lunes, 16 de octubre de 2017

Fin de semana en Solaris

Mi amor se encuentra en Solaris,
esperándome,
a un millón de millones,

de carne y deseos,
de sangre y neutrinos inestables

cualquier perturbación podría hacerla desaparecer.

Es, digámoslo así,
el regalo o el castigo que el universo ha entregado a los hombres que han fracasado.

Ser público

Parecía una estatua, que nada iba a pasar, que echaría raíces,
y que moriría más tarde arrugado por el mandato del tiempo
hasta alcanzar el olvido.

Me asusté cuando de mi boca salió un rayo,
cuando la nada comenzó a cubrirse de rostro.

Cuando arrastrado por la inmensa corriente, sentí,
que algo se quebraba,

y desde el mismo fondo del ser,
alguien estaba naciendo.



Para presentarnos a las elecciones del país

Ahora que hemos visto en el firmamento la centella
nos reunimos los poetas,

en la calle a ser posible.

¿Pero quienes somos?

Yo, de piel turquesa y mirada clara.
Usted, que aun no lo sabe.
Aquel, que perdió la esperanza.

Todos.

Veo en el metro a hombres y mujeres mirando a los suelos,
a la pantalla, al marciano que se escapa,
al espejo que devuelve un rostro macilento cuando atravesamos el túnel.

Todos.

Interpretando una sinfonía que nadie dirige ni escucha,
pero que existe, pero que podría ser otra,
que se cuela y brota en cada poro de nuestro ser.

Todos.

Y tenemos algo que decir.
Un testimonio que romperá un silencio de siglos.


martes, 3 de octubre de 2017

Algunos dicen que el abismo ha llegado,
que una gigantesca brecha separa el aquí y el allá.

¿Esa es la frontera abisal de la que todo el mundo habla?

A mis ojos, no existe.

Sólo veo la realidad cambiando de forma, mutando.

Quisiera que esa nueva forma fuera dulce y atractiva,
que exudara la amabilidad que espero. El futuro no merece otra cosa.

Y entonces me asalta la intuición enorme,
que lo real sólo tendrá la forma que brote de mis labios y de mis manos.

Los poetas se organizan 2

Algo apartaba las sábanas del lecho del moribundo,
abría mis ojos de poeta muerto,
tiraba de mi pecho, de mi pelo, de mi lengua,

y arrastraba mi cuerpo hacia el mismo centro del mundo.

Ese imán enorme, donde los poetas han de encontrarse,
tiene forma humana.

Nuestra Señora.
Ese algo dispuesto a existir.
El antagonista del infierno, al que me gusta llamar, Lo Atractivo.

Donde podría comenzar el sentido.


Los poetas se organizan 1

De repente, fuimos vistos.

Un fulgor, iluminó durante un instante el infierno.
Y todos nos dimos cuenta,
de que era posible lo atractivo.

viernes, 29 de septiembre de 2017

Hay que escribir un poema diario

 Moloch, no puede obligarme a renegar a hablar a los del futuro.
Hay que escribirlo,
aunque sea en la puerta de los váteres de la fábrica o la oficina,
con todo el dolor el mundo,
en el mismo lecho de muerte,
aunque sea con el gran puñal clavado en el pecho.

Hay que hacerlo.

Narrar los hechos. 

Qué salga toda la soledad de los hombres a través de sus pústulas
y quede impresa en los libros y en las piedras de los cementerios. 
Cualquier pared vale, 
cualquier servilleta de papel nos enlaza al porvenir.
No volveremos al silencio fácilmente,
ahora, justamente, cuando estábamos aprendiendo a hablar. 
No volveremos a callarnos como idiotas. 

Ha de costarnos la vida, por supuesto, volver a ser los mudos.

A Nosotros, 

a los que hicimos el canelo durante siglos, 
-aunque lo sigamos haciendo,-
pero ya no es lo mismo. 

A mí. 



