domingo, 20 de agosto de 2017

Primer recuerdo

Sus formas son de letra, es lo primero que recuerdo.

Fue el 31 de mayo cuando usted dijo, que si viviera en Madrid, quedaría conmigo,
después me comentó, que residía en Valencia,
y dibujó esta cara:

:(

Dijo que quería abrazos
y que la lejanía se interponía,

siempre la lejanía,

y yo quería exactamente lo mismo.






"¿Hasta dónde puede pensar autonomamente un robot?"

Este era el título de la conferencia.

Desde que los poetas comenzamos a hablar en alto
se recuperaron algunos derechos políticos, pero no muchos, la verdad,

y Moloch fue un poco menos Moloch.

Desde que comenzamos a tener cuerpo y dejamos de ser transparentes,
a veces se nos abría el azul del cielo, y otras, los platós de la televisión.

Fuimos y somo espectáculos, pero al menos mantenemos la gravedad.

"¿El robot piensa?"- Preguntó el presentador.
"¿Y el hombre?" - Respondió el poeta.


Sobre las fuerzas

No soy tan inteligente, comienzo a perder vista, apenas sé hablar y escribir,
soy uno más,
totalmente prescindible.
En cualquier momento, la fuerza brutal de Moloch me aplastará, lo sé,

y sin embargo, todos los días me llegan noticias de los confines del universo,
del lugar más lejano del cosmos.

Está justamente dentro de mí.



No superaste el periodo de prueba

Naciste, creciste, te portaste bien, escribiste tus poemas,
¿cómo sospechar que un día, a los cuarenta y nueve años,
recibirías la carta que todo hombre teme?

Y se te arroja al otro lado del Rubicón,
donde la mala suerte ya está echada.

Me gustaría matar a Moloch

Me gustaría que
de entre todas las fuerzas que fluyen a través del cosmos, las cosas y los cuerpos,
una,
me sacudiera en mitad de la noche
con ímpetu atrasada.
Una fuerza de tal magnitud que a pesar de los peligros,
de todas esas otras fuerzas que me humillan
-el propio miedo-
me arrastrara cogido del pecho, como una mano invisible,
hasta la misma morada de Moloch.
Aquel lugar donde han muerto tantos hombres y mujeres
y siguen muriendo.

Dicen que es la mano que me da de comer, pero yo sólo veo un monstruo.

Es cierto que Moloch trata bien a algunos,
pero no olvidemos que siempre exige perder la existencia.

Yo, el hombre pacífico, un cuerpo más, el prescindible,
pero poseído por la dignidad de un nuevo universo,
encaramado al cuerpo de Moloch,
clavándole un puñal en el cuello.

No sé por qué Moloch sigue comiéndose a nuestros jóvenes y a nuestros viejos, 
devorando los deseos y las potencias.
Ya debería ser olvido.

Pero ahí sigue, haciendo de las suyas siglo tras siglo,
quizá porque nadie se ha atrevido.








sábado, 19 de agosto de 2017

Usted debe ser de vapor

Usted es de vapor, de infinitisimales mundos,
insasible, por otra parte.

Pero también tiene cuerpo, lo sé,
las fotografías la delatan.
Imagino que tendrá olor, a café con leche, quizá.
A veces, lanza letras a mis ojos, que escudriño con curiosidad,
esperando la magia.

Me pregunto el por qué la escribo, ¿qué espero agitando mis brazos,
o es que acaso quiero meterme en su cama, jugar a las ranas,
o qué se me clave una historia de amor en la garganta?

La observo, como si en cualquier momento pudiera cubrirse de átomos,
en piel,
en boca convertida en palabra.


miércoles, 9 de agosto de 2017

Imposible reconocerme en el azul, en los poetas de los arrabales.

Viven en las afueras, lejos del gran ojo del cíclope.
Duermen a la sombra, en la cárcel.
Mendigan.
Roban Amaretto.

Parecen sombras. Masas de células inertes,

y sin embargo se mueven.

Ahora existen clubs por todo Mandril de poetas delirantes,
de una señora loca,
de un ensueño futuro en este mismo instante,
de 15 horas,
de una renta para todas.


Un robot llama a mi puerta.
Sonrío.
Ha metido su mano en mi alma y me ha arrancado el sentido.








Reflexión conjunta de un poeta y un verdadero hombre

He aprendido que para que el sentido vuelva,
ella,
Nuestra Señora,
ha de cruzar el Rubicón.

Ha de tocarnos.

Sin embargo la oficina se aleja,  el robot,  está sentado en tu antiguo despacho.

Y el futuro, el sentido, ella,
regresa con la formas del sueldo.





No somos los únicos damnificados, también mueren los hombres.

El centro era un lugar absurdo que había dado sentido a un tiempo,
cuando los hombres eran oficina,

después ya era tarde, nada había que hacer.

La muerte te contemplaba a un sólo centímetro de distancia.
Evitabas su mirada. Como si negar la evidencia, te permitiera ahuyentarla.

Cuando llegó el robot dejaste de afeitarte
 y tus ojos se colorearon como los míos.

Tu existencia, cada vez más pesada, dejó de tener consistencia,
si es que alguna vez la tuvo.



Apuntes de un poeta sobre el robot

I

Me encuentro en el ocaso,

por qué permanecer silencioso en mi casita de escombro,
con los sueños alterados por el Amaretto,
hinchándome, por esos dichosos bollos de crema.

¿Cuánto tiempo nos queda a los poetas?
¿Diez, quince, treinta años?

Observo al robot.

Eres auténtico,
original.
Hablas mejor que yo, te mueves con más gracia.
Tus formas orgánicas te afirman. Eres pura naturaleza.


II

En cuanto llegaste me envolvió el silencio y lo negro.
El lápiz pesa quintales.
Accionaste la palanca de la gravedad exagerada.

Y ahora ocupas el centro de la foto.

No hay luz en el abismo.
Está todo tan oscuro.

jueves, 27 de julio de 2017

Comunicado: (de Pablo)

Se trata de algunas cosas,
de la poesía colectiva, por ejemplo,
de Eros liberado,
de una mujer que emerge del magma del sueño,

porque permíteme decirte, que tal como están las cosas,
es preciso cubrir de materia los deseos,
para que dejen de ser aire.

Sí, creemos en el futuro.
Ha llegado su tiempo, no por nada, sino porque todas las condiciones están dadas.
No es posible ocultar el invento por más tiempo,
a no ser que, claro, usted prefiera el sufrimiento.

Ya que el robot ha llegado, que al menos, desclave su codo afilado del cuello del poeta.

Hacer la realidad.
Abrir las puertas a Nuestra Señora, la de la Renta Incondicional,
que espera a las puertas de la ciudad.


¿O es que usted no se merece la moneda, por el simple hecho de nacer?


Voces, palabras, marcas (de Pablo)

Encontramos octavillas,
algunas pintadas en las paredes,
marcas de añazos en las puertas de la ciudad, como si un monstruo quisiera desgarrarla.


miércoles, 26 de julio de 2017

El oráculo

49.
Forzando las circunstancias para investigar los signos, en este I Ching viviente.

El oráculo habla:

El lugar simplemente es,  a pesar de la soledad y su belleza.
Ni siquiera me conmueve, pero me gusta.
El búho me sobrevuela al caer la noche.
Tiene curiosidad o hambre atrasada. Me divierte y el frío se levanta. Se ríe de mi.
Desde sus ojos parezco un gusano escondido en el saco.
La mirada, la mía, descubre las caras de la noche, sin Luna.
Qué es Madrid, su resplandor,  sino un falso amanecer.
Imposible dormir.
El viento.

El día.
Todo lo que había imaginado para la mañana, se desintegra, por la prisa de la fuga.
Escapo de la belleza castigado por el frío.
Sólo quiero el café, las cuatro paredes de la cantina.
Pero no es la hora.
El mundo no comienza cuando yo lo quiero.
Así que busco el Sol, su calor y duermo y vuelvo.
¿Por qué me cuenta la vida la mujer de la cantina? 

Me anuncias la desgracia.
La hemorragia.
Caen mis contemporáneos; la juventud.

Y las puertas del trabajo se me abren, como todos los días.













Clubs de poetas repartidos por todo el mundo (de Pablo)

Ellos,
esto es, 
el electrón enloquecido que giraba en solitario alrededor de las circunstancias,
ahora forma un club.

Usted consiguió mis ojos,
usted me regaló los suyos,
y ahora por primera te veo.

La risa y la burla se ceba conmigo,
porque en nuestro club, hemos construido la poesía nueva,
individual y colectiva,
que se despliega con forma de nube y mujer,

y esperamos que llueva.

Tras la puerta de la ciudad te encuentras,
y el poeta, de los dos millones de ojos, exactos,
te anuncia.







El encuentro (de Pablo)

¿Cómo es posible que durante todo este tiempo te viera tan sólo a lo lejos?

Me acerqué a ti y descubrí la maravilla.
Llevabas puesto mi rostro.

Se ha roto la órbita (de Pablo)

Se ha roto la órbita del poeta
que giraba enloquecido, sin control, alrededor de las circunstancias,
solo.

El movimiento de atracción y repulsión ha cesado,
y Pablo,  ha ido a caer en medio de todos los pablos.

viernes, 21 de julio de 2017

Observaciones desde la oficina (de Pablo)


Sus palabras se levantan y se deshilachan.
Nubes de letras, visibles desde la oficina,
flotando por lo urbano.

Me interpelan antes de callarse a jirones

Yo pensaba que el mundo, el suyo, estaba muriendo.
Me sobrecojo:

quizá soy yo el que se está extinguiendo.







Comentario de un espectador (de Pablo)

Para mí eran los errantes.
Seres ridículos y siempre a la deriva.
Cayendo siempre en la desgracia,
solos,
deambulando de un lugar a otro, sin sentido,
cada vez más lejos del centro de la ciudad.

Fuera, más allá del gran muro, en sus casitas de escombro,
ahora están juntos.
Sacan a escondidas bollos de crema,
y hacen fiestas de amaretto a la noche.

Al amanecer, se elevan al cielo señales de humo.
Son palabras,
gigantescas,
para que las pueda ver el mundo.







jueves, 20 de julio de 2017

Yo estuve con ella.(de Pablo)

Yo estuve con ella, la he tocado, existe.
No es fruto de la imaginación del suicida.

Escuchadme, ella se encuentra en los límites de la ciudad.
Me ha hecho la promesa, a mí,
de que la existencia puede volver a ser poética.

Hasta hoy, hemos estados solos,
cayendo en la entropía desesperadamente.

¿Cuando fue nuestra última palabra?

Lancemos las botellas de Amaretto contra la puertas de la ciudad.
Ella quiere pasar,
y nosotros, la estamos esperado.




¿Qué broma es ésta?

49.

Tengo un año para pensar el qué hacer,
si comprar un martillo y destrozarlo todo,
o afeitarme y continuar por el descenso, sin pensar en nada.

Y sin embargo, existe la posibilidad del esplendoroso crepúsculo.

Ese territorio viscoso, en equilibrio,
donde reír a carcajadas porque he dejado de hacer el canelo.
Ese lugar donde se va muriendo,  y donde yo,
paradójicamente, resucito.





(Poemas de transición hacia un esplendor en el crepúsculo)

Digámoslo claro, hemos hecho el canelo.
No hay más remedio, hay que hacer siempre el canelo,
pero tampoco es cuestión de pasarse.

