suceden cosas.  Quizá volvamos a ser personas.
En ese territorio alejados por fin, aunque sea a un solo centímetro de la necesidad,
tienen que ocurrir necesariamente cosas que me vayan a convertir en inmortal.






domingo, 27 de noviembre de 2016

El hombre que no quería trabajar

Tenía motivos. Iba a morir.

Tenía algunas potencialidades en posición fetal
que deseaban ver el mundo,
¿por qué no las iba a dar el gusto?

Si fuera inmortal, podría vivir siempre como un clavo,
atrapado en la madera y un martillo golpeándole siempre en la cabeza,
pero resulta que es de carne y tiene algunos deseos,

a veces quisiera comprender el sinsentido,
crear sinapsas,
entregar a los que vengan, su versión de los hechos.

Sus tesis no están avaladas por nadie.
Sus críticos se repueblan por todos los lados,
los mismos que se largan en cuanto pueden.

Lo que son las paradojas, él se va el último.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Me recuerdo.

La fascinación continúa.
Me pasa aún, que cuando me miro, creo que voy a encontrar a otro mucho más viejo.

Me observo, y me veo contento, pero desde aquí, más allá del año 2000,
queda un fondo sensible. Quizá sea el punctum, no lo sé.

Llegar hasta el espejo. Advertirme a mí mismo.
Contarme algunos consejos.

Es probable que huya.
En cuanto me vea, no daré crédito a mis propias palabras.







viernes, 25 de noviembre de 2016

A mi plim, no me afecta.

Ha quedado fuera de la vista,
pero ay,
a veces tropiezo con su cuerpo.



Tengo sueños eróticos. Ya solo sueño eso.

¿O es que no te insufla de deseo la perspectiva de un sueldo para la plebe?
¿O es crees que la interrupción del tiempo no te va hacer especialmente bello?

En la celebración sin tregua,
en el enorme juego,

quizá sea el país del Estado estético.



jueves, 24 de noviembre de 2016

Vivir en el sueño erótico por siempre,
donde las delicias aparecen inesperadamente.

Quizá sea otro mundo donde despertar algún día.
El trabajo será mucho más dulce. 
Pobres mortales. Hemos perdido del todo la imaginación.
Ese lugar donde lo desable se repuebla, de continuo,
en el gran inmenso juego, donde quedara varado el tiempo,

donde los viejos han dejado de ser viejos.

Donde uno puede salir en cualquier momento.






martes, 22 de noviembre de 2016

Tengo un Don

Soy incapaz de elevar enormes piedras con la mente.

Pobre de mí,
ni siquiera me queda un resto de telepatía,
no puedo verte a través de los muros,
ni leer fragmentos de tu pensamiento,

tu pasado o tu futuro,
serán siempre la incógnita.

Mis ojos, no te enloquecen.

Y sin embargo tengo un don.

Cuando llega el sueño, se inagura una pequeña aventura.
Y aparecen chicas desnudas llamando a mi puerta.

Desde que tengo la suerte, no vuelto a poner el despertador.