 





 


jueves, 14 de septiembre de 2017

El Partido Poético

Ustedes creerán, que en el Partido Poético,
las reuniones se hacen en torno a una botella de Amaretto,
y que las palabras, que salen de las bocas de las pobres quimeras,
tratan de buscar los resquicios de las ventanas
para salir a los cielos, disfrazarse de globo inmenso,
siempre susceptible a desinflarse. 

La palabra quiere ser vista.
Situarse en los aires, para ser contemplada por todos,
pero lo que quiere de verdad,
es tocar la tierra.
Ser tangible.

Ustedes creerán que los poetas, azules,
un millón en todo el mundo, salvo los presos y los muertos,
fuman en pipa y se afeitan cada tres días.
Creéis que juegan con la metáfora,
que son puro residuo,

Quizá se equivocan.

En el Partido Poético se habla de cosas serias.
De las mujeres, por ejemplo.
De la que está por llegar.

Ya lo dije ayer, el poema está obligado a ser.

Que es si no el parque la escuela la vivienda pública, la biblioteca,
que es si no, Nuestra Señora.
Un poema.
El invento del poeta.
Y ha llegado para concretarse.

Peor para la realidad si el poema se queda en sueño,
en palabra cifrada,
horror si el poema fija su residencia en la Nada.

El poema son los hechos.

Y más que en el aire,
la poesía,
ha de establecerse en el mismo centro de la ciudad.

¿Qué te importa si la palabra, el invento, Nuestra Señora,
desarrolla su labor en una oficina?






Siento a la lengua del abismo acariciar mi estómago desde lo profundo.

Entraré en la farsa de la madurez, una vez muerto el joven al que yo amaba tanto.
En el deslizamiento, en ese dejarse caer del cuerpo, a pesar de toda oposición.

La gravedad ordena.

Así que tengo la urgencia de ir acabando algunas cosas.
Lo que sospechaba se confirma:

Usted es de goma.

Por lo que sé, usted comenzó a estirar su cuerpo hasta el continente, atravesó el océano elásticamente.

Usted es un hombre,

¿o acaso el imán y la mentira del hombre no enredaron tus pensamientos?

Si abres la boca, estoy seguro de que brotará un barbudo de entre tus labios, por ejemplo.
Quizá un salvaje.

Por lo demás, el resto es un grito de desesperación, por supuesto,
pero sobre todo una broma inconcebible para el hombre.
Puedo escuchar la risa brutal del universo.
Sólo es eso, una carcajada enorme.

¿Y que soy yo?
Soy usted. El lugar donde todas las fuerzas del universo están en juego,
donde el cuerpo siempre pierde,

pero eso, ya lo sabemos.

miércoles, 6 de septiembre de 2017

Los poetas se presentan a las elecciones

Bien.
¿Y por qué no?
¿Por qué íbamos a dejar las instituciones en manos de
 los enemigos de la poesía?
Para qué hemos nacido sino para expandir la poesía a todos los rincones de la vida.
¿Qué es Nuestra Señora, sino el dulce poema?

Altazor, se equivocaba.

Un poema, está obligado a ser.

Apuntes sobre Nuestra Señora (de Pablo)

Nuestra Señora no es la exiliada,
ni busca refugio ni trabajo en nuestra gran ciudad.

Ha llegado, simplemente, porque era su tiempo.

Otra cosa es que la multitud la apedreé .
Que aparezca muerta en la cuneta,
o quede olvidada en el cajón del olvido.

Pero la realidad es muy tozuda.
Moloch, es una de las fuerzas.

Ha de arrastrarte, querida, como a mí.

¿Dispones del dinero suficiente. para escapar de él?

Ni la fuerza de la pasión por la vida, ni tu alegría,
ni la potencia de tu imaginación,
son lo suficientemente poderosas para alejarte del monstruo.

Ese enorme atractor que nos destroza.

jueves, 31 de agosto de 2017

Creo que ya estuve en sus ojos, que recorrí su oscuro un millón de veces
sin temor a perderme.
Usted debe ser el futuro y del pasado, lo sé.

Desde allí toca su flauta todas las mañanas.
Y yo la oigo, sin saber si su nombre es Juego o Sueño.