Ayer una mujer me dijo que se sentía estafada por la vida,
pero qué es la vida sino un mero engaño,
el truco,
un ágil movimiento de manos,
un claro ejercicio de hipnosis,
donde de repente, cuando quieres darte cuenta, todo ha acabado,
pero esto, ya lo sabemos todos.

La vida en un mogollón de fuerzas atravesándote,
tratando de destrozarte,
de abandonarte.
Moviéndose por todo el cosmos, como una gran masa verde voluptuosa
que gira sobre sí misma, hasta envolverte.

A veces duerme latente esperando el dedo que active la siega de pueblos enteros
o eleve a seres insignificantes al espacio,
más allá de las nubes,
como si todo hubiera sido un sueño.

Abres la boca y es otro el que habla,
¿son estas mis palabras o es el gran hipnotizador, el que no tiene rostro, el que mueve mis labios
y ni si siquiera sabe que dice?

Y aquí me encuentro, en este abrir y cerrar de ojos.

Tengo el tiempo suficiente para escribir esto antes de irme al trabajo,
pero no sé lo que significa,
si es que la existencia tuviera algún significado.









domingo, 16 de julio de 2017

Más allá de la ciudad (de Pablo)

Cada día,  un milímetro más alejado del centro,
hasta llegar al páramo, donde siempre sopla el viento,

donde no existe el precio.

Tras la cortina ella,
en lo oscuro, brillando como la promesa.

Sólo tengo el bollo de crema que me llevé de la tienda en mi huida
y una botella vacía de Amaretto.

Compartimos.

Duermo abrazado a su cuerpo.

Es real.









sábado, 15 de julio de 2017

Robo de un bollo de crema y huída de la ciudad (de Pablo)

Me he convertido en lo que tú deseas que sea.

Tus ojos se vuelven hacia mí cuando entro en la tienda de los bollos de crema.
Si salgo corriendo es porque he hecho algo, por la vergüenza inmensa.

Correr,
salir del propio margen, más allá de sus límites,
atravesar la hendidura abierta en el gran abrazo que cierra el mundo.

Fuera, no hay nada.
La intemperie.
Los Otros, los que se lleva el viento,
agarrados a sus casitas de escombro y chatarra, donde yo tengo mi cueva.









Y así acaba todo (En el paraíso, y fin)

He cavado mi propia tumba,

justo ahora, cuando creo ver el fulgor entre la espesura del bosque,
justo ahora, cuando me encuentro en ciernes,
apunto,
como flor nocturna abriéndose a la noche.

En tres lineas podría resumirse mi existencia,
quizá en dos:

"Llegó al paraíso sin darse cuenta, y se perdió en su inmenso bosque, tratando de encontrar un recuerdo"




jueves, 13 de julio de 2017

Morir en el bosque (en el paraíso)

Morir, perdido, qué importa.

Me hubiera gustado que usted hubiera existido.
Estuve tan cerca, creí haberla visto.
Soñé que nos emborrachamos con los frutos del bosque,
con esas largas charlas a lo largo de la tarde.

Estuve a un solo paso del socialismo.

Y aquí estoy, caído en la penumbra.

Esperando la llegada de la muerte.

Eres como un asperger invertido

Todo lo que te ocurre es porque es porque tienes el cerebro lleno de espejos,
de células que no cesan de mirarse en el otro.

Te duele el cuerpo.

Es cierto que estuviste toda la tarde descargando camiones,
que la noche no te dejó dormir,
que tu cuaderno continúa en blanco desde hace tiempo,
ni un sola letra.
Te ganas la vida honradamente, haciendo el canelo.

Si Moloch te mira, te aproximas a él, para que te apuñale en el pecho.

Miras a los que caen del edificio más alto, con cierta envidia.
Se engoma el suelo de tartán para evitar los muertos.
De nada sirve.

Dios no existe.
Te acercas al capataz. Le adviertes. Te despide.

Tú también la verás, lo sabes.
E inicias como el resto de tu propio cuerpo, la deriva entrópica.







martes, 11 de julio de 2017

Que otra cosa podría ser la esperanza (de Pablo)

La esperanza no puede llegar en el último instante,
y después sumergirse en lo más negro, como si nunca hubiera existido.

La esperanza es otra cosa.

Esperanza es cerrar los ojos tranquilo,
sabiendo que al despertar, ella continuará a mi lado.

Que la declaración del estado de sitio contra mi persona, se haya levantado.
Que uno pueda practicar la poesía sin ser insultado

y que la pereza salga las sombras si es que usted la desea.

La esperanza para que sea, debería encontrarse en todas las cosas.









Noticias del errante

Cómo fue  que perdí las llaves de casa,
el simple carnet, que para el mundo demuestra mi verdadera identidad.

Desde entonces soy el errante,
aquel hombre de barbas que recorre el mundo
de otra manera.

No soy el turista apestado, ni viajero mítico, aquel que recorrió el mundo en busca de otros ojos. Tampoco el migrante, ni el refugiado, ni siquiera el soldado teletrasportado.
Simplemente me perdí. Salí de casa y ya no puede regresar.

Las puertas y las ventanas se cierran a mi paso.
De mí, sólo sé lo que dicen los reflejos y el espejo,
que no tengo cuerpo,
que mi transparencia deja paso a los objetos y al precio de las cosas.




viernes, 7 de julio de 2017

Todos los días enciendo velas a la diosa Fortuna

En algún lado del cosmos te encuentras,

quizá borracha a estas horas,
justo cuando me encuentro en ciernes,
en este esplendor crepuscular mío.

Seguro que andas durmiendo la mona
o en esa inmensa siesta milenaria que tanto te gusta,
o recién despierta, bostezando antes de actuar.


Agito mis brazos de mortal todos los días,
esforzándome por ser visto, antes de que sea demasiado tarde.

¿O es que no sabes de que un segundo de los tuyos, es toda mi vida?

Un rumor recorre la cara oculta de la ciudad (de pablo)

El rumor recorre la cara oculta de la ciudad.

Los poetas, esos que siempre vivieron aislados del mundo, hacen corrillos.
Se habla de una libreta, del dibujo de un ser del futuro,
vislumbrado en el mismo instante de la muerte,
que ha llegado para cumplir nuestros anhelos.

Ella.
La que nos ama.
Sin condición alguna.

Y caen los poetas desde los rascacielos, por verla,
en el último segundo, como en un sueño,
entregándose a todos,
antes de sumergirnos en la más completa oscuridad.

pero eso, no puede ser la esperanza.








sábado, 1 de julio de 2017

Te vi en mi caída (de Pablo)

Te vi.

Apenas eras un pequeño punto en la lejanía,
y de repente, dejé de sentir esta zozobra que me tiene agarrado el pecho.

Me saludaste desde el horizonte, y yo,  dibujé aprisa tu retrato,
como aviso a los del mañana
de que todavía existía la esperanza

mientras caía,
caía y caía.

Antes de desaparecer por completo de la corriente histórica.







Breve reflexión sobre el Paraíso

La imposibilidad del regreso
de aquel tiempo primordial donde reconocerme en otros labios.

Sea todo un breve sueño, una singularidad cósmica.
Un trozo de locura.

Por un momento me gustó el delirio.
Podían realizarse hazañas.
Ir en busca de un recuerdo.
Adentrarse en el bosque,  a sabiendas de que me iba a perder.

miércoles, 28 de junio de 2017

Lo casual (de Pablo)

Lo casual es un poeta encaramado a un andamio
construyendo una cárcel con sus propias manos.
Casual es ser tocado por el gran dedo de Moloch,
aunque todos estamos señalados,
elevarse a los cielos,
caer,
ser expulsado del mundo por el Destructor
que repliega de continuo tus fuerzas.

Casual es el azul de la tristeza,
ese azul cianótico, exótico, oriental, repulsivo.
Casual es subir al último piso del edificio más algo
por la escalera, siempre por la escalera,

buscar algo en el horizonte

y en la caída

vislumbrar durante un instante el futuro.


lunes, 26 de junio de 2017

La cárcel se repuebla de poetas (de Pablo)

Cuando el silencio llegó
aplastando cada una de las palabras,

tu cuerpo se deslizó a lo oscuro.

La fealdad no es delito, lo sé,
pero si el pasear durante el toque de queda nocturno.

"Lo sé, 
pero es que yo, 

no tengo casa"


Toque de queda (de Pablo)

Quédate en casa,
envuélvete en el fuego si te apetece,
fuma,
bebe Amaretto,
come bollos rellenos de crema

pero aléjate del ojo,
de mi ojo,
de nosotros,

o es que todavía no te has dado cuenta
que tu mera presencia me hace daño,
turbia el aire,
y cubre de espinas la vista.

Escucha el canto de las sirenas al caer la noche,
es hora del regreso,
del descenso a la alcantarilla.





viernes, 23 de junio de 2017

Nadie escapa de hacer el canelo (En el Paraíso)

Nadie escapa de hacer el canelo.

De aparecer, en mitad de la obra, por sorpresa, desnudo.

La carcajada es enorme. Qué remedio.


Trato de escribir deprisa, desordenado, de lanzar las palabras al futuro
para que me leas, si es que la suerte me acompaña,
tú el de los ojos abiertos.

Pero en el paraíso, a nadie le dio por inventar el bolígrafo
ni la botella con la que atravesar el tiempo.

Es inevitable,
en la primera brisa del mañana desapareceré.






No volveremos a nacer (En el Paraíso)

Olvidaos de nacer.

Si miráis al futuro, veréis al viejo que  ríe solo,
como el lunático,
caminando por la espesura,
siguiendo el rastro del fantasma
de ninfas vaporosas.

He visto a sus ojos asomarse al arroyo,
al gran espejo revelar la miseria primordial.

Allí,

donde estamos todos.




miércoles, 21 de junio de 2017

Muerte de un poeta en llamas (de Pablo)

Se ha quemado tu cuarto y tu cuerpo,
rodeado de papeles, notas y verbos,

por esa manía nocturna de las velas,
de andar dormido, fumando y bebido,
por tu cuerpo ardiente de poeta en llamas
y la puerta cerrada,  por fuera.

que triste, verdad,
ya no existes.



Por el toque personal de queda.







Que soy, si no, una bomba de relojería.

Un condenado a muerte
que todavía no ha pedido su última cena, 
que escribe chistes en el tren, de camino a Moloch.

Para remendar el desastre busco un amante,
un ser fantástico
que calme ese instante donde todo acaba mal,

o baje el volumen del reloj, que golpea mis sienes, 
y que marcha a toda velocidad.


viernes, 16 de junio de 2017

Notas (En el Paraíso)

Me adentré en el bosque por decisión propia,
-conocía los riesgos-

y ahora,  que ya no me satisface,


me resulta imposible salir.


miércoles, 14 de junio de 2017

Toqué lo imposible con mis labios (En el paraiso)



Debo llevar trescientos años en este bosque infernal del Paraíso,
dando vueltas, sin duda,
comiendo bayas alucinógenas,
perdiendo el tiempo,

buscando a un ser, que probablemente no exista,
quizá haya muerto.

Y sin embargo,

no me he extraviado, a pesar de todo, aunque lo parezca,
no he derrochado mi vida, aunque así lo creas.

En cualquier caso, la existencia no tiene sentido,

pero yo la he dotado de un objetivo, uno sólo:
ir en busca del imposible.

Imposible, quizá,
aunque os aseguro, que yo lo toqué con mis labios.





Pequeño incidente


Olía a pis,
hablaba sólo,
decía cosas ininteligibles,
rompiendo la armonía loca de las luces nocturnas y los neones
con su presencia.

