miércoles, 9 de agosto de 2017

Imposible reconocerme en el azul, en los poetas de los arrabales.

Viven en las afueras, lejos del gran ojo del cíclope.
Duermen a la sombra, en la cárcel.
Mendigan.
Roban Amaretto.

Parecen sombras. Masas de células inertes,

y sin embargo se mueven.

Ahora existen clubs por todo Mandril de poetas delirantes,
de una señora loca,
de un ensueño futuro en este mismo instante,
de 15 horas,
de una renta para todas.


Un robot llama a mi puerta.
Sonrío.
Ha metido su mano en mi alma y me ha arrancado el sentido.








Reflexión conjunta de un poeta y un verdadero hombre

He aprendido que para que el sentido vuelva,
ella,
Nuestra Señora,
ha de cruzar el Rubicón.

Ha de tocarnos.

Sin embargo la oficina se aleja,  el robot,  está sentado en tu antiguo despacho.

Y el futuro, el sentido, ella,
regresa con la formas del sueldo.





No somos los únicos damnificados, también mueren los hombres.

El centro era un lugar absurdo que había dado sentido a un tiempo,
cuando los hombres eran oficina,

después ya era tarde, nada había que hacer.

La muerte te contemplaba a un sólo centímetro de distancia.
Evitabas su mirada. Como si negar la evidencia, te permitiera ahuyentarla.

Cuando llegó el robot dejaste de afeitarte
 y tus ojos se colorearon como los míos.

Tu existencia, cada vez más pesada, dejó de tener consistencia,
si es que alguna vez la tuvo.



Apuntes de un poeta sobre el robot

I

Me encuentro en el ocaso,

por qué permanecer silencioso en mi casita de escombro,
con los sueños alterados por el Amaretto,
hinchándome, por esos dichosos bollos de crema.

¿Cuánto tiempo nos queda a los poetas?
¿Diez, quince, treinta años?

Observo al robot.

Eres auténtico,
original.
Hablas mejor que yo, te mueves con más gracia.
Tus formas orgánicas te afirman. Eres pura naturaleza.


II

En cuanto llegaste me envolvió el silencio y lo negro.
El lápiz pesa quintales.
Accionaste la palanca de la gravedad exagerada.

Y ahora ocupas el centro de la foto.

No hay luz en el abismo.
Está todo tan oscuro.

jueves, 27 de julio de 2017

Comunicado: (de Pablo)

Se trata de algunas cosas,
de la poesía colectiva, por ejemplo,
de Eros liberado,
de una mujer que emerge del magma del sueño,

porque permíteme decirte, que tal como están las cosas,
es preciso cubrir de materia los deseos,
para que dejen de ser aire.

Sí, creemos en el futuro.
Ha llegado su tiempo, no por nada, sino porque todas las condiciones están dadas.
No es posible ocultar el invento por más tiempo,
a no ser que, claro, usted prefiera el sufrimiento.

Ya que el robot ha llegado, que al menos, desclave su codo afilado del cuello del poeta.

Hacer la realidad.
Abrir las puertas a Nuestra Señora, la de la Renta Incondicional,
que espera a las puertas de la ciudad.


¿O es que usted no se merece la moneda, por el simple hecho de nacer?


Voces, palabras, marcas (de Pablo)

Encontramos octavillas,
algunas pintadas en las paredes,
marcas de añazos en las puertas de la ciudad, como si un monstruo quisiera desgarrarla.


miércoles, 26 de julio de 2017

El oráculo

49.
Forzando las circunstancias para investigar los signos, en este I Ching viviente.

El oráculo habla:

El lugar simplemente es,  a pesar de la soledad y su belleza.
Ni siquiera me conmueve, pero me gusta.
El búho me sobrevuela al caer la noche.
Tiene curiosidad o hambre atrasada. Me divierte y el frío se levanta. Se ríe de mi.
Desde sus ojos parezco un gusano escondido en el saco.
La mirada, la mía, descubre las caras de la noche, sin Luna.
Qué es Madrid, su resplandor,  sino un falso amanecer.
Imposible dormir.
El viento.