A veces siento el deseo y la tristeza.
Temo su evanescencia, también temo desmerecerla.
En cualquier momento, podría desaparecer.

Recuerdo el mañana, hace muchos siglos,
cuando nos despertábamos a diario con un beso.

Nadie lo sabe,
ni siquiera usted.

miércoles, 30 de agosto de 2017

Escribir un cuaderno romántico

Escribir un cuaderno romántico donde aparezca usted,
la del abrigo de fantasma.

Abajo, al final del tobogán, esperándome.

Siento vértigo.
Y todavía no he subido ninguno de los peldaños.


Lo que nadie sabe

Jamás encontraré las delicias de tu cuerpo, a mi pesar,
nunca seré el invitado.

Jamás llegaré a Marte.

Y sin embargo,
ya estoy en Marte.
Saboreo tus delicias, tus milímetros,

una y otra vez.

Todos los días soy el invitado.






miércoles, 23 de agosto de 2017

Propuestas para la deriva

Susurras la palabra mágica.
Aquella
que iniciará el movimiento,

la aventura de convertirnos en libro.

martes, 22 de agosto de 2017

Es cierto que llevaba varios días tratando de escalar por su pierna,
pero lo que no sabía es que acabaría asomado a uno de sus bolsillos.

Ha dejado algodón para mis sueños.

¿Puedo fumar en pipa, aunque se pueda incendiar el TODO por un descuido?
Lo sé.

Sé que a usted no le gusta el humo.

El humo, que nos hace llorar y nos cierra la mirada sobre las cosas.








Todos caemos (de Pablo)

Pudiera ser que la caída de los poetas les hizo sabios y dulces,
o quizá, quedaron traumatizados durante aquel descenso al infierno,
cuando entraron en el círculo invisible donde nadie sale, ni es visto.

Desconozco los estigmas que ahora llevan en su piel,
signo de los tiempos cuando llevaron la lepra consigo,
cuando a pesar de la invisibilidad, las gentes se apartaban de su camino,

y ahora tú, también has descendido.

Si cada peldaño te parece enorme, como un gigantesco muro interpuesto
que te impide el paso,
llegar a los tuyos.
Si decides quedarte perdido sin saber quién eres,
llamando a las puertas de Moloch, desesperadamente,
jamás regresarás.

La insignificancia tiene el mismo color del poeta, aunque lo niegues.

Y ahora que el robot duerme en tu cama,
¿qué haces cerrando las ventanas y las puertas a Nuestra Señora,
a estas alturas, diminutas, de tu vida?


lunes, 21 de agosto de 2017

El poemario más breve del mundo

La fantasía que me hace creer en el poemario infinito,
en el despertar, por miles, de este esplendor crepuscular mío

con beso incluido,

antes siquiera de abrir los ojos al mundo.

La fantasía que me transporta a ese país inédito,
a mares donde nunca se pone el Sol,
a la tierra de mis ancestros,
donde los puentes de Moloch por fin han sido quemados.

E imagino un zumo en un bucle perfecto, todas las mañanas,
en el empleo, por placer, del buscador de sexo,
comiendo ostras, arrodillado,
creyendo haber llegado a las puertas de la diosa,

en el mínimo que exige toda realidad.



Y de repente va, y desaparece.
De repente me encontré siguiendo las pistas de una intuición,
era tan meridianamente clara la fantasía,
que me vi convirtiendo un rastro vaporoso en un libro.

Creía se abrirían las miles de puertas que me llevarían hacia su Ser
con la misma facilidad con el que me encamino al super,

-¿o es que tengo inflamada la imaginación
o simplemente, es que el semen se me ha subido a la cabeza?-

por lo que se me antojaba todo posible.

Quería mirar a sus ojos

Quería encontrar la musa,
quitarle la blusa,
jugar al juego de la Medusa.

Quería ver sus ojos

a pesar del riesgo.







domingo, 20 de agosto de 2017

La vida


Frágil y delicada 
en los márgenes de lo hostil,

la vida.






Primer recuerdo

Sus formas son de letra, es lo primero que recuerdo.