Le han pedido más de doscientas veces el carnet
y no ha llegado a ninguna parte.

Y la plaza, que era pública, lo ha dejado de ser.


Algún día volveré a tener pies.

Abandonaré el coche
de camino hacia la boca de Moloch.
 
-Es un deseo, desde luego-

De repente, lo vi.
No sé como estuve tantos siglos,
suplicando que me destrozaras.

Abandonaré el coche ardiendo en la cuneta

y caminaré hacia la realidad,
decidido a salir a toda prisa de la pesadilla.


viernes, 9 de junio de 2017

Otro día más en la penumbra del bosque ( En el paraíso)

En la penumbra tengo lo necesario para la vida,
visiones, monstruos,
la propia belleza que ha de visitarme de vez en cuando,

y sin embargo, falta algo.

Siempre falta algo.
Hagas lo que hagas falta algo.

Ya lo sabe usted,
falta un beso en la boca, el Otro, la propia juventud,
y sobran, exactamente las mismas cosas.

Quizá nunca salga del bosque.
Quizá lleve años sin hablar con nadie.
A falta de espejos, hablo solo, alto.
Temo que las palabras, las mías, hayan dejado de significar. 
Palabras huecas, las pobres,
mera compañía.

No se asuste si algún día me encuentro con usted
saliendo de entre las malezas,
barbudo,
sucio,
hablando una lengua inexistente.

No retroceda.












Mi esplendor crepuscular

Caigo tan despacio, que todavía estoy asombrado.


Lo que he descubierto
durante este tiempo de descenso, es que nunca he dejado de ser niño,
que no existen los adultos,

que el temor al abandono y a la soledad es exactamente el mismo,
que mis proyectos,
la ansiedad por el juego, la libre creación, o las palabras,
no han variado ni un ápice, aunque no lo parezca,

que soy un mamífero,
que tengo la misma necesidad de mimos,

como todo el mundo,

por muy arisco que me muestre al tacto,
por muy ensimismado que me encuentre.

Caigo,
pero todavía quedan potencias intactas,

El humor debe salir de la chistera, durante un tiempo más, todavía.

Quizá queden , si es que no muero antes,
quince años de esplendor, en este crepúsculo mío.






jueves, 8 de junio de 2017

Anotaciónes en el bosque infinito (En el Paraíso)

Creo que moriré en el bosque, perdido.

Desperté en el Paraíso, hace tiempo.
Es mejor que el socialismo, desde luego.
Pude envejecer allí, entre sus frutales,
haciendo el amor con una y otra,
deseosas de engendrar hijos
criados por la colectividad,

pero me fui en busca de un recuerdo.

Del pasado sólo queda un trocito de memoria
corriendo en el vacío

nada hay que lo sostenga.

No lo encontré. No lo encontraré jamás.
He llegado más de mil veces al mismo lugar,
e insisto.

En la penumbra del bosque,
con seres fantásticos,

a los que hablo,

aunque ya no sé si hablo solo.


Yo iba a ser fabuloso

En El Tiempo del Sueño,

creía tener el valor de decir la verdad,
esto es,
levantar con mis manos uno de esos automóviles
aparcado en el vecindario

arrojarlo a varios metros de distancia,
en medio de la carretera, interrumpiendo el tráfico,
en llamas,
a pesar del disgusto de los vecinos
y sus poderosas miradas petrificantes.

Si, yo iba a realizar grandes proezas,
fabulosas realidades.
Iba a entrar en acción.

Todavía es posible, antes de que el fin del mundo me cerque.
Antes de convertirme, en Eichmann, mi peor enemigo,
renacido y muerto un millón de veces.

Y sin embargo, no llego a acostumbrarme ( En el paraíso)

El paraíso es un lugar de maravillas.

Me gusta su temperatura dulce,
caminar desnudo,
sus frutos, siempre a mi alcance,
las serpiente habladoras, muy razonables,
que ya han dejado de arrastrarse,
y ahora caminan erguidas.

Ahora caminan erguidas.

Paseo por el bosque eterno,
perdido,

y no llego a acostumbrarme,

a tu ausencia,
al olvido,
a la inexistencia de todo archivo,
al fin del los libros.





La vuelta al orden

No es tanto que me arrastres del pelo,
ni que un pobre hombre vaya empujando mi cuerpo
con un tridente a mi espalda

ni siquiera se trata de una poderosa fuerza extraña
llegada de improviso de un lugar ignoto,

sino que es el signo de los tiempos
que se me clava en el pecho,

es el tiempo del veneno que se inocula en el ser,
donde perder la voluntad.
Es esto, la cobardía.
El temor a decir no.

Porque Moloch es soslayable, amigos.
También se puede ir de frente.
Algunos lo consiguen,
la mayor parte muere.

Pero aun así, vuelvo,
y vuelvo solo.



Vuelvo al orden,




domingo, 4 de junio de 2017

Juicio a Pablo (de Pablo)

Debe ser el culpable,
si no, qué hacía en la madrugada ardiendo en la calle,
pidiendo monedas,
durmiendo en cajeros,
avanzando en la noche con un puñal sostenido,
arrastrando los pies.

Usted debe ser culpable.

¿Por qué recogía colillas del suelo?
¿por qué escondía una botella de Amaretto medio vacía?

¿qué buscaba en la basura?
¿qué significa la capucha?

"Que tengo frío"

¿A qué se dedica?

"Soy poeta"

Si, pero a qué más

"No lo recuerdo"



Nadie te creyó, 
y así es como comenzaron a llenarse las cárceles de ti.







Así, es como empezaron a llenarse las cárceles de ti.

jueves, 1 de junio de 2017

(Una familia de terroristas)

Eran de cuerpo hermoso, de risa fácil,
aunque fuera por dentro.

Hacían chistes sobre Moloch, y eso a Moloch no le gustaba.

Quería aplastarlos con sus dedos,
pero a veces, no podía,
en cuanto las risas se hacían públicas,
y las diminutas miradas de los humoristas
se encontraban con sus ojos,
entonces,
Moloch, el inmenso Moloch,
retrocedía.


porque Moloch, en realidad, era un cobarde.

viernes, 19 de mayo de 2017

Cómo orquestar una comedia

Escuche bien, oiga las risas provenientes del cielo.

¿Usted creyó en algún momento que eramos personas?
Yo he descubierto que tan sólo somos chistes.

Es cierto que tenemos cuerpo y nos duele.
Eso nos hace más divertidos aun,
cayendo escaleras abajo,
rodando,

aturdidos por la desgracia

la carcajada es enorme

cuando  comprendes de qué va la vida,
te mueres.
















Diques, barreras, puertas. Pedir la documentación.

No sea que algún día
los poetas sean la masa informe
sinuosa
que amargue las calles

que envuelva terracitas primaverales
y el césped recién cortado
donde han de besarse los enamorados

que atrape a los autos
que no respete semáforos

devorándolo todo

Viscosa, 
hasta la misma puerta del centro comercial.












Es por eso porque te odio (De Pablo)

El día es agradable.

Miras lo cavernoso, 
escudriñando mis ojos por si te cuento milongas.
Yo me zambullo en tus mares, en busca del deseo.

Todo marcha.
En una hora estaremos en tu cama
comiendo delicias

a no ser que Ese aparezca de nuevo,
justo,
en el  borde del beso,
y nos trasforme en estatuas de hielo.
.
Arrastrando sus pies,
sonriendo,
sin dientes,

abriendo la boca del horror,
desestabilizando el universo por completo.

"Una moneda para la poesía"- Dice.

Y el día se oscurece.

Lo monstruoso ha llegado hasta aquí,
hasta el remanso de paz,
¿que hacer para salvarnos?,
¿dónde levantar los diques?

















El mono desaparece

¿Por qué has enviado un mono al abismo?

Has intentado seducirlo con un plátano,
pero a él no le gustan los plátanos.

Comprendo.
Querías unos ojos.
Una piel que no fuera la tuya.

Querías conocer.

(Ya; así es muy fácil. No serás tú el que se desolle, ¿verdad?). 

Sea lo que sea lo que oculta la oscuridad,
el mono, no ha regresado.

jueves, 18 de mayo de 2017

Los consejos de Quirón (En el Paraíso)

Te vas a quedar ciego entre tanta penumbra y bosque,

sal de aquí,
que esto no tiene fin,

que hay otros vergeles,

lugares donde se encuentra el hombre,
en vez del sueño.

En vez del sueño.









Notas (de Pablo)

Extraña vida, en flor,
regando con música lugares habitados,

y muerte prematura.

El trabajo de dios

Creas monstruos, marejadas de almas en pena,
de cuerpos sin alma,

y cuando llegan a ti, te apartas.

No te gustan.
Su aspecto y sus palabras,
sus formas, sus gestos, su propia risa te molesta.

Es tu obra.

Podías haber creado otro mundo, pero te ha dado por engendrar este.










Mujeres diseñadas en laboratorio (Poema de terror)


¿Tienen sentimientos?
¿Les duele algo?

¿Escaparán a la menor oportunidad?
¿Nos odiarán por haberlas creado?

¿O tendremos que esconder los tenedores
y vetar el acceso a la cocina,

no sea que en un arrebato nos claven la muerte en el pecho
mientras el hombre duerme?

¿Qué querrán o esconderán sus labios?

Que nos amen, esperamos,
 a pesar de que yacen atadas y encerradas,
entre las miserias de su cuarto.






















miércoles, 17 de mayo de 2017

Lo que piensan las cucarachas


 Ellos viven entre luces
y nosotros en las tinieblas.

Les molesta nuestra presencia,
a sus ojos, les parecemos repugnantes,
nauseabundos.
A pesar de nuestra insignificancia
les causábamos un cierto temor.

Como si fuéramos de hierro oxidado
pequeños monstruos
de rostros feos
robots 

sin alma.

Es cierto, quizá la hayamos perdido.
Cuando nos arrebatan la existencia, permanecemos en este mismo lugar,
quietos, 
pero nos conmovemos mientras estamos vivos,
como usted, que me está leyendo.

Como Shylock, también sangramos,
aunque sean verdes y malolientes nuestros fluidos.
Nos duelen los ojos y los huesos de tan larga noche.

Temen, que nuestros miserables cuerpos salgan de nuevo de lo oscuro,
en masa,

y la historia dé, un grandioso salto.




 





martes, 16 de mayo de 2017

Notas al borde del precipicio. (Pablo)


Me siento con los pies colgando
en el mismo borde de la extinción.

El futuro ya está aquí.
Te hará cien mil veces mejor el amor que yo
susurrándote al oído
unos versos escritos exclusivamente para ti.



Otro encuentro. (En el paraíso)

El bosque es inmenso.
Quería atravesarlo para llegar al otro lado del mundo,
donde creía que te encontrabas.

Pero no tiene salida.

Es muy extraño este paraíso. Siempre oyendo pasos.
Donde el cuerpo ha de lacerarse invitablemente
porque dicen que así es la vida,

donde una sustancia invisible nos envuelve (me envuelve,
mejor dicho) y nos deja indefensos, sin aire.
La sensación de que me estoy desintegrando.

Bebo de la fuente.
Levanto la cabeza.

¡Oh, Quirón!






lunes, 15 de mayo de 2017

Carta de un hombre que ha visto la luz (pablo).

Hay que ponerse una fecha,
unos principios,
una capucha,
un testamento, por si acaso todo sale mal.

He probado estos días las delicias,
el amaretto,
el bollo relleno de crema (porque estaba un poco triste, la verdad)

y también la escritura de fresa, a salvo de la locura.