El día.
Todo lo que había imaginado para la mañana, se desintegra, por la prisa de la fuga.
Escapo de la belleza castigado por el frío.
Sólo quiero el café, las cuatro paredes de la cantina.
Pero no es la hora.
El mundo no comienza cuando yo lo quiero.
Así que busco el Sol, su calor y duermo y vuelvo.
¿Por qué me cuenta la vida la mujer de la cantina? 

Me anuncias la desgracia.
La hemorragia.
Caen mis contemporáneos; la juventud.

Y las puertas del trabajo se me abren, como todos los días.













Clubs de poetas repartidos por todo el mundo (de Pablo)

Ellos,
esto es, 
el electrón enloquecido que giraba en solitario alrededor de las circunstancias,
ahora forma un club.

Usted consiguió mis ojos,
usted me regaló los suyos,
y ahora por primera te veo.

La risa y la burla se ceba conmigo,
porque en nuestro club, hemos construido la poesía nueva,
individual y colectiva,
que se despliega con forma de nube y mujer,

y esperamos que llueva.

Tras la puerta de la ciudad te encuentras,
y el poeta, de los dos millones de ojos, exactos,
te anuncia.







El encuentro (de Pablo)

¿Cómo es posible que durante todo este tiempo te viera tan sólo a lo lejos?

Me acerqué a ti y descubrí la maravilla.
Llevabas puesto mi rostro.

Se ha roto la órbita (de Pablo)

Se ha roto la órbita del poeta
que giraba enloquecido, sin control, alrededor de las circunstancias,
solo.

El movimiento de atracción y repulsión ha cesado,
y Pablo,  ha ido a caer en medio de todos los pablos.

viernes, 21 de julio de 2017

Observaciones desde la oficina (de Pablo)


Sus palabras se levantan y se deshilachan.
Nubes de letras, visibles desde la oficina,
flotando por lo urbano.

Me interpelan antes de callarse a jirones

Yo pensaba que el mundo, el suyo, estaba muriendo.
Me sobrecojo:

quizá soy yo el que se está extinguiendo.







Comentario de un espectador (de Pablo)

Para mí eran los errantes.
Seres ridículos y siempre a la deriva.
Cayendo siempre en la desgracia,
solos,
deambulando de un lugar a otro, sin sentido,
cada vez más lejos del centro de la ciudad.

Fuera, más allá del gran muro, en sus casitas de escombro,
ahora están juntos.
Sacan a escondidas bollos de crema,
y hacen fiestas de amaretto a la noche.

Al amanecer, se elevan al cielo señales de humo.
Son palabras,
gigantescas,
para que las pueda ver el mundo.







jueves, 20 de julio de 2017

Yo estuve con ella.(de Pablo)

Yo estuve con ella, la he tocado, existe.
No es fruto de la imaginación del suicida.

Escuchadme, ella se encuentra en los límites de la ciudad.
Me ha hecho la promesa, a mí,
de que la existencia puede volver a ser poética.

Hasta hoy, hemos estados solos,
cayendo en la entropía desesperadamente.

¿Cuando fue nuestra última palabra?

Lancemos las botellas de Amaretto contra la puertas de la ciudad.
Ella quiere pasar,
y nosotros, la estamos esperado.




¿Qué broma es ésta?

49.

Tengo un año para pensar el qué hacer,
si comprar un martillo y destrozarlo todo,
o afeitarme y continuar por el descenso, sin pensar en nada.

Y sin embargo, existe la posibilidad del esplendoroso crepúsculo.

Ese territorio viscoso, en equilibrio,
donde reír a carcajadas porque he dejado de hacer el canelo.
Ese lugar donde se va muriendo,  y donde yo,
paradójicamente, resucito.





(Poemas de transición hacia un esplendor en el crepúsculo)

Digámoslo claro, hemos hecho el canelo.
No hay más remedio, hay que hacer siempre el canelo,
pero tampoco es cuestión de pasarse.

