Ya no sé que hacer más
para que mi conjura a favor del tiempo resulte exitosa.
Para que nadie pierda más su vida haciendo el canelo.
Como último remedio abolir el calendario y el reloj,
algunas cuantas leyes.
Lo que no puede ser es que nos dediquemos a insultar a los muertos.
Por cada día perdido,
ellos ocultan su rostro de vergüenza.
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