Se fueron hacia otros mundos más amables, en cohete,
y yo aquí leyendo la prensa, tomando notas desastrosas,
observando las cosas, como un corresponsal de un periódico inexistente,
yendo y viniendo al trabajo para no parecer demasiado loco.
Vinieron para construir un mundo nuevo, pero se fueron en sus cohetes,
y no sé si los volveremos a ver.
Solo han quedado palabras en algunos libros, algún recuerdo,
y una mujer que saltó en paracaidas antes de perderse en el espacio.
Y cayó como un trozo de futuro,
como la simiente.
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