viernes, 14 de octubre de 2016

Últimas palabras del subalterno

Tengo que descenderte y tengo miedo.

Nunca lo haría, no estoy loco.
Si alguien me ofreciera los treinta euros que me darán los jefes por hacerlo,
se los tiraría a la cara.

Pero la orden es introducirme en lo oscuro.
Perder la vida.
Y no puedo resistirme.

Emana del contrato. De una voz. De un cobarde. De los deseos del otro.
Esa fuerza mágica que me arrastra hacia la nada.

Doy el paso.
Y dejo de ser; simplemente.










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