Ayer una mujer me dijo que se sentía estafada por la vida,
pero qué es la vida sino un mero engaño,
el truco,
un ágil movimiento de manos,
un claro ejercicio de hipnosis,
donde de repente, cuando quieres darte cuenta, todo ha acabado,
pero esto, ya lo sabemos todos.

La vida en un mogollón de fuerzas atravesándote,
tratando de destrozarte,
de abandonarte.
Moviéndose por todo el cosmos, como una gran masa verde voluptuosa
que gira sobre sí misma, hasta envolverte.

A veces duerme latente esperando el dedo que active la siega de pueblos enteros
o eleve a seres insignificantes al espacio,
más allá de las nubes,
como si todo hubiera sido un sueño.

Abres la boca y es otro el que habla,
¿son estas mis palabras o es el gran hipnotizador, el que no tiene rostro, el que mueve mis labios
y ni si siquiera sabe que dice?

Y aquí me encuentro, en este abrir y cerrar de ojos.

Tengo el tiempo suficiente para escribir esto antes de irme al trabajo,
pero no sé lo que significa,
si es que la existencia tuviera algún significado.









domingo, 16 de julio de 2017

Más allá de la ciudad (de Pablo)

Cada día,  un milímetro más alejado del centro,
hasta llegar al páramo, donde siempre sopla el viento,

donde no existe el precio.

Tras la cortina ella,
en lo oscuro, brillando como la promesa.

Sólo tengo el bollo de crema que me llevé de la tienda en mi huida
y una botella vacía de Amaretto.

Compartimos.

Duermo abrazado a su cuerpo.

Es real.









sábado, 15 de julio de 2017

Robo de un bollo de crema y huída de la ciudad (de Pablo)

Me he convertido en lo que tú deseas que sea.

Tus ojos se vuelven hacia mí cuando entro en la tienda de los bollos de crema.
Si salgo corriendo es porque he hecho algo, por la vergüenza inmensa.

Correr,
salir del propio margen, más allá de sus límites,
atravesar la hendidura abierta en el gran abrazo que cierra el mundo.

Fuera, no hay nada.
La intemperie.
Los Otros, los que se lleva el viento,
agarrados a sus casitas de escombro y chatarra, donde yo tengo mi cueva.









Y así acaba todo (En el paraíso, y fin)

He cavado mi propia tumba,

justo ahora, cuando creo ver el fulgor entre la espesura del bosque,
justo ahora, cuando me encuentro en ciernes,
apunto,
como flor nocturna abriéndose a la noche.

En tres lineas podría resumirse mi existencia,
quizá en dos:

"Llegó al paraíso sin darse cuenta, y se perdió en su inmenso bosque, tratando de encontrar un recuerdo"




jueves, 13 de julio de 2017

Morir en el bosque (en el paraíso)

Morir, perdido, qué importa.

Me hubiera gustado que usted hubiera existido.
Estuve tan cerca, creí haberla visto.
Soñé que nos emborrachamos con los frutos del bosque,
con esas largas charlas a lo largo de la tarde.

Estuve a un solo paso del socialismo.

Y aquí estoy, caído en la penumbra.

Esperando la llegada de la muerte.

Eres como un asperger invertido

Todo lo que te ocurre es porque es porque tienes el cerebro lleno de espejos,
de células que no cesan de mirarse en el otro.

Te duele el cuerpo.

Es cierto que estuviste toda la tarde descargando camiones,
que la noche no te dejó dormir,
que tu cuaderno continúa en blanco desde hace tiempo,
ni un sola letra.
Te ganas la vida honradamente, haciendo el canelo.

Si Moloch te mira, te aproximas a él, para que te apuñale en el pecho.

Miras a los que caen del edificio más alto, con cierta envidia.
Se engoma el suelo de tartán para evitar los muertos.
De nada sirve.

Dios no existe.
Te acercas al capataz. Le adviertes. Te despide.

Tú también la verás, lo sabes.
E inicias como el resto de tu propio cuerpo, la deriva entrópica.







martes, 11 de julio de 2017

Que otra cosa podría ser la esperanza (de Pablo)

La esperanza no puede llegar en el último instante,
y después sumergirse en lo más negro, como si nunca hubiera existido.