He buscado entre tus muslos
el lugar
donde pasar la noche o la existencia,
como en una cuna,

acurrucado, oliéndote, tomando notas de todo,
cambiando el  mundo
s  i  n  q  u  e  t  ú  l  o  s  e  p  a  s.

Las maravillas existen. Lo sé.
Por eso se ocultan a mis ojos.

No vaya a darme cuenta de que estoy haciendo el canelo,
del abuso intolerable hacia la existencia,
del gran bostezo.

¡Hale!,  pues ya no voy a caer más en tus brazos,
oh, Moloch, si es que la vida es esto para usted.

Así que me voy a arrancar el ojo para hacerme pirata,
eso,
o echarme una novia rica y de izquierdas que me comprenda.



Adiós Moloch.
Que te den por culo.
















Seres bioquímicos surgidos de entre las primaveras

Zarandeado 
por seres bioquímicos que nadie ha visto salvo yo.

Y existen.

Que no son producto de la ayahuasca,
ni de la locura,
ni siquiera de mi fértil imaginación.

Que son obra de la primavera,
construcción fantasmagórica.

Y llevan falda.

Poema raro

Dedicarme a lo bello

elevarlo a los cielos

mañana

que tengo sueño.


domingo, 14 de mayo de 2017

No eras tú (En el paraíso)

Vi tu rostro en el manantial.
Escuché de tu boca la palabra secreta que agita las células y enloquece al hombre.

Pensé que te había encontrado
que eras parte del bosque,
que ya no tendría que dar más vueltas al mundo, inútilmente,
que podría envejecer y morir aquí mismo, rodeado de a tu lado.

Que esta vez, sí, había llegado a la tierra prometida.

Y cuando te fui a besar, me rechazaste.
Te desvaneciste de entre mis brazos.

Y de ti, sólo quedan las pisadas que escucho de continuo en la noche,
que me siguen, que persiguen,

pero no hay nadie.


Estás desapareciendo (Pablo)

Has cambiado de color,
ya no eres lo que eras.

Me han dicho que te han visto hablando solo,
balbuceando palabras sin sentido,
arrojando una botella de Amatetto contra la fachada del super.
Enfadado.

Tú, el que se había propuesto hacer de la existencia lo hermoso.

Has desaparecido.








Problemas en el centro comercial (pablo)



Tenía ganas de recorrer sus mundos,
perderme entre los laberínticos pasillos,
tocar los objetos,
sentir el poder de las cosas atravesándome.

Ser como los otros.

Pero tus ojos de cristal me seguían,
se clavaban en la nuca,
saltaban las alarmas del super a mi paso.

Y por primera vez,

el vigilante de seguridad me impidió la entrada.




sábado, 13 de mayo de 2017

Propósito: hacer de la existencia algo hermoso

Desde hoy es el único propósito,
aquel que lo encierra todo.

Cosmos, cruel y asesino,
que desconoces la piedad,
observa este nuevo rostro que te entrego:

bondadoso y amable.

Podrás matar las veces que quieras,
oh, naturaleza,
con tu máscara, dulce,
duele menos.

Apariencia
que escondes lo monstruoso,
te rindo culto.





 

 









Llegada y despedida de lo imposible

Estabas en el manantial, como tantas otras,
sumergida, sin voz, inalterada.

Eras la imposible.
Así que te dejé dormir tus sueños de sombra perpetua.

Pero no sé te ocurrió otra cosa que abrir los ojos,
y entre tantos rostros, descubrirme.
¿Por qué a mí?

Por qué pronunciaste la palabra secreta
que agita las células
y enloquece a los hombres.

Llegaste.
Caí.

Te fuiste.


viernes, 12 de mayo de 2017

Robot

Y es que el robot, el que ha sido llamado para sustituirte,
es mucho más hermoso que tú,

juega con los niños,
saca a los perros y a las abuelitas de paseo,
los ciegos salen de lo oscuro, cuando están a su lado.

Es mil veces más productivo, lo siento.
Además, también limpia el polvo acumulado entre los libros.

Si tiene que desnudarse, se desnuda,
pero mantiene el gesto contenido siempre que sea preciso
durante las reuniones literarias.

Sabe hacer el amor, por supuesto.
Se entrega a todo hombre, a toda mujer que lo pide,
sin discriminar por la edad,
ni por el cuerpo, que la naturaleza nos ha ido dando o arrancando,
ni por el título o grado superado.
Si ya no puedes caminar, te seguirá queriendo.
Si has perdido la belleza durante el gran incendio de la existencia,
te besará.

Escribe poemas personalizados, a mil por hora.

Ha dejado de dormir en el ombligo,
y ahora se dispone a narrar la vida.

Es frío y metálico, no tiene pulso,
 y sin embargo, es él, el que vive.

Solo le falta una piel tersa y cálida,
pero la tendrá.

Qué hermoso es.
Quién pudiera soñar con un poeta balanceándose en su vida.








jueves, 11 de mayo de 2017

No es tanto que las paredes del piso
se estrechen hasta aplastarme,
lo que ocurre, simplemente,
es que me va faltando el aire.

Imagino que todo es por culpa de mi yo interno
que se encuentra hiperventilado,
boqueando, el pobre, como un pez,
pimplándose de un trago todo el oxígeno del salón.

Lo que ocurre, simplemente, es que me estoy volviendo cianótico,
y esto no puede ser.

Hay que salir precipitadamente.
Calzarme mis calcetines y botas negras,
y vestirme con los restos;
mi pantalón negro, el arrugado,
el calzoncillo negro, el de la mala suerte,
mi camiseta negra,  la durmiente,
ponerme la cabeza negra, y salir a la calle con mi chubasquero negro,
ahora que llueve.

No he olvidarme del cuaderno nocturno, donde guardo algunas simientes.

Y salgo a la calle, tres minutos,
justo ahora que la tormenta me envuelve.

Se ha iniciado el fin del mundo, sorprendiéndome, entre el aguacero,
las piedras cayendo del cielo y el rayo fulminante,
atrapado en la marquesina del autobús.

Vuelvo a casa, qué remedio.










Petición a un robot (De Robots y Hombres)


Oh, mi robot, no me mires así.

Quisiera quedarme en casa para zurcir la existencia,
escribir mis notas, dar mis paseos, salir con chicas que me gustan,
mirar al techo, 
leer cualquier cosa.

¿Me harías el favor de ir al trabajo por mí?



Examen a las oposicones a tu cuerpo


Estoy esperando las notas.

A ese aprobado por los pelos
con el que acceder a las oposiciones a tu cuerpo.
Esperando la evaluación
para el ingreso en la escuela de tu persona.

Quizá sea el descalificado.
Siempre tiene que haber alguien que no supere los requisitos de la prueba.
Aquel que escribió tu nombre a lápiz en vez de en tinta indeleble.
El que se presentó con ciento veintiocho años,
en vez de con los cuarenta dos exigidos.
El que hablaba precipitadamente, en vez de calmo,
como si fuera acabarse el mundo en este preciso instante.

Siempre tiene que haber algún suspenso,
es inevitable.
Si no, el mundo sería otra cosa,
sin ese agotador y continuo examen
que encara a unos a la cumbre,
y a otros,
los precipita a la nada.








Incertidumbre

Algunos kilómetros más allá, en un tiempo próximo,
se encuentra la incertidumbre.

Creo estará allí, esperándome, cuando llegue en autobús el lunes, desde Madrid.

Quizá, sin darme cuenta, se abra una de esas puertas invisibles, pero que existen,
adentrándome en un territorio nuevo e inesperado,
en un giro, en un suceso imprevisible.

Hay algo de mágico en ello, como un rebrote de la propia existencia, de pura vida,
y también, de un aviso de muerte:
el miedo a perder la propia identidad.

O, no.

El drama, me comentó la incertidumbre, es buena para el ejercicio del escritor.

Miércoles a las ocho

Desbordado por las florecientes ruinas que brotan del pecho
a las que llamo miedo
y que me arrastran siempre al abandono,

hice oídos sordos.

Ahora ando perplejo,
pues caí en la sorpresa,
en lo delicioso.

Todavía aturdido.

A usted se lo debo, aunque no lo sepa,
aunque no mire a mis ojos de misántropo.






miércoles, 10 de mayo de 2017

Llegada de Pablo al infierno

A pesar de su verde fosforescente,
Pablo,
ahora es invisible al ojo.

Ha entrado por primera vez en el infierno, con su barba de cuatro días,
arrastrando los pies,

a ese lugar donde uno queda fuera de la mirada de los otros,

de donde quizá, nunca salga jamás.

Pablo, qué te ocurre, ¿estás perdiendo la efervescencia?

Sigo pensando que lo importante es el sueño,
pero claro,
mis amantes se van al otro lado,
allí donde se encuentra el reluciente, contando xistes,
gesticulando con sus brazos metálicos, con esa gracia.

El barco se escora.
El mundo cambia de sentido.

Soy algo estoico,
pero a veces me resulta complicado contener el gesto,
ser inexpresivo,
cuando uno de los poetas verdes cae por la borda.

Mi pobre replicante que se agita entre las aguas apunto de ahogarse,
sin que nadie le atienda.
Y sigo escribiendo mis cosas, mientras los como yo, van cayendo,
uno a uno,
a la caja de la nada
de la que hablaba Omar Khayyam.

Y sigo escribiendo, escribiendo,
¿pero cómo concentrarme si el casero ha llamado en esta última semana
más de un millón de veces a mi puerta?


domingo, 7 de mayo de 2017

Perdido en el gran bosque del paraíso

Oigo tus risas.

Sé que estás ahí, en algún lugar, observándome.
Lo sé por tus ojos, que brotan de lo oscuro y se clavan en mi nuca.

Cuando me vuelvo, ya no estás,
pero todavía queda suspendido en el aire el crepitar de tus pisadas,

leves,

de tu respiración profunda.

Haz tu aparición ya,
que entre la soledad y la incertidumbre,
temo que en vez de tu presencia, aparezca la locura.






viernes, 5 de mayo de 2017

He debido comer un fruto prohibido

Algo he comido en el bosque, quizá un fruto prohibido.

Desde entonces llevo más de tres días soñando, entre dulces y delirios.
En esta primavera tan extraña del paraíso, que nunca acaba,
medio enfermo,
medio sonámbulo,
caminando errante por el bosque eterno, solo.

Ya no sé nada.
Si mis actos corresponden a la razón
o a esas feromonas
que me llaman desde algún lugar brumoso.

A veces creo oír voces en lo profundo,
como si una ninfa estuviera buscándome entre la maleza
y jamás nos encontráramos.

Qué horror, y al mismo tiempo que hermoso.
















jueves, 4 de mayo de 2017

Cómo olvidarme del enorme poder de las palabras,
de un "adiós"  que abre las puertas de la bruma:

El infierno, ese lugar donde desaparezco de tu mirada,
una especie de muerte tonta,
donde la tarde, de repente, se vuelve plomiza.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Habla el robot

Me apena mataros de uno en uno.

Si creéis que la vida, con toda su luz, tiene sentido,
ya podéis quitaros vuestras gafas de sol.
El resplandor de la existencia, desde hoy, ya no deslumbra.

Se cierne sobre vosotros la nube oscura.

¿Os acordáis? Antes, lo que tocabais se convertía en dulce,
y ahora,
el secreto del sileno* os persigue.




(*) Sileno compartió con el rey una filosofía pesimista: que lo mejor para un hombre es no nacer, y que si nacía, debía morir lo más pronto posible.