Fue el 31 de mayo cuando usted dijo, que si viviera en Madrid, quedaría conmigo,
después me comentó, que residía en Valencia,
y dibujó esta cara:

:(

Dijo que quería abrazos
y que la lejanía se interponía,

siempre la lejanía,

y yo quería exactamente lo mismo.






"¿Hasta dónde puede pensar autonomamente un robot?"

Este era el título de la conferencia.

Desde que los poetas comenzamos a hablar en alto
se recuperaron algunos derechos políticos, pero no muchos, la verdad,

y Moloch fue un poco menos Moloch.

Desde que comenzamos a tener cuerpo y dejamos de ser transparentes,
a veces se nos abría el azul del cielo, y otras, los platós de la televisión.

Fuimos y somo espectáculos, pero al menos mantenemos la gravedad.

"¿El robot piensa?"- Preguntó el presentador.
"¿Y el hombre?" - Respondió el poeta.


Sobre las fuerzas

No soy tan inteligente, comienzo a perder vista, apenas sé hablar y escribir,
soy uno más,
totalmente prescindible.
En cualquier momento, la fuerza brutal de Moloch me aplastará, lo sé,

y sin embargo, todos los días me llegan noticias de los confines del universo,
del lugar más lejano del cosmos.

Está justamente dentro de mí.



No superaste el periodo de prueba

Naciste, creciste, te portaste bien, escribiste tus poemas,
¿cómo sospechar que un día, a los cuarenta y nueve años,
recibirías la carta que todo hombre teme?

Y se te arroja al otro lado del Rubicón,
donde la mala suerte ya está echada.

Me gustaría matar a Moloch

Me gustaría que
de entre todas las fuerzas que fluyen a través del cosmos, las cosas y los cuerpos,
una,
me sacudiera en mitad de la noche
con ímpetu atrasada.
Una fuerza de tal magnitud que a pesar de los peligros,
de todas esas otras fuerzas que me humillan
-el propio miedo-
me arrastrara cogido del pecho, como una mano invisible,
hasta la misma morada de Moloch.
Aquel lugar donde han muerto tantos hombres y mujeres
y siguen muriendo.

Dicen que es la mano que me da de comer, pero yo sólo veo un monstruo.

Es cierto que Moloch trata bien a algunos,
pero no olvidemos que siempre exige perder la existencia.

Yo, el hombre pacífico, un cuerpo más, el prescindible,
pero poseído por la dignidad de un nuevo universo,
encaramado al cuerpo de Moloch,
clavándole un puñal en el cuello.

No sé por qué Moloch sigue comiéndose a nuestros jóvenes y a nuestros viejos, 
devorando los deseos y las potencias.
Ya debería ser olvido.

Pero ahí sigue, haciendo de las suyas siglo tras siglo,
quizá porque nadie se ha atrevido.








sábado, 19 de agosto de 2017

Usted debe ser de vapor

Usted es de vapor, de infinitisimales mundos,
insasible, por otra parte.

Pero también tiene cuerpo, lo sé,
las fotografías la delatan.
Imagino que tendrá olor, a café con leche, quizá.
A veces, lanza letras a mis ojos, que escudriño con curiosidad,
esperando la magia.

Me pregunto el por qué la escribo, ¿qué espero agitando mis brazos,
o es que acaso quiero meterme en su cama, jugar a las ranas,
o qué se me clave una historia de amor en la garganta?

La observo, como si en cualquier momento pudiera cubrirse de átomos,
en piel,
en boca convertida en palabra.


miércoles, 9 de agosto de 2017

Imposible reconocerme en el azul, en los poetas de los arrabales.

Viven en las afueras, lejos del gran ojo del cíclope.
Duermen a la sombra, en la cárcel.
Mendigan.
Roban Amaretto.

Parecen sombras. Masas de células inertes,

y sin embargo se mueven.

Ahora existen clubs por todo Mandril de poetas delirantes,
de una señora loca,
de un ensueño futuro en este mismo instante,
de 15 horas,
de una renta para todas.


