martes, 31 de mayo de 2016

Nuevos detalles sobre las chicas cibernéticas

Pensaba que no eran humanas. 
A lo sumo robots o electrones orbitando,
pero inasibles,
incorpóreas,
sin forma.
A lo sumo una imagen. 

Me equivocaba. 

Sienten.
Existen.
Aparecen.
Me tocan.

Quizá sean de Solaris, en vez de la Tierra.
Quizá se constituyan de neutrinos inestables, en vez de átomos.
Quizá una corriente, un gesto, un miedo revoloteando,
las haga desaparecer. Qué más da.

Son de verdad.
De cuerpo.

Y yo simplemente una mera casualidad.






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