Yo estuve en la cárcel

¿Qué edad tendría?, ¿seis años, quizá siete?

Hablamos de 1975, cuando el dictador todavía respiraba.

Y allí estábamos los tres, tan diminutos.
El más alto ni siquiera media  más 1,20 m. de altura.

Había algo de fascinante en la cárcel,
en las galerías,
en el comedor de los presos.

Recuerdo un pepino colgante del techo del gimnasio.
Recuerdo el  puzzle de mi hermano, de cinco mil piezas,
para cuando le encerraban en la celda de castigo.

El dictador se muere,
salen los presos,
los niños crecen: yo cumpliré 49 en julio,

y la cárcel , ahora cerrada,
pareciera que se extendiera hacia los límites del universo.








domingo, 30 de abril de 2017

Un arma cargada de futuro

Uno a uno fueron cayendo por los disparos.

El primero se desplomó en parque,
el segundo en el estarbucks,
el otro murió en su cuarto.

Es una metáfora, desde luego,
pero desde que apareció reluciente y metalizado el futuro

pablo se ha ido quebrando.

Cuarto día en el gran bosque del paraíso

Cómo saber si me encuentro en el paraíso o en el sueño.
La penumbra lo cubre todo.

Fui en busca del amor,  recorriendo un planeta inflado,
cien veces más grande.

Me despedí de mis amigos y me adentre en el bosque.
Sentí los pasos a mi espalda
de la soledad y la melancolía, que me seguían.

Me emborraché con el sileno.

De repente me acordé de los zombis,
¿dónde están ahora?

¿Pudiera ser que se hicieran fuertes en el centro comercial
el día en el que ocurrió todo,

o pululan por el paraíso como almas en pena?












sábado, 29 de abril de 2017

Puedo ver el futuro

Todo lo que me ocurre es porque puedo ver el futuro.
Tiene forma de rayo, y se me clava, dejándome varios días aturdido,
a veces meses,
a veces años.

Al contrario de lo que muchos piensan,
el futuro no llega de un tiempo lejano, sino de un cuerpo,
de una boca.
Ayer estuve hablando contigo, y de repente se me cayó el mundo de las manos.
Quedé atravesado.

Cómo no iba a asustarme.

A veces el futuro aparece en un libro,
en un rostro inesperado, pero no siempre se cumple a sí mismo.

No es una profecía.
más bien se presenta como una posibilidad.

Y se desvanece un día, de la misma manera que llega.
Inesperadamente.

Quizá se aleje por los obstáculos que yo mismo voy dejando a su paso.
El temor de caer en él.
De ser devorado.

Y si embargo, lo voy buscando.





viernes, 28 de abril de 2017

Conversaciones con un Sileno

Abre los ojos, diminutos, entre la masa viscosa.

Quiere levantarse, pero cae de nuevo al suelo.
Tiembla el bosque.
Se sostiene apoyado sobre mi cabeza.
Soy su báculo y él un gigante.

Caminamos algunos metros, pero se tambalea.

 "Oiga joven"- Me ha dicho.
"Lo mejor para el hombre es no nacer,
y si lo hiciera,
debe morir lo más pronto posible"

Es mortal, como demuestran las tumbas halladas
tanto en Pérgamo como en las tierras de los hebreos, de otros como él.

- "¿Todo quedará a medias?"
- "No, ni siquiera habrá comenzado".

 "Anda lárgate, llévate el vino.
Y no olvides dar mil vueltas a este planeta cien veces más grande
en busca del amor.
Observa el cielo, ¿ves la espada?
El cualquier momento caerá sobre ti"





 












Tercera noche en el inmenso bosque del paraíso

Debe tener al menos diez mil años.

Duerme la mona a los pies de un enorme castaño.
Es viejo y gordo.
Nunca vi nada semejante.

Respira con dificultad.
Es lo que tiene el paraíso, que no existe el salbutamol
u otro inhalador.

¿De dónde ha salido esta fabulosa criatura?

.





Tiembla el mundo

Tiembla el mundo, pero nadie lo sabe más que yo.

Desde la cumbre lo veo claramente:

Un día en la yerba
a la sombre de un árbol hipoalergénico del parque
mientras tomo notas para un próximo libro.

Él entra en escena, con su arma cargada del futuro
y me pega cuatro tiros.

Sólo veo una sombra.
Un rostro oculto por el contraluz.
Sin cara, sin gesto, sin alma, aprieta el gatillo.
Los dispararos resuenan por todo el globo.
Los paseantes se arremolinan alrededor de mi cuerpo, aplauden.

El asesino se despide con un lacónico "No es personal".

Y yo mientras, me voy muriendo.





jueves, 27 de abril de 2017

Segundo día en el inmenso bosque del paraíso

Como si el planeta se hubiera inflado
y las distancias se multiplicaran por diez, o cien,
quién sabe.

Llevo dos días sin ver a  nadie.
Ya os lo digo yo,
creo que el bosque del paraíso es infinito.

¿Qué ocurrirá cuando llegue a su centro?

Sigo oyendo pisadas tras de mí.
Al principio pensaba que era la soledad
o la melancolía las que me seguían.
Ya lo saben ustedes.
Estamos atados a ellas de por vida.

Es imposible alejarse,
estarán conmigo hasta el mismo día de la muerte.
Serán los últimos rostros que vea antes de morir.

Y sin embargo, esas pisadas son graves.
Pesan.
Caen.
Como de una enorme bestia
que me acecha sin rubor ni sigilo.











miércoles, 26 de abril de 2017

Mandril en el año 2017

Pudiera ocurrir que las cosas volvieran a su ser,

que las cabras tiren hacia el monte,
y los árboles, por mucho que los podemos
se yergan hacia el sol rebrotando.

Que el terror gris por un tiempo, quizá milenios, gane,
pero en seguida, en cuanto puedan,  los campos yermos reverdezcan
y el rio continúe su verdadero cauce.

Hay veces que las cosas cambian solas,
sin forzarlas.
Los niños caen del árbol,
germinando,
dando frutos pasado un tiempo,
breve,
entre la enormidad de lo inconmensurable.

Como una idea,
un pie en un zapato ajeno,
un invento llegado diez, cien, miel años antes de tiempo.

Hasta que llega su hora.

El pie encaja en el zapato, está construido a medida,
y es del color y gusto deseado,
y el invento ya no queda olvidado en aquel cajón ajeno,
pues el mundo lo estaba esperando.




martes, 25 de abril de 2017

Primer día en el interior del bosque

Este bosque es eterno, ni siquiera tiene fin.
Todavía no ha llegado el hombre, 
quizá nunca llegue.

Mientras las bayas silvestres se repueblen
y los manzanos se ofrezcan por doquier, 
quizá el hombre se quede en su juego amable
investigando los agradables placeres,

sin la necesidad de iniciar el fin del mundo.

Estoy cansado.
Es mi primer día buscando en la penumbra,
y ya siento los pasos de la soledad aproximándose a mi espalda.

Me vuelvo 

pero no hay nada.




Recordatorio

Ustedes ya saben que hay un millón de poetas en el mundo.
Ni uno más, ni uno menos,

de piel verde y delicada.

Ustedes deberían saber a estas alturas que nacieron sin atributos,
sin sexo,
a salvo de los flujos que irradia el cosmos
y el deseo.

Ustedes conocen su nombre,
sus cuerpos,
y esa mirada que observa las cuevas del microbio
y esos labios
que nos hablan y dicen

que son los ojos de dios.

Ustedes, claro, ya conocen su historia,
brotando de la nada, sin apellidos,
llenando estadios y periódicos

¿Acaso no fueron entrevistados por el propio Johnny Carson?

Subieron a la montaña, a la cumbre más alta,
con su mochila cargada de palabras,

y entonces ocurrió:

sintieron un instante de miedo.
Como si tan sólo ellos percibieran que temblaba el mundo. 











Poesía nocturna

Supongamos que la noche es eterna,
que las plantas se mustian
y la humanidad se seca,

que los murciélagos sobrevuelan el mundo
enloquecidos por el cri cri de grillos inmensos
que dominan el mundo,

que los topos brotan de la tierra,

que las luciérnagas se apagan como velas.

Supón que los durmientes despiertan.






lunes, 24 de abril de 2017

Hacia una bandera fantástica

De momento es pura fantasía,
y sin embargo, tiene bien ancladas sus raíces en la realidad.
Quizá en esta no, sí en la otra.

Me dirijo a MNRS con mi bandera transparente, incolora.
De momento es sólo arte, el refugio de todo futuro.

Creo en la transparencia democrática
y en el blindaje de la intimidad ciudadana.
Sin embargo, los despachos de aquellos que ocupan un peldaño más que usted,
deberán ser de un cristal claro,
para que puedan verse a kilómetros de distancia, 
de tal manera, que les resulte imposible maniobrar contra usted
u ocultarse tras el velo, a tus espaldas,
o comerse un niño frito.

Con una bandera transparente que habla sola.
¿que se esconde tras ella?
Nada.

Tras ella solo encontramos la realidad.

Es la estética democrática futura
que duerme en los estantes del ensueño,
o encerrada en el museo.
Una declaración de intenciones, esto es:

El mundo de Zamiátin, pero exactamente al revés,

y sin embargo, ya es posible hacerlo real en cualquier momento.


jueves, 20 de abril de 2017

Método para la lectura de poesía

Confieso que te busco entre los anaqueles de la biblioteca pública,
en uno de esos libros de poesía Hiperión,

y resulta que siempre eres una mujer.

Te escojo por tu fotografía.
Observo tu rostro.

Quizá busque en tu lectura una probabilidad
por muy ínfima que sea,
donde lo imaginario pueda desbordarse de su marco,
y hacerse real,
esto es, ese lugar intermedio donde se suele aglutinar lo posible.

Entonces la lectura se convierte en juego,
donde tus palabras, es seguro, que me van a atravesar.


Carta de una chica a Pablo


Qué le voy a hacer si usted me gusta, ¿negarlo?
Me llena de placer verle ensimismado por un pedacito de otoño cayendo de los cielos,
y al mismo tiempo me entristece.
Usted dice que soy marrón, pero se comporta como si yo fuera de cristal.
Usted dice que el verde es una alambrada, un espantapájaros,
diseñado contra el amor,
y sin embargo, menuda paradoja,
es precisamente tu color el que me atrae.

Y me apena, por supuesto, que usted me evite,
porque lo que yo quiero es meterme en su cama.

¿Y qué me importa a mí que usted pasara más de media vida
flotando en líquido amniótico?

Eso no te hace peor, sino delicadamente frágil y conmovedor.








Una chica se enamora de Pablo

Cómo es posible que usted me quiera,
que me busque con tanto ahinco,
cuando lo único que me interesa es una mera hoja cayendo del árbol.

No la comprendo la verdad.
Es cierto que su cuerpo es delicioso. Me recuerda a un bollo de crema.
Incluso hay días, después de nuestros paseos,
que he llegado a creer que sentía los apetitos de la vida.

Por un instante, es cierto, olvidé que no tenía sexo,
y estuve a tan sólo un milímetro de besarla,
pero insisto,
cómo íbamos a querernos.
Yo soy verde y usted marrón.

¿Pero usted me quiere o quiere a mi sombra,
a esta pequeña gracia que se me ha concedido al nacer?