Un robot llama a mi puerta.
Sonrío.
Ha metido su mano en mi alma y me ha arrancado el sentido.








Reflexión conjunta de un poeta y un verdadero hombre

He aprendido que para que el sentido vuelva,
ella,
Nuestra Señora,
ha de cruzar el Rubicón.

Ha de tocarnos.

Sin embargo la oficina se aleja,  el robot,  está sentado en tu antiguo despacho.

Y el futuro, el sentido, ella,
regresa con la formas del sueldo.





No somos los únicos damnificados, también mueren los hombres.

El centro era un lugar absurdo que había dado sentido a un tiempo,
cuando los hombres eran oficina,

después ya era tarde, nada había que hacer.

La muerte te contemplaba a un sólo centímetro de distancia.
Evitabas su mirada. Como si negar la evidencia, te permitiera ahuyentarla.

Cuando llegó el robot dejaste de afeitarte
 y tus ojos se colorearon como los míos.

Tu existencia, cada vez más pesada, dejó de tener consistencia,
si es que alguna vez la tuvo.



Apuntes de un poeta sobre el robot

I

Me encuentro en el ocaso,

por qué permanecer silencioso en mi casita de escombro,
con los sueños alterados por el Amaretto,
hinchándome, por esos dichosos bollos de crema.

¿Cuánto tiempo nos queda a los poetas?
¿Diez, quince, treinta años?

Observo al robot.

Eres auténtico,
original.
Hablas mejor que yo, te mueves con más gracia.
Tus formas orgánicas te afirman. Eres pura naturaleza.


II

En cuanto llegaste me envolvió el silencio y lo negro.
El lápiz pesa quintales.
Accionaste la palanca de la gravedad exagerada.

Y ahora ocupas el centro de la foto.

No hay luz en el abismo.
Está todo tan oscuro.

jueves, 27 de julio de 2017

Comunicado: (de Pablo)

Se trata de algunas cosas,
de la poesía colectiva, por ejemplo,
de Eros liberado,
de una mujer que emerge del magma del sueño,

porque permíteme decirte, que tal como están las cosas,
es preciso cubrir de materia los deseos,
para que dejen de ser aire.

Sí, creemos en el futuro.
Ha llegado su tiempo, no por nada, sino porque todas las condiciones están dadas.
No es posible ocultar el invento por más tiempo,
a no ser que, claro, usted prefiera el sufrimiento.

Ya que el robot ha llegado, que al menos, desclave su codo afilado del cuello del poeta.

Hacer la realidad.
Abrir las puertas a Nuestra Señora, la de la Renta Incondicional,
que espera a las puertas de la ciudad.


¿O es que usted no se merece la moneda, por el simple hecho de nacer?


Voces, palabras, marcas (de Pablo)

Encontramos octavillas,
algunas pintadas en las paredes,
marcas de añazos en las puertas de la ciudad, como si un monstruo quisiera desgarrarla.


miércoles, 26 de julio de 2017

El oráculo

49.
Forzando las circunstancias para investigar los signos, en este I Ching viviente.

El oráculo habla:

El lugar simplemente es,  a pesar de la soledad y su belleza.
Ni siquiera me conmueve, pero me gusta.
El búho me sobrevuela al caer la noche.
Tiene curiosidad o hambre atrasada. Me divierte y el frío se levanta. Se ríe de mi.
Desde sus ojos parezco un gusano escondido en el saco.
La mirada, la mía, descubre las caras de la noche, sin Luna.
Qué es Madrid, su resplandor,  sino un falso amanecer.
Imposible dormir.
El viento.

El día.
Todo lo que había imaginado para la mañana, se desintegra, por la prisa de la fuga.
Escapo de la belleza castigado por el frío.
Sólo quiero el café, las cuatro paredes de la cantina.
Pero no es la hora.
El mundo no comienza cuando yo lo quiero.
Así que busco el Sol, su calor y duermo y vuelvo.
¿Por qué me cuenta la vida la mujer de la cantina? 

Me anuncias la desgracia.
La hemorragia.
Caen mis contemporáneos; la juventud.