La esperanza es otra cosa.

Esperanza es cerrar los ojos tranquilo,
sabiendo que al despertar, ella continuará a mi lado.

Que la declaración del estado de sitio contra mi persona, se haya levantado.
Que uno pueda practicar la poesía sin ser insultado

y que la pereza salga las sombras si es que usted la desea.

La esperanza para que sea, debería encontrarse en todas las cosas.









Noticias del errante

Cómo fue  que perdí las llaves de casa,
el simple carnet, que para el mundo demuestra mi verdadera identidad.

Desde entonces soy el errante,
aquel hombre de barbas que recorre el mundo
de otra manera.

No soy el turista apestado, ni viajero mítico, aquel que recorrió el mundo en busca de otros ojos. Tampoco el migrante, ni el refugiado, ni siquiera el soldado teletrasportado.
Simplemente me perdí. Salí de casa y ya no puede regresar.

Las puertas y las ventanas se cierran a mi paso.
De mí, sólo sé lo que dicen los reflejos y el espejo,
que no tengo cuerpo,
que mi transparencia deja paso a los objetos y al precio de las cosas.




viernes, 7 de julio de 2017

Todos los días enciendo velas a la diosa Fortuna

En algún lado del cosmos te encuentras,

quizá borracha a estas horas,
justo cuando me encuentro en ciernes,
en este esplendor crepuscular mío.

Seguro que andas durmiendo la mona
o en esa inmensa siesta milenaria que tanto te gusta,
o recién despierta, bostezando antes de actuar.


Agito mis brazos de mortal todos los días,
esforzándome por ser visto, antes de que sea demasiado tarde.

¿O es que no sabes de que un segundo de los tuyos, es toda mi vida?

Un rumor recorre la cara oculta de la ciudad (de pablo)

El rumor recorre la cara oculta de la ciudad.

Los poetas, esos que siempre vivieron aislados del mundo, hacen corrillos.
Se habla de una libreta, del dibujo de un ser del futuro,
vislumbrado en el mismo instante de la muerte,
que ha llegado para cumplir nuestros anhelos.

Ella.
La que nos ama.
Sin condición alguna.

Y caen los poetas desde los rascacielos, por verla,
en el último segundo, como en un sueño,
entregándose a todos,
antes de sumergirnos en la más completa oscuridad.

pero eso, no puede ser la esperanza.








sábado, 1 de julio de 2017

Te vi en mi caída (de Pablo)

Te vi.

Apenas eras un pequeño punto en la lejanía,
y de repente, dejé de sentir esta zozobra que me tiene agarrado el pecho.

Me saludaste desde el horizonte, y yo,  dibujé aprisa tu retrato,
como aviso a los del mañana
de que todavía existía la esperanza

mientras caía,
caía y caía.

Antes de desaparecer por completo de la corriente histórica.







Breve reflexión sobre el Paraíso

La imposibilidad del regreso
de aquel tiempo primordial donde reconocerme en otros labios.

Sea todo un breve sueño, una singularidad cósmica.
Un trozo de locura.

Por un momento me gustó el delirio.
Podían realizarse hazañas.
Ir en busca de un recuerdo.
Adentrarse en el bosque,  a sabiendas de que me iba a perder.

miércoles, 28 de junio de 2017

Lo casual (de Pablo)

Lo casual es un poeta encaramado a un andamio
construyendo una cárcel con sus propias manos.
Casual es ser tocado por el gran dedo de Moloch,
aunque todos estamos señalados,
elevarse a los cielos,
caer,
ser expulsado del mundo por el Destructor
que repliega de continuo tus fuerzas.

Casual es el azul de la tristeza,
ese azul cianótico, exótico, oriental, repulsivo.
Casual es subir al último piso del edificio más algo
por la escalera, siempre por la escalera,

buscar algo en el horizonte

y en la caída

vislumbrar durante un instante el futuro.


lunes, 26 de junio de 2017

La cárcel se repuebla de poetas (de Pablo)

Cuando el silencio llegó
aplastando cada una de las palabras,

tu cuerpo se deslizó a lo oscuro.