Atravesar el paraíso de costa a costa

Me voy de estas agradables tierras de los Carabancheles
para ir en tu busca.
No sé qué mosca me ha picado para querer abandonarlo todo.
Quizá sea el temor a que desaparezcas de mi vida para siempre,
que seas sólo eso, un mero recuerdo,

que mueras,

qué son los recuerdos sino los muertos.

O simplemente sea el afán de aventura.

Eso es lo precioso del paraíso, que la existencia está resuelta,
y sólo tenemos que dedicarnos a la vida,
a los pequeños placeres y a las grandes gestas.

Moloch ha muerto, celebrémoslo.

No sé a dónde tengo que dirigirme,
ni siquiera hay caminos o sendas.

Desciendo el rio.

Saludo a lo lejos a mis amigos que juegan,

siempre entretenidos con los placeres divinos.

Y me adentro en la selva,
en el espeso bosque desconocido,
donde han comenzado a despertar los nuevos mitos.

















En el paraíso no existe el teléfono

 Todas las lineas han sido cortadas.

Quizá con señales de humo, me vieras,
pero ni siquiera sé hacer un fuego si no es con cerillas,
y estas han sido borradas de la faz de la Tierra.

¿Cómo hablar contigo, entonces?
¿Cómo encontrarte?

Debería abandonar este Carabanchel desbordado de vida
y atravesar lo ignoto hacia un destino incierto.

Mis amigos insisten en que me quede,
que me contente con cualquier otra mujer, pero ninguna es usted.

Como en un juego, ir en tu busca en este inmenso pajar.
Quizá si diera mil vueltas, un millón,
rompiendo todas las reglas de lo probable
pudiera encontrarte.











miércoles, 19 de abril de 2017

Algunas cosas de las que doy fe

Que estamos vivos,  y que por lo tanto,
somos seres temporales.

Que es un goce y una virtud saber pasar el día solitariamente,
y disfrutar de ello como en un juego,
sin que te atraviesen las brumas de la melancolía que recorren Madrid de costa a costa,
pero y aun así,
es mejor ir al encuentro con el otro.

Digámoslo claro: con los otros todo es mucho más divertido,
aunque a veces es imposible soslayar que se nos conviertan en manantial de dolor indómito.

Doy fe de una existencia instantánea de brevedad aterradora.
Que debemos guardar algunas de nuestras palabras en una botella
y lanzarlas al cosmos.
Tallar un retrato nuestro en granito, para que los del futuro,
eviten tropezar de nuevo
y caer en los mismos sollozos.

Que la vida debe ser construida
más bien como un leve y agradable descenso hacia la nada,

en vez de una fatigosa cuesta arriba donde caer a medio camino, exhaustos y rotos.







lunes, 17 de abril de 2017

Respuesta de Pablo en lo referido al color verde

De qué color son los conceptos,

¿es verde, la poesía?

De qué color son los esclavos, 
¿son negros cómo la muerte?

¿Por qué usted es marrón?
¿Por qué  no tiene sabor el color?

Me gustaría lamerle la mejilla, si me deja,
para conocer el color de su sabor.




Preguntas en cuanto al color verde de los poetas.

Me pregunto el por qué naciste de color verde,
en vez de marrón, como todos los demás.

Será que eres de clorofila,
qué traes oxígeno cuando llega el Sol.

O eres verde para ser visto a lo lejos,
para aproximarnos a ti,

sin necesidad de un sólo gesto.










Un paseo por el paraíso

Hay días que estoy más tímido.

He cubierto mi cuerpo con hojas de parra, y no sé por qué.
Paso las horas a la orilla de un delicioso estanque
apartado en el bosque,

como que esperando que suceda algo.

Hay días que se cubre el verde y las aguas de bruma,
como un velo,
tras el cual, se encuentra usted, sin duda,
como una fantasmagoría.














Propósitos para 2017 (3): chicas.

 Hay un misterio en torno a los propósitos.

A veces ocurre que al anunciarlos, se tornan reales,
otras, se desvanecen.

A veces creo que es mejor construir una figurilla de arcilla,
con las formas de tu cuerpo
y sus velas nocturnas,

otras,
entrar directamente en acción,

aunque sea sin aire,
con la voz quebrada,
y mis manos, torpemente, temblando,
dejándolo caer todo,

y temiendo
que un inesperado movimiento
se arruine el juego.






En este mundo existen, también, las cosas buenas

La llegada de un mensajero con una misteriosa carta.

En este caso, la tradición ordena matarle
y quemar el correo,
no sea que anuncie el inicio de una guerra termonuclear. 

Pero yo amo a los mensajeros,
 ¿cómo iba a apuñalarle al pobre?

Me despedí con dos besos y abrí la carta,

de ella,

que me saluda desde lo lejos.


¿Y si fuera tan sólo ese gesto
lo que equilibra las fuerzas del universo?



domingo, 16 de abril de 2017

Poesía escrita en mi curre de friegaplatos (7)

Algunos pasos que dar:

dar testimonio de lo que fue,
de lo que es,
de lo que será.

Escribir un programa de la cocina futura,
pública,
democrática.

Reducir el número de jefes, reducir la jornada, dar la bienvenida a Nuestra Señora,
la de la Renta Incondicional
traer de vuelta el gusto y los placeres,

saludar al campesino próximo,  que ha de cultivarse, aquí,
no en Magadascar,
en tierra fértil y con sueldo digno,

Traer de nuevo el color y el sabor.

Elevarse algunos centímetros sobre el suelo.
No apartar jamás la mirada.

Instalar una biblioteca.
Experimentar.
Trabajar en un placentero estado de flujo.
Sustituir el principio de la realidad actual, por otro más amable y dulce.

Por decir algo.
 













Cosas que dijo Pablo en el Show de Carson

- ¿Qué recuerdas de tu infancia?

- No recuerdo nada, quizá que era agradable y templada,

que abría los ojos y los cerraba,
que el mundo se ocultaba,
que unos cuerpos me observaban,

que tras el cristal la realidad se sucedía  a sí misma,
a gran velocidad.

Y yo flotaba.

como si nunca pasara nada.














Pablo en el show de Carson

Nace con 48 años, totalmente criado,
sin traumas de la infancia
o desagradables recuerdos de hombres y mujeres pasados.

Se asoma desde lo alto de la probeta
y saluda al público.
Llega a este mundo en medio del éxito,
recitando en inmensos estadios.

En prime time, en la NBC,
en el Show de Johnny Carson.

Canta un breve poema en directo,
entre risas,
cubierto de millones de aplausos.









Año 1 en el Paraíso

Creo que es tiempo de construir un nuevo calendario,
aunque en el paraíso parece que el tiempo se hubiera detenido.

Muchos de los que añoran el pasado pronto se convertirán en viejos,
o serán golpeados severamente por las demencias.
En cuanto mueran, el pasado habrá dejado de existir.

No sé si ha llegado el tiempo de olvidar,
pero lo cierto, es que no queda ni un sólo documento escrito del mundo pasado, 
como si hubiera sido un sueño para algunos,
para otros, una pesadilla.

Pero ahora que todavía estamos vivos, que todavía tenemos recuerdos,
quizá sea el momento de construir la primera biblioteca.

Escritos en tablillas de arcilla, o en papel, si es que somos capaces de inventarlo,
Comenzar la historia de nuevo, pero delicadamente, con mucho cuidado,

antes de que los nacidos, se vayan de este mundo sin  memoria alguna.

sábado, 15 de abril de 2017

Lanzando el mundo hacia el futuro

Ganas de coger el mundo con mis manos
y lanzarlo más allá de su órbita,

hacia algún sistema nuevo, por delante de su tiempo, a tal velocidad,
que atrás queden las pequeñas miserias,
el desasosiego y la angustia,

muy lejos de los agravios de toda clase de pobrezas.

Reacciones del público ante la poesía de Pablo

 1.

En el origen de la creación,
el día en el que se abrieron las puertas del laboratorio
y Pablo entró en el mundo,

leyó su primer poema

como en una improvisada conferencia de prensa.

Los niños le querían,
y no había país en el mundo que no dispusiera al menos de un pablo.

Era una cuestión de Estado.


2.


Leer, lo que se dice leer, el publico no leía poemas,
pero al menos compraba sus libros.

Al principio,
durante la novedad,
antes que hubiese un millón de pablos, justos, ni uno más ni uno menos en el mundo,
gozó de cierto éxito.

Pins con su rostro en la solapa,
aviones recorriendo la playa con hermosos lemas a su espalda
lanzando pelotas hinchables con poemas escritos
como maná caído del cielo.

La poesía estaba de moda.


3.



Al publico le gustaba.

Iba a sus recitales, como a misa, a estadios de fútbol,
enormes,
después a pequeños bares.

A veces a diminutas plazas,
donde el poeta equilibrista
subido sobre las precarias cajas vacías de plástico del supermercado

 lanzaba al aire sus versos,
a 365 kilómetros por segundo,

pero tras los primeros metros veinte metros,
sus palabras caían al suelo.













viernes, 14 de abril de 2017

Poesía de ciencia ficción

El tiempo no sólo se ha detenido, sino que se duplica.

Será porque usted llegó a mi vida descendiendo en piragua
por las plácidas pero inquietas circunvalaciones de mi cerebro,
creando nuevas rutas jamás transitadas.

Que usted me liberó del trabajo forzado, no cabe duda alguna.
Los antiguos esclavos sabemos reconocer el aire fresco en cuanto llega,
si no, jamás podría escribirla poemas de ciencia ficción.

Me inclino, por si usted quisiera venir conmigo,
viajar al país del goce estético
a salvo de la vejez y las demencias,
ese lugar donde se ha quebrado el círculo de la necesidad.

Morir no es una actividad atractiva,
ni siquiera es una actividad,

pero quizá allí merezca la pena
después de haber satisfecho plenamente la vida.



jueves, 13 de abril de 2017

Hay algo de futuro en Pablo

Mírale, es perfecto.

Viviría en un angosto y oscuro pozo,
con cierta alegría,
si la alta ingeniería se lo exigiera.
Allí, donde él solo cabe,
satisfecho,
encantado con el Sol del mediodía
que regala un rayo al interior de lo oscuro
y le anuncia la tarea:

¡Es hora de la producción poética!

Unos dicen que vive en la desdicha,
otros, que se ha acostumbrado a la melancolía,

que desconoce cualquier otra cosa.

Aunque a mí resulta difícil creer que el más verde,
el más Pablo,
se repueble a sí mismo en las miasmas de la tristeza.


Hay días en los que nada ocurre en el paraíso

Nada ocurre en este día calmo.

Me dejo atravesar por los flujos del cosmos,
aunque algo de miedo tengo.

Escribo  palabras deliciosas en la tierra
que inmediatamente borro,

delicadamente,

y cierro mis ojos.



Menos mal.

Así es todo mucho más fácil.

A salvo de caer bajo el mandato de los vaivenes de la bioquímica, y de sus flujos,
en estos días de brotes primaverales.

Sin distraerme de mis investigaciones:
ya sean los autobuses fantasmales y errantes
que recorren a la deriva la ciudad,
en este juego imaginario
con el que construir un nuevo principio de la realidad
que merezca ser vivido, de verdad.

Aunque algo de pena me produce abandonar al sediciente y sensual Eros,
encerrado entre los anaqueles de la literatura y lo fantástico,
lejos de lo real,
de la temeraria y dulce flor del deseo.





Será Eros, que ha llegado con el tiempo cálido y sensual,
y se me ha metido en el cuerpo, el muy cabrón.

Y sé lo que pretende mí.
Me lleva de la mano hacia los dulces,
y me invita a comérmelos,

y a mí me apetece,

pero no son míos.