Y las puertas del trabajo se me abren, como todos los días.













Clubs de poetas repartidos por todo el mundo (de Pablo)

Ellos,
esto es, 
el electrón enloquecido que giraba en solitario alrededor de las circunstancias,
ahora forma un club.

Usted consiguió mis ojos,
usted me regaló los suyos,
y ahora por primera te veo.

La risa y la burla se ceba conmigo,
porque en nuestro club, hemos construido la poesía nueva,
individual y colectiva,
que se despliega con forma de nube y mujer,

y esperamos que llueva.

Tras la puerta de la ciudad te encuentras,
y el poeta, de los dos millones de ojos, exactos,
te anuncia.







El encuentro (de Pablo)

¿Cómo es posible que durante todo este tiempo te viera tan sólo a lo lejos?

Me acerqué a ti y descubrí la maravilla.
Llevabas puesto mi rostro.

Se ha roto la órbita (de Pablo)

Se ha roto la órbita del poeta
que giraba enloquecido, sin control, alrededor de las circunstancias,
solo.

El movimiento de atracción y repulsión ha cesado,
y Pablo,  ha ido a caer en medio de todos los pablos.

viernes, 21 de julio de 2017

Observaciones desde la oficina (de Pablo)


Sus palabras se levantan y se deshilachan.
Nubes de letras, visibles desde la oficina,
flotando por lo urbano.

Me interpelan antes de callarse a jirones

Yo pensaba que el mundo, el suyo, estaba muriendo.
Me sobrecojo:

quizá soy yo el que se está extinguiendo.







Comentario de un espectador (de Pablo)

Para mí eran los errantes.
Seres ridículos y siempre a la deriva.
Cayendo siempre en la desgracia,
solos,
deambulando de un lugar a otro, sin sentido,
cada vez más lejos del centro de la ciudad.

Fuera, más allá del gran muro, en sus casitas de escombro,
ahora están juntos.
Sacan a escondidas bollos de crema,
y hacen fiestas de amaretto a la noche.

Al amanecer, se elevan al cielo señales de humo.
Son palabras,
gigantescas,
para que las pueda ver el mundo.







jueves, 20 de julio de 2017

Yo estuve con ella.(de Pablo)

Yo estuve con ella, la he tocado, existe.
No es fruto de la imaginación del suicida.

Escuchadme, ella se encuentra en los límites de la ciudad.
Me ha hecho la promesa, a mí,
de que la existencia puede volver a ser poética.

Hasta hoy, hemos estados solos,
cayendo en la entropía desesperadamente.

¿Cuando fue nuestra última palabra?

Lancemos las botellas de Amaretto contra la puertas de la ciudad.
Ella quiere pasar,
y nosotros, la estamos esperado.




¿Qué broma es ésta?

49.

Tengo un año para pensar el qué hacer,
si comprar un martillo y destrozarlo todo,
o afeitarme y continuar por el descenso, sin pensar en nada.

Y sin embargo, existe la posibilidad del esplendoroso crepúsculo.

Ese territorio viscoso, en equilibrio,
donde reír a carcajadas porque he dejado de hacer el canelo.
Ese lugar donde se va muriendo,  y donde yo,
paradójicamente, resucito.





(Poemas de transición hacia un esplendor en el crepúsculo)

Digámoslo claro, hemos hecho el canelo.
No hay más remedio, hay que hacer siempre el canelo,
pero tampoco es cuestión de pasarse.

Ayer una mujer me dijo que se sentía estafada por la vida,
pero qué es la vida sino un mero engaño,
el truco,
un ágil movimiento de manos,
un claro ejercicio de hipnosis,
donde de repente, cuando quieres darte cuenta, todo ha acabado,
pero esto, ya lo sabemos todos.

La vida en un mogollón de fuerzas atravesándote,
tratando de destrozarte,
de abandonarte.
Moviéndose por todo el cosmos, como una gran masa verde voluptuosa
que gira sobre sí misma, hasta envolverte.