La fealdad no es delito, lo sé,
pero si el pasear durante el toque de queda nocturno.

"Lo sé, 
pero es que yo, 

no tengo casa"


Toque de queda (de Pablo)

Quédate en casa,
envuélvete en el fuego si te apetece,
fuma,
bebe Amaretto,
come bollos rellenos de crema

pero aléjate del ojo,
de mi ojo,
de nosotros,

o es que todavía no te has dado cuenta
que tu mera presencia me hace daño,
turbia el aire,
y cubre de espinas la vista.

Escucha el canto de las sirenas al caer la noche,
es hora del regreso,
del descenso a la alcantarilla.





viernes, 23 de junio de 2017

Nadie escapa de hacer el canelo (En el Paraíso)

Nadie escapa de hacer el canelo.

De aparecer, en mitad de la obra, por sorpresa, desnudo.

La carcajada es enorme. Qué remedio.


Trato de escribir deprisa, desordenado, de lanzar las palabras al futuro
para que me leas, si es que la suerte me acompaña,
tú el de los ojos abiertos.

Pero en el paraíso, a nadie le dio por inventar el bolígrafo
ni la botella con la que atravesar el tiempo.

Es inevitable,
en la primera brisa del mañana desapareceré.






No volveremos a nacer (En el Paraíso)

Olvidaos de nacer.

Si miráis al futuro, veréis al viejo que  ríe solo,
como el lunático,
caminando por la espesura,
siguiendo el rastro del fantasma
de ninfas vaporosas.

He visto a sus ojos asomarse al arroyo,
al gran espejo revelar la miseria primordial.

Allí,

donde estamos todos.




miércoles, 21 de junio de 2017

Muerte de un poeta en llamas (de Pablo)

Se ha quemado tu cuarto y tu cuerpo,
rodeado de papeles, notas y verbos,

por esa manía nocturna de las velas,
de andar dormido, fumando y bebido,
por tu cuerpo ardiente de poeta en llamas
y la puerta cerrada,  por fuera.

que triste, verdad,
ya no existes.



Por el toque personal de queda.







Que soy, si no, una bomba de relojería.

Un condenado a muerte
que todavía no ha pedido su última cena, 
que escribe chistes en el tren, de camino a Moloch.

Para remendar el desastre busco un amante,
un ser fantástico
que calme ese instante donde todo acaba mal,

o baje el volumen del reloj, que golpea mis sienes, 
y que marcha a toda velocidad.


viernes, 16 de junio de 2017

Notas (En el Paraíso)

Me adentré en el bosque por decisión propia,
-conocía los riesgos-

y ahora,  que ya no me satisface,


me resulta imposible salir.


miércoles, 14 de junio de 2017

Toqué lo imposible con mis labios (En el paraiso)



Debo llevar trescientos años en este bosque infernal del Paraíso,
dando vueltas, sin duda,
comiendo bayas alucinógenas,
perdiendo el tiempo,

buscando a un ser, que probablemente no exista,
quizá haya muerto.

Y sin embargo,

no me he extraviado, a pesar de todo, aunque lo parezca,
no he derrochado mi vida, aunque así lo creas.

En cualquier caso, la existencia no tiene sentido,

pero yo la he dotado de un objetivo, uno sólo:
ir en busca del imposible.

Imposible, quizá,
aunque os aseguro, que yo lo toqué con mis labios.





Pequeño incidente


Olía a pis,
hablaba sólo,
decía cosas ininteligibles,
rompiendo la armonía loca de las luces nocturnas y los neones
con su presencia.

Le han pedido más de doscientas veces el carnet
y no ha llegado a ninguna parte.

Y la plaza, que era pública, lo ha dejado de ser.


Algún día volveré a tener pies.

Abandonaré el coche
de camino hacia la boca de Moloch.
 
-Es un deseo, desde luego-

De repente, lo vi.
No sé como estuve tantos siglos,
suplicando que me destrozaras.