Una gran cristalera me separa,
como un escaparate.






miércoles, 12 de abril de 2017

Cosas interesantes en el paraíso

Hay algunas cosas interesantes en el paraíso.

Nuestra pobreza no tiene límites, nada poseemos,
y sin embargo,
la abundancia rebosa.

Hay teatro nocturno, contamos fábulas al caer la noche
jugando con nuestras disparatadas sombras,
y nos regalamos banquetes.

El que volaba en su jet privado,
ahora está junto a nosotros, haciendo chistes,

el pobre hombre, estigmatizado,
que moría en una perpetua noche junto a su brik de vino barato,
ha resucitado,

y la dignidad le ha sido devuelta.

Hay cosas bonitas en la nivelación.
Por ejemplo,
ha desaparecido el desasosiego,
la sensación de estar suspendidos en el aire, el temor de caer en cualquier momento.

Ahora no hay vértigo alguno.

Por primera vez, tenemos los pies en la tierra.





Pequeña reflexión sobre Pablo

¿A quién le importaban los poetas?

Parece que a nadie,
pero desde que murió el último,
sin embargo, 
es como si faltara algo en el mundo.

Por eso nació Pablo,
verde,

hijo de la ingeniería
y de una probeta enorme.

Llegó con un sólo propósito a la ciudad sin límites;

cantar a cualquiera de las cosas que parecían muertas.


(2) Una obra de arte viviente

A mis 48 años,
con la sensación de caminar siempre por una estrecha senda,
casi por el aire,

me pregunto,
a qué distancia está realmente el suelo,
qué ocurre si resbalo,
cuales serán las consecuencias si abandono a Moloch,

y qué me sucederá si me convierto en un trozo de arte
que respira y siente.








Habrá que saludar al Sol

Antes de que explote todo en mil pedazos,

antes de que las grandes limusinas negras, recorran la ciudad
anunciando con grandes altavoces su grito de guerra:

"Kill the poor,
  kill the poor"

¿O es que no tenemos todos,
la sensación permanente de vivir en la cuerda floja,

algo asustados?.

Saludo al Sol, que me mira estupefacto.


 




martes, 11 de abril de 2017

Hay otros pablos

¿Qué está ocurriendo?

Pablo, ha dejado de ser único.
Se ha visto a sí mismo, desde la ventana,

y es que Pablo tiene un millón de gemelos, repartidos por el mundo.
Todos poetas, todos de color verde,
escribiendo desde diminutas buhardillas
como bohemios decadentes,

atrapados por el placer del juego de la escritura.

-"¿Cuántos años tendrá? - Se pregunta. "¿Cuál es su nombre?"

Y se ha asustado cuando una voz ha brotado desde el mismo centro de su pecho.

-"Soy yo"- Le ha dicho.


¿Por qué hay alergias en el paraíso?

Algunos se dan baños en las aguas frías que atraviesan
lo que antaño fue la avenida de la Peseta,
y así calmar sus picores, que recorren cada milímeto de su piel, como Marat.

Otros, temen recibir una visita inesperada, con un puñal oculto.

Un puñal. En el paraíso ya no existen,
¿cómo podrían llegar de nuevo a la tierra de la abundancia?

A no ser que el pasado salga, de alguna manera,
atravesando nuestro cuerpo de dentro a afuera,
por cada uno de los poros
y quedemos cubiertos, casi monstruosamente de eczemas.

Y en seis meses, quizá,
- no estoy seguro, puesto que hemos perdido los calendarios-

el pasado se habrá ido para siempre de nosotros.



lunes, 10 de abril de 2017


Despierto.
Pronto volveré al encuentro con Moloch.

Ayer mismo estaba paseando por un bosque milenario,
releyendo algunas cartas de chicas que me gustan,
dibujando monigotes para un panfleto humorístico y político,

y ahora,
me encuentro a las mismas puertas del fin del mundo.

Nunca he visto a tanta gente lloriquear, deseando adentrarse en las brumas de la nada,

y a mí, no se me ocurre otra cosa para salvarme
que ensoñar con tus dulces.





Cien años no son nada

Cuando quiera darme cuenta, seré más joven que usted.

Habré realizado un pacto con los dioses, y ganaré el alma.
Es probable que Orfeo, Narciso y Dionisio,
gobiernen desde hoy mi vida,
al menos, desde una imaginación
que todavía no ha sido devastada por las fuerzas de lo horripilante.

Confieso, que el principio de la realidad actual, me disgusta.

El tiempo me dará la razón.
Quizá ocurra mañana o dentro de mil años,
- tanto peor para el destino de la humanidad si no sucede jamás-

Entonces, usted lo sabe, sus potencias brotarán.
No quedará atrapada durante su día libre, viendo series en la televisión,
Y su ser, enriquecido con todo tipo de vitaminas y experiencias,

será visible,
caminará erguido,
y grácil.

No volverá a mirar al suelo, si no es para levantar a un caído.

Quizá, para entonces, yo esté muerto,
pero también pudiera ocurrir que la belleza ocurra en los próximos diez minutos.









sábado, 8 de abril de 2017

Aviso de Nuestra Señora

Hijo mío, llámame,

¿no ves que me encuentro en la linde de lo posible,
 y que con tan sólo una palabra puedo atravesar el umbral que me lleva hasta a ti?

¿Qué haces a esta altura de la película, adorando a Moloch todavía?
Clamando a sus puertas,
arrodillado, lloriqueando como un niño,
para que te permita el paso.


 Y mientras tanto rechazas mi abrazo.









 





Apuntes sobre el paraíso

Nada hay de fantasía.

Llámame mentiroso, si quieres,
pero yo he vivido en el paraíso muchas veces.

¿Qué pensáis, que allí no duelen las cosas?

Lo que ocurre es que el paraíso es un lugar frágil,
una singularidad
que a la mínima perturbación se desestabiliza.

Un gesto,
una palabra en un momento inadecuado,
y de repente, los infinitos jardines,
el precioso vergel del socialismo
caen convertido en tierra yerma.

He sido expulsado y camino en círculo,
con la esperanza de volver de nuevo hacia él.

Con la promesa de ser esta vez, más delicado.












Mi primer trillón


Confieso que me importa más el número más que la productividad,
aunque a veces sea lo mismo.
Creo en la existencia de un umbral,
en un número a partir del cual, los poemas se transforman en otra cosa.

El riesgo del éxito extraño, anónimo,
donde moriré sepultado por mis propias palabras,

tras mi primer trillón de poemas.

viernes, 7 de abril de 2017

Hacia una burocracia futura


Te sentarás,
y esperarás mirando a cada lado con impaciencia,
por saber quién será él o ella.

Te has sentado aquí, y no es vano.
Algo te sucederá, y lo sabes.

Asientos dispuestos para el diálogo y el amor,
en autobuses y parques, donde se quiebra la voz
donde a uno le tiemblan las manos.




























La fuentecila de petroleo

Tenemos un pequeño manantial de negrura en Carabanchel,
que mana sin cesar petroleo.

¿Para qué nos sirve?
De momento para nada.

Quizá en el futuro nos alumbren lamparillas,
pero en el paraíso, no es preciso el futuro.








Es bueno que Pablo no tenga sexo




Amo al universo por completo,
a pesar de que trate de devorase así mismo,
amo cada minúsculo pelo de cada mujer del mundo.

Canto a la soledad, y evito aplacarla con un cuerpo que me bese.

Así no caigo en la locura, como otros hombres,
perturbados por el desamor
o cayendo en lo oscuro, por el desencuentro.

El cosmos que se agita dentro de mi, ya no me arrastrará hacia tus labios,

me deja a salvo
para la poesía.

Para la productividad estética.







Algunas poderosas palabras

Con lo fácil que es ser elegante
y yo,
en tu despedida, he dejado caer una palabra.

Usted se ha molestado,

y se ha ido, dando un portazo,
llevándose sus fotografías consigo.

El estruendo ha sido enorme, aunque nadie en Madrid lo haya oído.
Las paredes siguen en pie,  todo sigue en su sitio,
y sin embargo el edificio entero ha caído sobre mí.

He pasado el día entre los escombros,
con poco oxígeno,  y te he pedido perdón,
y mil disculpas,en vano,

antes de dejar de ser
de no existir,
pero has preferido empujarme al Tártaro,
y después,
tú misma te has lanzado al abismo

Ya sabes, el lugar donde nadie es visto.
Donde moran los muertos.












jueves, 6 de abril de 2017

Notas para un hombre futuro

Si es que estás vivo,
si te entretiene la paleontología,
si me descubres entre los sedimentos de un pasado remoto.

Si rebuscas en mis huesos,
en el bolsillo o el bolso para saber quién soy,
si quieres saber algo más que un nombre,
que una sustancia,
que un isótopo,

por ese camino sólo quedan las sombras,
quizá el testimonio de un tiempo,
un documento,

¿y el resto?
¿donde se encuentra el resto?











Petroleo en el paraíso

En los tiempos del antropoceno,
cuando existían objetos y las personas eran cosas,
había quién se entretenía apeleando negros.

Cuando llegó el nuevo mundo desapareció el fetiche,
se desvaneció el pasado y la sombra de su sombra

pero los apaleadores continuaron

aunque ya no existan contenedores nocturnos disponibles para el fuego,
ni marquesinas del autobús
esperando a fragmentarse en miles de noches de cristales rotos.

Los mismos que a la llegada el paraíso,
empujaban enormes piedras desde Carabanchel Alto a Carabanchel Bajo
por diversión.

Rocas que se abrían camino rodando por el bosque, derribando frutales,
destrozándolo todo.

Entonces ocurrió.
Sucedió que tras un golpe brutal se resintieron las entrañas,
y se abrió una puerta con lo remoto.

Y un manantial brotó, viscoso.





miércoles, 5 de abril de 2017

Pablo se mira desnudo al espejo

Esto soy.
Tengo cuerpo de hombre
pero ninguno de sus apetitos.

Yo, poeta del laboratorio,
engendrado por la química y  el deseo del retorno poético

Dejemos a los poetas muertos en su negrura.
Que no vuelvan.
Y abramos las puertas a un poeta nuevo
menos pegajoso,
e incapaz de enamorarse de usted.

Yo no siento anhelo por tu cuerpo.
Tampoco tengo sexo.

Mejor,
sin las tribulaciones de un cuerpo enloquecido por los flujos de la dopamina,
con más tiempo para celebrar el mundo,
sin poseerte,
poseyéndolo todo .






Cuaderno de notas para ser feliz o el abecedario para ser feliz. A) Llamar tu atención

A

Llamar tu atención, porque eso es la vida.
Lo contrario es estar muerto.

Paso la existencia agitando los brazos para ser visto,
para que me veas.

Todas las melancolías vienen de eso,
de ese punto ciego donde no existo, y sin embargo respiro.

Lo terrible de la enfermedad, de la pobreza,  del desamor,
no es sólo la destrucción del yo,
sino precisamente es quedar desasistido,
fuera de tu palabra y tu mirada.

¿Cómo me vas a querer sin cuerpo
etéreo, puro aire?

Y cuando el otro me entrega sus favores
y posa su mirada en mi cuerpo o en sus aledaños,
en las cosas que me gustan o preocupan,
¿acaso no me siento poderoso,
inmortal,
donde cada una de mis células se agita,
celebrando la vida?














Pobres seres humanos, dando vueltas siempre en la noche.

Tropezando los unos con los otros,
sin verse,
y sin embargo deseando encontrarse. 