A veces duerme latente esperando el dedo que active la siega de pueblos enteros
o eleve a seres insignificantes al espacio,
más allá de las nubes,
como si todo hubiera sido un sueño.

Abres la boca y es otro el que habla,
¿son estas mis palabras o es el gran hipnotizador, el que no tiene rostro, el que mueve mis labios
y ni si siquiera sabe que dice?

Y aquí me encuentro, en este abrir y cerrar de ojos.

Tengo el tiempo suficiente para escribir esto antes de irme al trabajo,
pero no sé lo que significa,
si es que la existencia tuviera algún significado.









domingo, 16 de julio de 2017

Más allá de la ciudad (de Pablo)

Cada día,  un milímetro más alejado del centro,
hasta llegar al páramo, donde siempre sopla el viento,

donde no existe el precio.

Tras la cortina ella,
en lo oscuro, brillando como la promesa.

Sólo tengo el bollo de crema que me llevé de la tienda en mi huida
y una botella vacía de Amaretto.

Compartimos.

Duermo abrazado a su cuerpo.

Es real.









sábado, 15 de julio de 2017

Robo de un bollo de crema y huída de la ciudad (de Pablo)

Me he convertido en lo que tú deseas que sea.

Tus ojos se vuelven hacia mí cuando entro en la tienda de los bollos de crema.
Si salgo corriendo es porque he hecho algo, por la vergüenza inmensa.

Correr,
salir del propio margen, más allá de sus límites,
atravesar la hendidura abierta en el gran abrazo que cierra el mundo.

Fuera, no hay nada.
La intemperie.
Los Otros, los que se lleva el viento,
agarrados a sus casitas de escombro y chatarra, donde yo tengo mi cueva.









Y así acaba todo (En el paraíso, y fin)

He cavado mi propia tumba,

justo ahora, cuando creo ver el fulgor entre la espesura del bosque,
justo ahora, cuando me encuentro en ciernes,
apunto,
como flor nocturna abriéndose a la noche.

En tres lineas podría resumirse mi existencia,
quizá en dos:

"Llegó al paraíso sin darse cuenta, y se perdió en su inmenso bosque, tratando de encontrar un recuerdo"




jueves, 13 de julio de 2017

Morir en el bosque (en el paraíso)

Morir, perdido, qué importa.

Me hubiera gustado que usted hubiera existido.
Estuve tan cerca, creí haberla visto.
Soñé que nos emborrachamos con los frutos del bosque,
con esas largas charlas a lo largo de la tarde.

Estuve a un solo paso del socialismo.

Y aquí estoy, caído en la penumbra.

Esperando la llegada de la muerte.

Eres como un asperger invertido

Todo lo que te ocurre es porque es porque tienes el cerebro lleno de espejos,
de células que no cesan de mirarse en el otro.

Te duele el cuerpo.

Es cierto que estuviste toda la tarde descargando camiones,
que la noche no te dejó dormir,
que tu cuaderno continúa en blanco desde hace tiempo,
ni un sola letra.
Te ganas la vida honradamente, haciendo el canelo.

Si Moloch te mira, te aproximas a él, para que te apuñale en el pecho.

Miras a los que caen del edificio más alto, con cierta envidia.
Se engoma el suelo de tartán para evitar los muertos.
De nada sirve.

Dios no existe.
Te acercas al capataz. Le adviertes. Te despide.

Tú también la verás, lo sabes.
E inicias como el resto de tu propio cuerpo, la deriva entrópica.







martes, 11 de julio de 2017

Que otra cosa podría ser la esperanza (de Pablo)

La esperanza no puede llegar en el último instante,
y después sumergirse en lo más negro, como si nunca hubiera existido.

La esperanza es otra cosa.

Esperanza es cerrar los ojos tranquilo,
sabiendo que al despertar, ella continuará a mi lado.

Que la declaración del estado de sitio contra mi persona, se haya levantado.
Que uno pueda practicar la poesía sin ser insultado

y que la pereza salga las sombras si es que usted la desea.

La esperanza para que sea, debería encontrarse en todas las cosas.