viernes, 9 de junio de 2017

Mi esplendor crepuscular

Caigo tan despacio, que todavía estoy asombrado.


Lo que he descubierto
durante este tiempo de descenso, es que nunca he dejado de ser niño,
que no existen los adultos,

que el temor al abandono y a la soledad es exactamente el mismo,
que mis proyectos,
la ansiedad por el juego, la libre creación, o las palabras,
no han variado ni un ápice, aunque no lo parezca,

que soy un mamífero,
que tengo la misma necesidad de mimos,

como todo el mundo,

por muy arisco que me muestre al tacto,
por muy ensimismado que me encuentre.

Caigo,
pero todavía quedan potencias intactas,

El humor debe salir de la chistera, durante un tiempo más, todavía.

Quizá queden , si es que no muero antes,
quince años de esplendor, en este crepúsculo mío.






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