Con los ojos cerrados
oímos pisadas tras nosotros.
Sentimos la amenaza.

Son nuestros propios pasos.




lunes, 3 de abril de 2017

Cómo es el amor el erótico en el paraíso

Muchos son los que se aburren de tanto oxígeno,
de tanta fruta,
de tanto tiempo libre.

Algunos holgazanean,
otros,
se dedican al amor.

Si, surgen amores.
A veces descubro cuerpos abrazados en mitad del bosque,
durante el paseo.

Me aparto, no quisiera perturbar el juego. 

Siento cierta alegría a pesar de no ser yo el afortunado.


Es un buen motivo para salvaguardar el paraíso.





Para Pablo el día siempre es luminoso

Desde mi cuarto, asomado a un mundo de vistas preciosas.

¿No es hermoso un edificio a tan solo diez metros de mi ventana,
prueba de la voluntad de un cosmos
que transforma las cosas en pequeños e inmensos milagros?.

Nubes ennegreciendo el cielo,
el frío penetrando al hueso,
el rayo atravesando a un hombre que no lo espera.

Maravillas,
pruebas de un universo despierto,
donde siempre ocurren cosas:

soles que explotan,
niños que arrojan piedras contra las farolas,
días de playa,
dulces,
tormentas,
y un poeta, nuevo, que toma nota de todo ello.








Una estatua para el dictador Franco

Sacar tus huesos de la tumba y arrojarlos a los pies de una estatua enorme.

Inscritos en una placa una lista de agravios.

La misma democracia,
la mujer y el hombre,
los hijos de nuestros hijos,
no te olvidan.

 Allí, en el museo de los horrores, permanecerás para siempre,


a la vista de todos.





Carta a una mujer del Ártico

Cien años de diferencia de edad, no es nada,
veinte mil kilómetros, qué importan.

Que usted viva en el Ártico
y yo en una remota isla de la Polinesia,
no debería  separarnos.

Qué más da que no me quiera,
que no sienta el menor deseo por mí.

Que se haya atrevido a escribirme, sé reconocérselo.

Apenas importa que se vea a quilómetros su desgana,
que a sus palabras les falte la inercia del juego.
Usted que me escribe, claro, por algún motivo,
pero no sé muy bien el por qué,

y sin embargo se despide todos los días con un beso.







domingo, 2 de abril de 2017

Carta de un centenario a una chica de 39


Tienes treinta y nueve, y yo, ciento veintiocho.

Apenas nos separan cien años.

Se hará lo que se pueda.
Comeré semillas de lino durante el desayuno.
Y si me dejas, absorberé tu energía al amanecer.

Con el pelo revuelto,
recién despierta en el lecho,
como un bollo relleno de crema.

Y entonces, se me parará el corazón


de nuevo.












Hacia una medicina paradisíaca

Tengamos cuidado, chicos,
porque en este paraíso, somos mortales, como siempre.

Recordar a Aitor, el hijo de Sergio Estiblitz,
el que vivía en el 8C-bajo C, antes del cambio de paradigma,
el que subió al frutal centenario junto al rio en busca de la gran manzana,

el que cayó desde las alturas y se partió la crisma.

Su padre se arrodilla y se flagela,
camina sobre la zarzamora
deseando al cielo que escuche sus ruegos,

y su hijo salga del sueño. Del gran sueño.

Cuidado, chicas,
no podemos volver a los antiguos dioses.
Ya los conocemos.

Esperad, no comencéis a fabricar figurillas de barro.
Detrás del fetiche se oculta un farsante.
Un mago.

Lo que necesitamos es una medicina nueva.
No hay otro remedio.

Una medicina paradisíaca,

pero no sé como se hace.










Carta de Pablo al poeta último poeta sobre la Tierra

Prefiero escribir al musgo
antes que entretenerme con tus desdichas,

en esa gran desventura donde Moloch devoró tu vida.

Nada quiero saber de tus potencias perdidas.

Lo sé, viviste en un mundo de caníbales
donde la poesía estaba proscrita.
¿Y a mí qué?

Recuerda esto por si pudieras verme entre las ruinas.
Yo soy el vivo,
y tú,
eres el muerto.

sábado, 1 de abril de 2017

La república imaginaria de abril

Imagino cualquier cosa ahora que llega abril.

¿Será el polen
o las febrículas primaverales 
las que configuran la fantasía?

Que la diosa fortuna llama a mi puerta y acaricia mi frente
y me retira del vientre de Moloch,

 o que alguien me escribe desde otro planeta, 
un marciano,
y caigo fulminado a sus pies.

Despierto en su lecho, desnudo. Enamorado del color verde.

Y después las palabras, que van y brotan solas.

Que mis deseos comienzan a tener sus propias formas.

¿O será que lo imaginario se adentra en la realidad cambiando las cosas de sitio,
removiéndolo todo
y no hay forma de distinguir lo uno de lo otro?
































viernes, 31 de marzo de 2017

Descenso en piragua al mismo centro de la mente

Tú, la de la otra orilla,
yo, el que te saluda con el sombrero.

Te llamo,

ahora sólo queda saber si te darás la vuelta
o si caminarás hacía la bruma.

Detente.

Si sigues por ese camino, no te reconoceré jamás,
y a mí, me arrastrará la corriente.








¿Y si matara a ese imbécil?

¿Y si matara a ese imbécil dispuesto mutilar el paraíso?

Dan ganas.
Pero no seré yo quién inicie el declive.
Tendré que convencerle.

Que aquí no se precisan casitas de madera,
que puedes vivir en la copa del árbol, si quieres,
que la temperatura es siempre estable,

ideal para dormir desnudo.

Si quieres una casa donde volver, olvídalo,
y búscate un amante.




Alguien trata en vano de talar un árbol del paraíso

¿No oís los golpes?

Toc, toc, toc.

Allí está nuestro hombre, en el bosque, tratando de talar un árbol,
pero le falta el hacha.

¿Cómo diablos íbamos a descubrir el hierro?

Eso nos salva.

Mucho tiempo antes de llegar al paraíso,
dejé de escuchar el golpe del hacha o el crepitar del fuego sobre el bosque

y sólo oía el grito de horror de los árboles ardiendo
mutilados por el hacha.

Notas de Pablo sobre el último poeta

Olvidémosle.

No está.
Murió.
Vivió para nada.

Iba decir que al menos nos queda su obra,
pero es falso,
se vendió al peso, como papel.

Así que cuando desenvuelvas el pescado
o compres la prensa
o escribas desde un campo de refugiados tu historia, 
en un rollo de papel higiénico,

habrá un poco de él.

Es lo que tiene el pasado,
que adopta múltiples formas.







jueves, 30 de marzo de 2017

Una familia de terroristas

Se sabe poco de ellos,
aunque de vez en cuando salen en el telediario,

viejos retratos de hace 20 años.

La vida en solfa,
siempre huyendo.
Recorriendo el país con nombres falsos.

Quizá pensaron demasiado en alto.

Y sin embargo son dulces e inteligentes

Yo les he visto bailar después de la cena,

antes de  hacer las maletas.





Hubo otros antes que Pablo

Existieron otros antes que yo.

Han muerto todos
Al último lo encontraron en su cuarto
rodeado de sus propios libros que jamás vendió.

Cayó fulminado.
Su corazón se quebró.
Pobre,
pobre,
pobre.

Trabajaba en la administración,
vivía con su madre,
y esperaba a la noche
para escribir sus poemas.

Tres al día.

¿Qué vida tan miserable, verdad?

Arrastrado siempre en contra de su propia naturaleza. 
Vivió para nada, y lo supo.

Eso eran los hombres.








¿Por qué nadie se aburre en el paraíso?

No olvidemos que somos mortales.
Que en cualquier momento caeremos fulminados sobre este manto de yerba,
a la orilla del rio,
bajo el frutal.

Vamos a morir.

Pero mientras tanto ni uno solo de mis vecinos tiene más poder que yo.
Tampoco tiene menos.

Recogemos leña para la noche,
para hacer lumbre,
para ver a los actores.

Recuerdo que me aburría en el trabajo, en ese país de los objetos y las cosas,
que ya estoy olvidando.

¿Por qué nadie se aburre en el paraíso?

Por eso mismo, porque no existe el trabajo.






miércoles, 29 de marzo de 2017

El asalto del Olimpo durante la madrugada

Pronto volveré al trabajo.

Ayer me faltaba aire, durante al siesta,
antes de ayer, en la biblioteca.

Solo con pensarlo boqueo como un pez.

Me avergüenza arrodillarme ante la diosa fortuna,
solicitarle compasión,
que me acaricie la frente,
y me elija a mí, en vez de a otro.
Qué humillación.

Mejor sería enfrentarme a los dioses, aunque sea a escondidas,
irrumpir en el Olimpo, enmascarado,
mientras duermen.

Llevarme la vajilla dispuesta para la ambrosía o el néctar.
Que se vayan a sus casas Hebe y Ganímides.
Ya han hecho suficiente el canelo.

Que despierten los dioses en su pesadilla:

que el vellocinio, que colgaba del árbol de la vida,
haya sido devuelto a los hombres,

y las cadenas de Prometeo se hayan roto para siempre.






lunes, 27 de marzo de 2017

Recuerdos de Moloch

Qué pena, ¿no?

Cuantos años y horas en el trabajo, y cuando uno escapa de Moloch,
nuestro cuerpo ya pesa demasiado,
si es que no ha muerto.

Apenas se habla de ello,
pero es como si jamás hubiera existido.

Lo primero que caen son los recuerdos, sin duda.

Se disuelve a gran velocidad el pasado.

Miramos atrás.

Y podemos decir, en voz baja,
para no sentir el horror del vacío,
que los tiempos en el vientre de Moloch fueron brumosos. 

Qué absurdo fue todo.

Si es que tienes el valor de decirlo.







El pasado está desapareciendo

A medida que transcurren los días en el paraíso,
el pasado se disuelve.

Las mismas palabras van cambiando.

Ya no soy el mismo.
Todo lo que aprendí, aquí no sirve.

¿De qué hablar entonces?

La añoranza también se pierde.
Tratamos de mirar al pasado, cada es más brumoso,
será porque tenemos otros ojos.

Ahora que lo pienso, que absurdo era todo.









Desde hoy seré carroñero.

Bambi jamás morirá.
Este es el acuerdo.

Desde hoy seremos carroñeros.

Miro atrás.
Y descubro con cierta preocupación que el pasado, está desapareciendo.








De momento todo está en calma.

La tranquilidad de los días,
ha aminorado la ansiedad de prender fuego al paraíso.

Al desaparecer los objetos, hemos ido olvidando las reglas.
Ya no hay libros, recuerda.
Ni un simple título que demuestre quién eres. 

Cuando regrese la historia, jamás habremos existido.
Y el paraíso, será eso, un simple ensueño.












¿Por qué soy verde?

 "¿Por qué verde, en vez de azul o marrón?" - Me preguntas.

Nada tiene que ver la familia,
Ni el azar.

El último poeta morirá pronto,
y antes del que el segador regrese había construir otro nuevo.

Verde, por ejemplo, para diferenciarme del resto.

Verde, para verme a lo lejos.

Escribo mis poemas desde que me levanto hasta que cae a noche.
En mi pequeño estudio,
en el parque,
aunque a veces voy a las cafeterías románticas del  centro o al starbucks
a tomar notas.
Allí donde llegan los turistas, aparezco yo, ensimismado.

Y me hacen sus fotos.