Abandonaré el coche ardiendo en la cuneta

y caminaré hacia la realidad,
decidido a salir a toda prisa de la pesadilla.


viernes, 9 de junio de 2017

Otro día más en la penumbra del bosque ( En el paraíso)

En la penumbra tengo lo necesario para la vida,
visiones, monstruos,
la propia belleza que ha de visitarme de vez en cuando,

y sin embargo, falta algo.

Siempre falta algo.
Hagas lo que hagas falta algo.

Ya lo sabe usted,
falta un beso en la boca, el Otro, la propia juventud,
y sobran, exactamente las mismas cosas.

Quizá nunca salga del bosque.
Quizá lleve años sin hablar con nadie.
A falta de espejos, hablo solo, alto.
Temo que las palabras, las mías, hayan dejado de significar. 
Palabras huecas, las pobres,
mera compañía.

No se asuste si algún día me encuentro con usted
saliendo de entre las malezas,
barbudo,
sucio,
hablando una lengua inexistente.

No retroceda.












Mi esplendor crepuscular

Caigo tan despacio, que todavía estoy asombrado.


Lo que he descubierto
durante este tiempo de descenso, es que nunca he dejado de ser niño,
que no existen los adultos,

que el temor al abandono y a la soledad es exactamente el mismo,
que mis proyectos,
la ansiedad por el juego, la libre creación, o las palabras,
no han variado ni un ápice, aunque no lo parezca,

que soy un mamífero,
que tengo la misma necesidad de mimos,

como todo el mundo,

por muy arisco que me muestre al tacto,
por muy ensimismado que me encuentre.

Caigo,
pero todavía quedan potencias intactas,

El humor debe salir de la chistera, durante un tiempo más, todavía.

Quizá queden , si es que no muero antes,
quince años de esplendor, en este crepúsculo mío.






jueves, 8 de junio de 2017

Anotaciónes en el bosque infinito (En el Paraíso)

Creo que moriré en el bosque, perdido.

Desperté en el Paraíso, hace tiempo.
Es mejor que el socialismo, desde luego.
Pude envejecer allí, entre sus frutales,
haciendo el amor con una y otra,
deseosas de engendrar hijos
criados por la colectividad,

pero me fui en busca de un recuerdo.

Del pasado sólo queda un trocito de memoria
corriendo en el vacío

nada hay que lo sostenga.

No lo encontré. No lo encontraré jamás.
He llegado más de mil veces al mismo lugar,
e insisto.

En la penumbra del bosque,
con seres fantásticos,

a los que hablo,

aunque ya no sé si hablo solo.


Yo iba a ser fabuloso

En El Tiempo del Sueño,

creía tener el valor de decir la verdad,
esto es,
levantar con mis manos uno de esos automóviles
aparcado en el vecindario

arrojarlo a varios metros de distancia,
en medio de la carretera, interrumpiendo el tráfico,
en llamas,
a pesar del disgusto de los vecinos
y sus poderosas miradas petrificantes.

Si, yo iba a realizar grandes proezas,
fabulosas realidades.
Iba a entrar en acción.

Todavía es posible, antes de que el fin del mundo me cerque.
Antes de convertirme, en Eichmann, mi peor enemigo,
renacido y muerto un millón de veces.

Y sin embargo, no llego a acostumbrarme ( En el paraíso)

El paraíso es un lugar de maravillas.

Me gusta su temperatura dulce,
caminar desnudo,
sus frutos, siempre a mi alcance,
las serpiente habladoras, muy razonables,
que ya han dejado de arrastrarse,
y ahora caminan erguidas.

Ahora caminan erguidas.

Paseo por el bosque eterno,
perdido,

y no llego a acostumbrarme,

a tu ausencia,
al olvido,
a la inexistencia de todo archivo,
al fin del los libros.





La vuelta al orden

No es tanto que me arrastres del pelo,
ni que un pobre hombre vaya empujando mi cuerpo
con un tridente a mi espalda

ni siquiera se trata de una poderosa fuerza extraña
llegada de improviso de un lugar ignoto,

sino que es el signo de los tiempos
que se me clava en el pecho,

es el tiempo del veneno que se inocula en el ser,
donde perder la voluntad.
Es esto, la cobardía.
El temor a decir no.

