martes, 7 de mayo de 2013

El rey que no tenía dientes

Yo tenía un rey
lleno de granos en la frente,
tartamudeaba,
y a penas media un metro de altura.

Un día al mes,
se subía en el camión de la basura
y recorría la ciudad

bajaba a la mina

y cuando estaba triste
se perdía en la espesura del bosque

Leía un libro cada quince días
y recitaba ante la nación
su propio comentario de texto

El primer día del año siempre era entrevistado
y durante seis horas se le administraba
el suero de la verdad
Sus declaraciones eran publicadas
en todos los diarios de este mundo

Yo tenía un rey al que rendía pleitesía.
Su lecho estaba cubierto siempre de flores
y el joven más hermoso del país
pasaba la noche junto a él

Y componía himnos a su memoria
mucho tiempo antes de que se extinguiera

Pero un día,
de repente,
se fue

mi rey, que no tenía dientes










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