Porque Moloch es soslayable, amigos.
También se puede ir de frente.
Algunos lo consiguen,
la mayor parte muere.

Pero aun así, vuelvo,
y vuelvo solo.



Vuelvo al orden,




domingo, 4 de junio de 2017

Juicio a Pablo (de Pablo)

Debe ser el culpable,
si no, qué hacía en la madrugada ardiendo en la calle,
pidiendo monedas,
durmiendo en cajeros,
avanzando en la noche con un puñal sostenido,
arrastrando los pies.

Usted debe ser culpable.

¿Por qué recogía colillas del suelo?
¿por qué escondía una botella de Amaretto medio vacía?

¿qué buscaba en la basura?
¿qué significa la capucha?

"Que tengo frío"

¿A qué se dedica?

"Soy poeta"

Si, pero a qué más

"No lo recuerdo"



Nadie te creyó, 
y así es como comenzaron a llenarse las cárceles de ti.







Así, es como empezaron a llenarse las cárceles de ti.

jueves, 1 de junio de 2017

(Una familia de terroristas)

Eran de cuerpo hermoso, de risa fácil,
aunque fuera por dentro.

Hacían chistes sobre Moloch, y eso a Moloch no le gustaba.

Quería aplastarlos con sus dedos,
pero a veces, no podía,
en cuanto las risas se hacían públicas,
y las diminutas miradas de los humoristas
se encontraban con sus ojos,
entonces,
Moloch, el inmenso Moloch,
retrocedía.


porque Moloch, en realidad, era un cobarde.

viernes, 19 de mayo de 2017

Cómo orquestar una comedia

Escuche bien, oiga las risas provenientes del cielo.

¿Usted creyó en algún momento que eramos personas?
Yo he descubierto que tan sólo somos chistes.

Es cierto que tenemos cuerpo y nos duele.
Eso nos hace más divertidos aun,
cayendo escaleras abajo,
rodando,

aturdidos por la desgracia

la carcajada es enorme

cuando  comprendes de qué va la vida,
te mueres.
















Diques, barreras, puertas. Pedir la documentación.

No sea que algún día
los poetas sean la masa informe
sinuosa
que amargue las calles

que envuelva terracitas primaverales
y el césped recién cortado
donde han de besarse los enamorados

que atrape a los autos
que no respete semáforos

devorándolo todo

Viscosa, 
hasta la misma puerta del centro comercial.












Es por eso porque te odio (De Pablo)

El día es agradable.

Miras lo cavernoso, 
escudriñando mis ojos por si te cuento milongas.
Yo me zambullo en tus mares, en busca del deseo.

Todo marcha.
En una hora estaremos en tu cama
comiendo delicias

a no ser que Ese aparezca de nuevo,
justo,
en el  borde del beso,
y nos trasforme en estatuas de hielo.
.
Arrastrando sus pies,
sonriendo,
sin dientes,

abriendo la boca del horror,
desestabilizando el universo por completo.

"Una moneda para la poesía"- Dice.

Y el día se oscurece.

Lo monstruoso ha llegado hasta aquí,
hasta el remanso de paz,
¿que hacer para salvarnos?,
¿dónde levantar los diques?

















El mono desaparece

¿Por qué has enviado un mono al abismo?

Has intentado seducirlo con un plátano,
pero a él no le gustan los plátanos.

Comprendo.
Querías unos ojos.
Una piel que no fuera la tuya.

Querías conocer.

(Ya; así es muy fácil. No serás tú el que se desolle, ¿verdad?). 

Sea lo que sea lo que oculta la oscuridad,
el mono, no ha regresado.

jueves, 18 de mayo de 2017

Los consejos de Quirón (En el Paraíso)

Te vas a quedar ciego entre tanta penumbra y bosque,

sal de aquí,
que esto no tiene fin,

que hay otros vergeles,

lugares donde se encuentra el hombre,
en vez del sueño.

En vez del sueño.